Cuentan los cercanos a Paulino Rivero que en su más que previsible candidatura a la presidencia del Gobierno de Canarias ya tiene unos cuantos bocetos de propuestas legislativas. Entre ellas, para hacer patria y no quedarse atrás con respecto a catalanes y vascos, figura la creación de un carné por puntos destinado a los inmigrantes. Si estos se portan bien y se comportan actuando parecido al noble canario (igual no, porque esa nobleza es imposible de imitar; hay que ser) tendrán más opciones de acceder a una vivienda pública o a ser socio de la UD Las Palmas.
En el preámbulo de la ley sobresale una aclaración que viene bien hacer: el carné por puntos para inmigrantes se aplicará a aquellos seres humanos nacidos y culturizados más allá de nuestras fronteras archipielágicas cuya renta anual no supere los 23.557 euros de manera individual o los 42.000 de forma conyugal. Se aclara, en la letra pequeña preambular (no por nada, sino para evitar malos entendidos relativos a que estos carnéses se constituyen con destino a los pobres), que las familias mínimamente acaudaladas tienen más garantías de educarse como Dios manda y, por ello, respetan la cultura canaria y procuran integrarse… eso sí, a su manera, enguetados en lujosas urbanizaciones en las que siguen hablando en inglés o alemán, pero saludan al canario sonriendo.
Las condiciones para ganar puntos se establecen en diferentes categorías:
Se obtendrán dos puntos:
- Si tiene a uno o más hijos apuntados en lucha canaria.
- Si conoce “La maleta” de Pedro Lezcano y lo recita sinceramente (el recitado es lo básico, dice la ley).
- Si comprende lo que es un timple (no vale responder que es una guitarra pequeñita).
- Otras componendas que los tribunales ciudadanos, constituidos por ciudadanos canarios o precanarios (aquellos que tengan 50 puntos en su carné de canariedad), tengan a bien premiar con dos puntos.
Se obtendrán tres puntos:
- Si además de lucha canaria, el niño o niños inmigrantes de una familia poco acaudalada conoce la ludoteca canaria, el pelotamano, el calabazo, el arrastre de ganado, el palo (en alguna de sus variedades) o cualquier otra expresión lúdica autóctona de la amplia gama de juegos canarios, porque el canario es muy divertido.
- Si se mantiene despierto tras una hora de malagueñas.
- Si construye su vivienda dentro de la legalidad, como hacen los canarios que nunca construyen en la costa ni en suelo rústico. Y si hay alguna salvedad es por culpa de los políticos.
- Si eruta con gusto el excesivo mojo de cilantro o rojo de pimentón de un sancocho.
Se obtendrán cuatro puntos:
- Si se ejerce la ciudadanía con actitud crítica pero con responsabilidad. Esto es, conviene que los inmigrantes poco acaudalados no se inmiscuyan con gentes canarias, pero con la cabeza desviada, son pocos, mas los hay, que se movilizan en contra del puerto de Granadilla o que la arman tras el desastre natural del Delta. En suma, sumará cuatro puntos si no discrepa con ATI-CC.
- Si respeta las singularidades de las siete islas y no arremete con bajeza, por ejemplo, entre grancanarios y tinerfeños para establecer pleitos baratos que nunca han existido en este archipiélago.
- Si respeta los actos religiosos o de disfraces en cada una de las localidades canarias. Si hay que ir vestido de mago y dejar el chándal de Eminem por un día, haga el favor, cuelgue el chándal y póngase el fajín.
- Si aparenta vivir en el mejor lugar del mundo y lo promociona pero evita, con garantías, que otros negros o marroquíes vengan aquí.
En la disposición cuarta se aclara que los puntos son acumulativos y los inmigrantes podrán ser considerados como precanarios al certificar 50 puntos. Y en la quinta se establece el mecanismo de restar puntos ante pruebas evidentes de que el inmigrante se desvía del camino. Se ponen ejemplos muy generales pero que pueden parcializarse por los tribunales ciudadanos de canariedad como le convenga a éstos.
Serán declarados precanarios directamente:
- Si baja la Caldera de Taburiente mediante el salto del Pastor.
- Si está capacitado para comunicarse silbando. Tampoco mucho, vale con saber, silbando, hola y cómo estás.
- Si puntea con el timple el arroró.
- Si se muestra deseoso, pero con respeto, por la belleza de la mujer canaria y no le importaría mezclar su sangre con la canaria. Paso previo para que él no pero sí sus hijos puedan hacerse pasar por canarios.
Lo propone Paulino Rivero.
Posdata: Lo más probable es que el hallazgo del libro azul de Paulino, y sus bocetos de leyes, sólo pueden resultar producto de su imaginación.
Nunca me he bañado en esa palay no´se siempre me ha dado eso sensación de suciedad
Yo tampoco me he bañado nunca en la playa de coalición canaria, marian. Y ni ganas que tengo.
[...] Les dejo con el libro que hay que estudiar (en La Opinión de Lanzarote) para convertirse en “foráneo ya integrado”. A estudiar toca si quieren ser admitidos por estos lares. Qué menos se puede pedir. [...]
Uy, La maleta lo escribió un madrileño, no se yo si eso puede puntuar….