Fernando Marcet Manrique
“Estamos acosados por pregoneros que nos aconsejan a bombo y platillo nuevos mecanismos de consenso y de intervención directa de los ciudadanos en las decisiones de gobierno, pero que callan como momias ante las premisas del discurso, es decir, sobre lo que los ciudadanos saben o no saben de las cuestiones sobre las cuales deberían decidir. No tienen la más mínima sospecha de que éste sea el verdadero problema. Los ‘directistas’ distribuyen permisos de conducir sin preguntarse si las personas saben conducir”.
Estas palabras, de Giovanni Sartori, insertas en el blog por Jorge Marsá hace ya un tiempo, creo que resumen a la perfección la corriente de pensamiento que se opone con mayor contundencia a la democracia directa. Dar permisos de conducir a los ciudadanos sin que estos sepan conducir, ¿eso es?, ¿a eso equivale dejar que un ciudadano cualquiera sea copartícipe en las decisiones que toman los gobiernos? Continuar leyendo »