Antonio Álvarez de la Rosa
[La Opinión de Tenerife, 28 de octubre de 2007]
Cuanto más siento el rechazo de la derecha española ante la implantación de la asignatura “Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos”, más me reafirmo en la urgente necesidad de cimentar el edificio de nuestra comunidad. Existe, por supuesto, toda una carpintería legal, propia de un Estado de Derecho, que apuntala derechos y deberes. Sin embargo, no solo de leyes se alimenta nuestra condición de ciudadano. El músculo de la convivencia solo se fortalece cuando lo ejercitamos a diario a través de sencillas prácticas que, vistas una a una, hasta pueden parecer intrascendentales. Como en la vida misma, desde el pianista hasta el panadero, desde el chófer hasta el escritor, todo es cuestión de práctica, porque sin entrenamiento, se produce la atrofia. Continuar leyendo »