Ignacio Camacho
[ABC, 22 de junio de 2008]
A la derecha le encanta discutir de fundamentos. Lo llaman, como ayer Aznar y Mayor Oreja, principios, o esencias, o referencias morales, pero viene a ser lo mismo: una discusión constante sobre sus bases de identidad colectiva. El viejo debate weberiano sobre la ética de la responsabilidad y la ética de la convicción, es decir, entre los principios y la estrategia, pero extremado hasta un paroxismo compulsivo que expresa una grave duda sobre el proyecto político. Los socialistas nunca se preguntan hasta qué punto son socialistas; en sus congresos cuestionan el modelo de partido y la manera de ganar a los adversarios. Pero la derecha se interroga a sí misma todo el rato sobre si es de derechas, o de centro, o de centro derecha, o de medio centro, como los pivotes de la selección de fútbol. Y siempre saca a relucir los fundamentos. Una anotación semántica: los que ponen mucho énfasis en los fundamentos se llaman fundamentalistas. Continuar leyendo »