Hoy producimos en nuestro planeta la cantidad suficiente de alimentos y tenemos los medios para poder cubrir las necesidades de todos los seres humanos. Como decía Gandhi: “En el mundo hay bastante para satisfacer las necesidades de todos, pero no para saciar la codicia de unos pocos”.
Según el Premio Novel de Economía, Amartya Sen, igual que la democracia está ligada a la prosperidad, hay un vínculo entre tiranía y hambre. Si en una democracia hubiera una hambruna, lógicamente el gobierno perdería las siguientes elecciones. La primera razón que explica por qué hay hambre en el mundo es la incompetencia de los gobiernos de los países que la sufren. En la mayoría de los casos, la incompetencia va de la mano de la corrupción: se gobierna para el enriquecimiento propio, de familiares y amigos y no para el bienestar del resto de la población.
La segunda razón y la peor suerte que te podría tocar es vivir una guerra. La guerra en Sudán es el ejemplo más claro. Un conflicto que enfrenta al gobierno de Jartum de etnia árabe con los rebeldes del sur de etnias africanas. El gobierno, apoyado por las milicias musulmana (yanyauid), arrasa los pueblos de los africanos, quemando cosechas, robando ganado y esclavizando a sus habitantes. La guerra, desde 1983, ha dejado dos millones de muertos y cinco de desplazados, cuya única esperanza es la ayuda internacional.
Otro problema que impide salir de la pobreza son las enfermedades, que no permiten a los adultos trabajar para alimentar a sus familias. Las personas mal nutridas están más expuestas a enfermedades como el cólera, la malaria, el SIDA, etc.
Los países ricos, por medio de los organismos internacionales, como El Banco Mundial para el Desarrollo o El Fondo Monetario Internacional, obligan a los países pobres a que sus mercados estén abiertos a los productos occidentales. Además, los países ricos dan subsidios a su producción agrícola. Teniendo en cuenta que en los países pobres más del 80% de la población vive de la agricultura, las ayudas que los gobiernos de Estados Unidos (4.000 millones de dólares) y Europa dan a su agricultura hacen que sus productos sean más baratos que los del Tercer Mundo a pesar de que esta producción es mucho más cara. Es por ello que los países pobres no pueden competir y se arruinan. Los 900 millones de campesinos de esta espalda del mundo no pueden vivir de su trabajo.
¿Qué está haciendo la comunidad internacional?
La Ayuda Humanitaria Internacional que debería ayudar a resolver estos problemas sólo parece efectiva en las grandes crisis, después de un tsunami o cuando una guerra es noticia, pero en el día a día llega con cuentagotas o no llega. Además, en algunos casos crea dependencia, gente que se acostumbra a malvivir de la Ayuda y no busca medios alternativos para la subsistencia.
En el año 2000 la Organización de Naciones Unidas (ONU) se propuso un plan que llamó los Objetivos del Milenio. Con él se pretendía que en el año 2015 se pudiera reducir la mortalidad materna e infantil, la pobreza y el SIDA. Y ampliar la educación básica, mejorar la salud, el acceso al agua potable y la calidad medioambiental. Seis años después los Objetivos del Milenio parecen lejanos.
La OMS (Organización Mundial de la Salud) pide 160.000 millones de euros más para corregir el desastre sanitario. La UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) necesita 5.400 millones cada año para alcanzar la educación primaria universal en 2015, cuando no recibe de la Ayuda Internacional más que 1.160 millones de euros.
Estas cifras parecen astronómicas, pero no lo son tanto si las comparamos, por ejemplo, con los gastos militares de los países ricos. Estados Unidos dedica 500.000 millones de dólares. Cantidad que es igual a la suma de todos los gastos militares del resto de los países del mundo. Sólo en la guerra de Irak, EE.UU. ha gastado 100.000 millones de dólares.
El gasto militar supone el 5% de la riqueza de Estados Unidos (PIB) y el 2% de Europa. Sin embargo, USA sólo gasta el 0,16% en Ayuda al Desarrollo (18.000 millones de dólares); en Europa, un poco más, el 0,4%. Todo ello muy lejos del 0,7% que están pidiendo las organizaciones humanitarias.
POR LA MALDITA GLOBALIZACION, POR TENER DIRIGENTES POCO SOLIDARIOS, POR LA AVARICIA HUMANA, POR LA COLONIZACION EN EL SIGLO XVIII, POR LA RELIGION, POR LOS POLITICOS CORRUPTOS, POR LAS FRONTERAS, POR LAS BANDERAS, POR CRISTOBA COLON, POR LOS RICOS DEL MUNDO, ETC, ETC, ETC POR ESO HAY POBREZA Y HABRA.
Natalia, gracias por sacarme a la verdadera realidad preocupante de este planeta. Otra de las razones seguramente pueda ser esa. La de mantenernos entretenidos y despitados a los que podríamos hacer algo más.
Aunque creo que no es la razón de mayor peso, me ha interesado mucho que resaltaras lo de la dependencia de la ayuda humanitaria y la posibilidad de convertirse en todo lo contrario. Daría para mucho debatir sobre este tema. Lo tienen tan bien manejado¡
Lamentablemente hablar de ello sólo sirve para apaciguar un tanto nuestras malas conciencias primermundistas. Y eso los pocos que tenemos algo de esa mala conciencia, que me consta somos los menos. Los que podrían hacer algo no lo hacen por diversas razones. Yo apuntaría al nacionalismo, el egoismo de unas personas circunscritas a sus territorios, como una de las principales causas del hambre mundial. Natalia lo ha dicho, si en un estado demócrata cualquiera la mayor parte de la población pasara hambre, el gobierno se podría dar por despedido en las siguiente elecciones. Lo que pasa es que el mundo no es un estado, sino un compendio de muchos. Y a los ciudadanos de un estado sólo les importa estar a gustito ellos… si el resto del planeta está jodido peor para él.
Una prueba más del nacionalismo egoista que impedirá atajar el hambre del mundo. En este caso nacionalismo estadounidense.
Además de todas las incongruencia que usted enumera, gastos militares etc. Todas esas fortunas increíblemente cuantiosas en manos de unos pocos, demuestra que hay algo en nuestro sistema capitalista que falla, o si no falla es hipócrita e irracional, por no decir esperpéntico.
También tenemos hambrientos en Europa y Estados Unidos (salvando la diferencia con el “tercer” mundo).
Y todos los países del mundo cuyos estados son constitucionales, en sus Constituciones siempre se dice: todas las personas tienen derecho a una digna vida, vivienda y trabajo, Ningún estado lo cumple, pero sí acepta y apoya con sus medidas económicas, las diferencias, cada día mayores, entre ricos y pobres.
¿No es hoy el capitalismo un sistema que permite fácilmente la corrupción? Y si no lo es, porqué existe ese panorama de hambre e injusticia que usted plantea, porqué esa irracionalidad a la hora de repartir la riqueza ¿es la culpa de usted o mía, viviendo como vivimos en un sistema democrático que no nos permite una actuación directa en las decisiones políticas?
Se suele decir que la Democracia es el menos malo de los sistemas políticos. Yo diría que la “Democracia” que nos ofrecen es el mejor sistema para los corruptos y codiciosos del mundo.
Antes de la MALDITA GLOBALIZACION, de TENER DIRIGENTES POCO SOLIDARIOS, de LA AVARICIA HUMANA, de LA COLONIZACION EN EL SIGLO XVIII, de LA RELIGION, de LOS POLITICOS CORRUPTOS, de LAS FRONTERAS, de LAS BANDERAS, de CRISTOBAL COLON, de LOS RICOS DEL MUNDO, había POBREZA y después de eso la HABRA.
Eso es exactamente lo mismo que yo pienso, C. MIguel. Capitalismo y democracia representativa son las dos caras de una misma moneda. Una moneda que siempre está en el mismo bolsillo, bien agarrada para que no se escape.
Lo que pasa es que hay que tener cuidado con no cometer el error de confundir esta democracia, inherente al capitalismo, con “la” democracia. Y ya tampoco tengo tan claro como tendría que ser esa democracia con mayúsculas. Antes confiaba en la democracia directa, y sigo haciéndolo, pero no como método único e infalible, sino como complemento de otros.
En cualquier caso creo que la democracia debería ser un sistema que nos permitiera el reparto de riquezas por un lado, y que garantizara la sostenibilidad ecológica por el otro lado. Esta democracia no permite ni lo uno ni lo otro. Porque tanto lo uno como lo otro no puede estar supeditado a unos partidos políticos que compiten en torno a la inmediatez de lo que dicen las encuestas. Tanto lo uno como lo otro exigen actuaciones a largo plazo, actuaciones que los políticos no están dispuestos a efectuar, porque no les compensa electoralmente.
Mire usted Miguel H: en occidente decimos que el comunismo demostró su inoperancia y seguramente sea la verdad, pero yo tengo mis dudas sobre ese razonamiento pragmático. Es cierto que no funcionó, pero por qué, por la inutilidad del sistema o por otras razones como: La corrupción en su aparato político, ¿ésta la provocó la idiosincrasia del sistema o la perversidad en el ámbito individual? La seudo dictadura del proletariado; quienes gobernaban no llegaban al poder por méritos, sino por practicas de corruptela política. La guerra Fría; cuya estrategia para invertir en armamento casi desnutrió a la nación. El bloqueo a que fueron sometidos los ciudadanos por su propio gobierno y por parte de los estados capitalistas. Si a estos comunistas se les hubiese permitido la libre circulación, y a los occidentales poder visitarlos, qué hubiese ocurrido.
No es mi intención ni mucho menos defender el comunismo (tampoco estoy en contra) ni decir que con él habría menos hambre en el mundo, pero si abogar por un socialismo democrático en el mundo, donde no existan ni banderas ni fronteras y donde las personas puedan actuar libremente y directamente en la política.
Si desde la educación primaria se “enseña” a los niños a actuar noblemente, a saber la diferencia entre necesidad y avaricia, lo justo de lo injusto, en una palabra, que la libertad comienza cuando se tiene el conocimiento de que “yo” sin el “otro” no existo. Y en las escuelas se comience a aprender con ejercicios prácticos y teóricos sobre la participación democrática en la sociedad, una vez que llegue el momento real, la mayoría de las personas estarían capacitadas para participar directamente en una Democracia participativa, valga la redundancia.
Pero el gran problema de enseñar a las personas a pensar por sí mismas conlleva el riesgo de que haya la probabilidad de que se carguen el sistema.
Nada más lejos de mi intención que echar la culpa del hambre en el mundo a las democracias capitalistas. En todo caso, habría que profundizar en el proceso democrático para corregir esas desigualdades. Como dice Polillón antes de ellas ya había hambre y peor que la de ahora. Pero no estoy de acuerdo con él en que siempre la habrá. Yo soy optimista y me adhiero a lo que declara Muhammad Yunus, el inventor de los microcréditos, que dice que la pobreza terminará siendo un tema que sólo aparecerá en los museos.
Somos los habitantes de esas democracias capitalistas los primeros en la historia que nos preocupamos de manera altruista por las necesidades de los pobres del mundo y no por complejo de culpa sino porque lo consideramos justo. ¿Si nos creemos poseedores de los Derechos Humanos como podemos negárselos a otros?
No sería inteligente evitar que hubiera ricos, pero si deberíamos cobrarles más impuestos para redistribuir la riqueza. Ya sabemos lo que pasa cuando se prohibe la iniciativa privada.
Tampoco podemos echar la culpa a la globalización, cuando yo creo que lo que deberíamos pedir es que no se subvencionen nuestros productos agrícolas para que los agricultores pobres, la inmensa mayoría, puedan competir en igualdad de condiciones en un mercado globalizado.
La semana que viene intentaré escribir sobre lo que yo creo que podemos hacer para que no siga habiendo hambre en el mundo.
En primer lugar Natalia, gracias por su articulo, siempre es bueno que nos recuerden lo que ocurre a nuestro alrededor.
Y sin animo de molestar, usted es libre y dueña de pensar como quiera, pero, contésteme usted si quiere estas preguntas:
¿Quiénes invadieron y saquearon los lugares donde hoy se da la pobreza?
¿Es que la globalización neoliberal hace otra cosa que no sea permitir a los gobiernos “democráticos” expandir e institucionalizar la emigración de las empresas y los capitales, al mismo tiempo que despliega políticas de control de las fronteras que recortan los derechos universales de millones de personas a circular libremente?
¿Y si existen desigualdades que hay que corregir, quien las crea?
¿Es que yo he dicho otra cosa que no sea el que se debe corregir la democracia tal cual es hoy ?
También yo soy optimista, puede leer mi comentario al artículo “Brote xenófobo en Tenerife” de Javier Díaz Reixa y Jorge Marsá, 25/10/2006
Espero sus propuestas para eliminar el hambre en el mundo.
Un saludo
Se me olvidaba recordarle, Natalia, que ya Aristóteles decía que entre todos los regímenes viciados, la Democracia era el más peligroso de ellos.
C. Miguel intentaré contestarle, pero advirtiéndole que pienso que todos tenemos parte de verdad, ya que la verdad absoluta no existe. Usted etiqueta las cosas y así las simplifica y las ve en blanco y negro, pero las cosas suelen ser grises.
Es cierto que Europa invadió los países que hoy sufren mayor pobreza, pero también es cierto que, desde que esos países desde que dejaron de ser colonias y se independizaron, en la mayoría de los casos han empeorado su situación.
Es cierto que las empresas buscan el mayor beneficio posible y se van donde sus empresas y capitales los obtienen, y que un mundo globalizado gracias a sus comunicaciones y transportes se lo facilita, y sin embargo, las personas pobres no disfrutan de ese derecho de libre circulación. Pero yo no le echaría la culpa a la globalización sino a las políticas, como usted llama neoliberales, iniciadas con Reagan y Thatcher en los años 80 del siglo pasado y que perduran hasta hoy, que han reducido los impuestos en nombre del llamado libre mercado.
Es incuestionable que la riqueza engendra pobreza, pero también lo es que las democracias capitalistas son las menos desiguales de los países capitalistas, porque en sistemas como el cubano hay menos desigualdades pero a costa de que todos sean pobres. Desde luego que hay muchos matices desde los países escandinavos con los índices de desarrollo humano más alto y las menores desigualdades hasta democracias como la de Estados Unidos, por no citar las latinoamericanas o la hindú.
No podemos enfadarnos contra la globalización, es un hecho que esta ahí y no podemos luchar contra el, ahora si podemos luchar para que paguemos más impuestos que sirvan para reducir las desigualdades que producen los negocios sin control de los estados democráticos, o en este caso organismos internacionales que son un incipiente Estado Internacional globalizado.
Por último le hago notar que Aristóteles era partidario de la facción aristocrática de Atenas, el mismo era aristócrata, y enemigo de la democracia. Se le ha utilizado a lo largo de la historia para descalificar la Democracia Directa de Atenas y para crear las democracias representativas de la época moderna.
Sra. Jiménez, nada más lejos de mí que la pretensión de ser poseedor de la verdad, (ojala, y así poder ayudar al ignorante). Tal vez sintetice en mis argumentos, pero es pura cuestión de estilo, y debido al medio donde escribimos. En todo caso si fuese así como usted dice, por qué contestar sus planteamientos si ya los conozco. Pues pura y llanamente por querer contrastar y aprender del otro.
Decirle que sus últimos argumentos excusando en parte a la Globalización y al sistema capitalista en el modo que hoy se ejercen, no me convencen. Y no es que quiera en absoluto contradecirla, ya me gustaría encontrar en sus razonamientos respuestas al por qué del hambre el mundo y su solución.
Hay un hecho evidente, hay una parte de la humanidad que consume con desmesura y es poseedora de la mayor parte del “capital” del mundo, en los que incluyo algunos países árabes debido al petróleo; y hay otra parte de la humanidad que es pobre y pasa hambre.
Un ejemplo grafico: dos vecinos uno muy pobre que pasa hambre, y otro muy rico que consume y derrocha con desmesura, quien tiene la culpa de que el pobre no tenga para comer y al otro le sobre y no lo reparta. Algunos dirán: Tal vez sea el pobre que no se molesta en buscarlo. Otros dirán: probablemente tampoco el rico, porque lo ha ganado “honradamente” en el juego del sistema económico vigente. Aunque en este ultimo caso, las reglas las pone el rico.
Sobre lo que dice de Aristoteles, es un tema para “discutir” en otra ocasión. Sólo apuntarle que él se refería a la Democracia viciada. Y desde mi punto de vista, los regímes democráticos de hoy en día lo están, desgraciadamente.
Sr. C. Miguel, pido perdón si me he mostrado prepotente, pero no aspiro a explicar porque hay hambre en el mundo, sino a reflexionar en voz alta y contrastar mi reflexión con otras reflexiones como la suya.
Estoy de acuerdo en que una parte de la humanidad consume con desmesura (El 80% de la riqueza del planeta lo consumen menos de 1.000 millones de personas) y otra no llega a la subsistencia. Pero el único problema irresoluble es el ecológico, sino fuera así si la tierra fuera ilimitada, no habría problemas en que con un buen gobierno y tiempo todos podríamos consumir al mismo nivel.
En el ejemplo que usted pone, mi pide que diga quien es el culpable y no me parece el planteamiento adecuado. ¿Podemos culpar a un rico por serlo? No creo que debamos, pero si estoy a favor de culparle, e incluso encarcelarle, si lo ha hecho su fortuna de forma violenta, corrupta o ilegal.
Si el rico de su ejemplo es un egoísta que no es capaz de ayudar a su vecino viendo su sufrimiento aunque nos parezca moralmente reprobable no esta haciendo nada prohibido. La manera de proteger al pobre es que el resto de los ciudadanos de esa comunidad (si viven en una democracia que se lo permita), estén de acuerdo en legislar que gran parte de la fortuna del rico se convierta en impuestos para que se dediquen a que ningún ciudadano pase hambre, ni otras necesidades.
SI NO HUBIERAN RICOS DIGO YO QUE TAMPOCO POBRES¿NO?
LA GENTE PIENSA QUE ALGUIEN TIENE QUE PASAR HAMBRE PERO NO ES ASI YO CREO QUE HAY AVANCES TECNOLOGICOS MA QUE SUFICIENTES PARA CULTIVAR LO NECESARIO Y ACABAR CON EL HAMBRE.
Yo creo que la pobreza nunca se ba a acabar si seguimos con el mismo modo de producción que tenemos ahora, que es el Capitalismo, Porque en este modo de producción las riquezas solo se acumulan en algunas manos que son las que nos rigen y nos dicen que hacer segun su conveniencia.