Andrés Hoyos
[El Espectador de Colombia, 30 de septiembre de 2008]
Yo solía pensar que Damien Hirst era un personaje despreciable. Hoy ya no estoy tan seguro. Sigue siendo cierto, en mi opinión, que lo que este famoso inglés vende como arte no tiene ninguna relación, digamos, con un bello cuadro de Caravaggio, de Picasso o, incluso, de Lucian Freud. No obstante, debo aceptar que Hirst sí se perfila como un gran artista, el gran artista del billete. Nunca nadie había logrado implantar una confusión tan extrema entre dinero, fama y arte como él. Continuar leyendo »