Jorge Marsá
Soy consciente, aunque no replique, de que Raúl García Brink acostumbra a establecer relaciones entre mis opiniones sobre la educación y el franquismo en cuanto se le presenta la oportunidad. Y en las raras ocasiones en las que no lo hace, como en su comentario del miércoles, no es que baje el volumen: “eugenesia social”, “una cámara de gas”. Pues bien, mi artículo “La enseñanza obligatoria” parece haberle disgustado especialmente, así que, sin olvidar la habitual referencia al franquismo, ha entrado a matar directamente: “eres un ‘impostor”, “un lobo con piel de cordero”, y “la visión que defiendes es excluyente, elitista y poco comprometida con los valores progresistas que afirmas defender”. Y a tono, y en qué tono, termina su artículo “Muerto el perro (de Pavlov), muerta la rabia”: Continuar leyendo »