Santos Juliá
[El País, 2 de noviembre de 2008]
Es curioso cómo cambia el paso del tiempo la visión del pasado. Hace tres décadas, todos los partidos de izquierda llevaban en sus programas la reivindicación de amnistía como primera conquista de la lucha por la democracia. Amnistía, y no indulto, equivalía a algo más que el fin de una injusticia; era la restitución de la razón política y moral a los que lucharon contra la dictadura. Por eso, cuando, después de grandes movilizaciones populares, el Gobierno de Suárez aprobó el 30 de julio de 1976, por decreto ley, una amnistía para los delitos de intencionalidad política –en la que ni se mencionaban los crímenes franquistas–, fue celebrada como un triunfo de quienes habían sido procesados, torturados y condenados por la dictadura. La amnistía fue, por emplear el lenguaje de la época, la conquista de la primera parcela de libertad. Continuar leyendo »