Antonio García
Cuando Zapatero alcanzó el poder, en marzo de 2004, el PSOE de Lanzarote calentaba el banquillo de la oposición. En la isla cabalgaba entre el pulso que mantenían algunos grupos ciudadanos en torno a la defensa del territorio y su transición interna toda vez que Manuel Fajardo, Carlos Espino y Miguel Ángel Leal retirara a la vieja guardia de Enrique Pérez Parrilla y Segundo Rodríguez. Tan perdido en el desierto andaba el socialismo insular que en lugar de tortas por encabezar las listas al Senado y al Congreso hubo timos. El vuelco electoral del 14 M propició que Olivia Cedrés se alzara con un acta de diputada en Madrid y que Marcos Hernández hiciera lo propio como senador.
En buena lógica se esperaba un fortalecimiento de la organización que, sumado a las vicisitudes del campo nacionalista con peleas fraticidas en CC y el PIL, la erigiría en el partido político dominante de la isla. El anuncio de Zapatero del pasado sábado constituye una oportunidad magnífica para analizar cómo los socialistas de Lanzarote, lejos de aprovechar el viento a favor, han dilapidado su buena posición.
Sus propias contradicciones le llevaron a desaprovechar la ventolera en el sector nacionalista. Con alcaldesa capitalina y presidenta del Cabildo tránsfugas, María Isabel Déniz e Inés Rojas, y un plan general arrecifeño que hacía aguas, fueron incapaces de diferenciarse de la propuesta urbanística de Déniz. Tan incapaces que tres de sus cinco concejales dieron el visto bueno a la aprobación inicial de aquél dichoso documento. Miguel Ángel Leal, él solito multiplicándose por dos, ganó la partida a la dupla Fajardo y Espino. Una derrota que explica la pírrica victoria socialista en Arrecife y el Cabildo de Lanzarote.
Asumido el poder, gracias a un pacto con el PIL, lo único que ha nacido del seno socialista fue un documento Lanzarote en la Biosfera, capítulo 10.203. Un lastimoso corta-pega. El PSOE no ha sabido generar el mínimo interés por algún eje de actuación sobre el espacio público. Lo más probable es porque no ha habido ni una idea que airear. Ni siquiera un proyectillo que desvelara el pensamiento de sus dirigentes. En lugar de ello, el rastro visible de su gestión es la intervención judicial de Inalsa y la escandalosa situación económica a la que Carlos Espino condenó a los Centros Turísticos.
Lejos de convertirse en un fortín con ideas propias y con peso propio dentro de la estructura socialista regional, el PSOE de Espino se ha comportado como una veleta. Con una increíble capacidad de adaptación pasó de ser Juanfernandista forever al sentido práctico de José Miguel Pérez. Llega a ser hasta lógico que el chiringuito acepte que su líder, por segunda vez, huya corriendo al Parlamento canario. ¿Y qué decir de la representación socialista en Madrid? Miguel González perdiendo el tiempo escribiendo paridas y Marcos Hernández, con mayor sentido del rubor, ni siquiera pierde el tiempo escribiendo.
La deriva es tan preocupante que se atreven a postular al joven Montelongo como candidato a la alcaldía capitalina, no han encontrado recambio al cartucho quemado de Manuela Armas y sus listas mantienen un preocupante tono. Ni se les conoce, ni mucho menos se sabe nada de ellos en el terreno público. Con semejanzas lógicas a nivel nacional y regional, el PSOE parece entrar en el peligroso terreno de “a la derrota, a la derrota…hasta la derrota final”.
Cuando un barco se hunde, los primeros en abandonarlo son las ratas. Esperemos que esto suceda con el PSOE de LAnzarote y haya una debacle tal que comiencen a darse de baja todos aquellos que espiritualmente se acercan más a partidos como el PIL o CC y andan metidos en el PSOE bien por amiguismo, bien por algún favorcillo, bien porque, cual garrapata, hasta que no se sacie, no deja a su huespued. Confío en que cuando esto suceda, comiencen de cero, muchos de esos desconocidos, con ganas, ánimo y un gran proyecto político propio, y hagan que el parido vuelva a ser lo que fue, antes de arrimarse a la delincuencia pilista y perder el tino. Y así las manchas dejadas por Leal, Espino y el Parrilla de los últimos tiempos, así como otros muchos (que de socialistas solo tienen el calificativo) irán disolviéndose en el tiempo, como un pedo en el viento
Estructuralmente el análisis concluyente de ésta pseudorrealidad, cae en la cuenta del descrédito,obviando el aval que a éste partido secunda, comicio tras comicio, su masa electoral. Olvidando, como parece que hace todo el mundo; que fue por decisión propia, la expulsión del gobierno de pactos, a todos los convictos y confesos que formaron parte de la operación más espuria y vergonza de nuestra historia.
Estos análisis, están sobrados y cargados de eufemismos muy cercanos a una realidad tan atractiva como es la de contar batallas al candor de un café o una copa.
Todas las cimas son escaladas y cuando la proeza es realizada, la gloria es tan efímera que se diluye como un azucarillo en el descenso, pero el logro está cubierto y otras cimas y otros escaladores estarán preparados para alcanzar nuevos objetivos.
Por ello y por todo habría que ser más anchos de miras, intentando llegar lejos y no perder el objetivo por caer en lo anecdótico. De cualquier manera, a quien no le guste el menú, que elija otro, porque lo importante no es el”cantinero” es el propio menú…
Tremendo, tremendo, el odio que desprende el comentario de Antonio García: insultante, resentido, injurioso, despreciativo. Destila odio, similar al de los sectores de ultraderecha contra el PSOE. Los demócratas sentimos miedo ante estos comportamientos…