Jorge Marsá
El Ayuntamiento quiso que “fuera colocada antes del inicio de las fiestas patronales de San Ginés” para que los ciudadanos disfrutaran también del arte. Y todos los medios lo celebraron: “Barlovento regresa al centro de Arrecife después de 8 años” (Crónicas de Lanzarote). Hubo acuerdo en que ha sido excesiva la espera por la escultura de César Manrique “conocida popularmente como la chatarra”. La denominación me parece atinada: es chatarra artística. Sin embargo, no se ha escuchado ni la más mínima queja por la colocación de la horrorosa escultura en un lugar tan destacado de la capital insular. ¿O es tan sólo mi opinión?
No. En 25 años de trabajo en el gremio del arte no he conocido a nadie que pensara que César Manrique era un gran pintor, pero lo que desde luego no he conocido es a nadie que no estuviera de acuerdo en que era un mal escultor. Sus esculturas más conocidas, los juguetes del viento, poco más que una sonrisa piadosa pueden inspirar entre los profesionales del arte; Barlovento, ni eso. Insisto en que no es una opinión personal que nos han colocado una mala escultura en la rotonda, sino generalizada entre los conocedores de la materia. Y aunque se guarden muy mucho de decirlo en público, en privado los conocedores de la materia lanzaroteños ni lo ignoran ni lo ocultan.
Pero… los artistas locales no van a cuestionar que se instale en el espacio público una obra de un artista local o que se gaste dinero público en su mantenimiento, por poco arte que tenga la obra. Así se entiende que tampoco se haya cuestionado que paguemos la restauración de los horribles murales de Manrique en la Casa de la Cultura de Arrecife. Aquí, en la España del localismo, importa mucho menos lo que se hace que lo que se es: Uno de los nuestros.

Si han sido las clases políticas locales y no los ciudadanos los principales beneficiarios de la descentralización en España, otro tanto ocurre con el nacionalismo cultural: los artistas locales se benefician de la “obligación” de primar a nuestros artistas, mientras los ciudadanos son condenados a contemplar y a pagar sus obras, esto es, a sufrir y sufragar el pobre panorama artístico que siempre acarrea el localismo.
El problema es que el nacionalismo cultural se ha impuesto en prácticamente todo el arco político y en la mayoría de las mentes y que, en consecuencia, lo más importante no es ya la calidad de la creación sino el lugar de nacimiento del creador. Cada día un poco más paletos, pero tan contentos… porque defendemos “lo nuestro”.
En fin, que es obligado reconocer el gran trabajo que han hecho los políticos y los artistas: han conseguido que hagamos de lo suyo lo nuestro.
No te cortes y di ya de paso que muy pocas esculturas de Lanzarote se libran de un poco de buena crítica y de buen gusto; empezando por el sagrado “momumento al campesino” que Manrique diseñó y tituló “monumento a la fecundidad” (para entendernos: una polla) pero como era demasiado obvio le tuvo que cambiar el nombre para disimular a ver si colaba.
¿Qué pinta El Pollón que pusieron de Leopoldo Emperador en la rotonda del Hiper Mar? ¿y La Tabaiba de Andrés Allí de la rotanda del Mas y Mas? ¿no es acaso un mal chiste? es como la chatarra de Manrique pero en plan moderno, con hierros oxidados retorcidos ¿eso es arte?
¿Qué tontería es esa de “Velamen” de Allí en la rotonda de los Roper en Playa Honda. Anda que no tiene peligro; todo el que pasa por esa insufrible rotonda de tres carriles está más pendiente de que no se les vaya a caer encima esos hierros oxidados que en los coches que le vienen por todos lados.
¿Y ese tubo oxidado de Allí plantado delante del Spar de Playa Blanca? se quedó calvo diseñandolo.
Ahora que lo pienso ¿por qué las esculturas están en las rotondas de algún centro comercial?
Por no hablar de la escultura de dos capós oxidados que tiene el ayuntamiento de Yaiza en la casa de la cultura de un artista de cuyo nombre no quiero acordarme.
Lo de Pepe Damaso en la entrada de Teguise es de juzgado de guardia. Otro que no pegó ojo mientras lo diseñaba; eso sí, ha tenido el detalle de no hacerlo con hierro oxidado sino con acero inoxidable, para que nadie se corte con él.
¿Y ese “Torso” de piedra que pusieron en la rotonda de la carretera de San Bartolomé a Playa Honda? pero si parece que pusieron allí lo primero que encontraron y le pusieron de título lo primero que les vino a la cabeza.
¿sigo?
Estoy de acuerdo con el artículo de Marsá y con el comentario posterior. “Barlovento”, “la chatarra”, es horrible, y con la boca chica lo admiten hasta los propios de la FCM. César hizo grandes cosas (y también otras no tan buenas), pero eso no significa que debamos rendirle pleitesía. Sucede que el alcalde actual, Reguera, cree que colocando la escultura donde está ahora, la gente se lo agradecerá y le votará, pero en realidad, no tiene ni idea de su significado…