Sergio Lavado
Saludos de nuevo, desconocido lector. Considero que la semana pasada ya me disculpé lo suficiente por esta breve serie de artículos en forma de inconexa “carta a los reyes magos”, en los cuales apunto algunas bonitas ideas en diferentes ámbitos que, además, están siendo desarrolladas en otros lugares diferentes a este. Pero, si es necesario, lo hago otra vez: le pido perdón por pensar sólo en mi estado de ánimo y no en la actualidad. Cumplido este trámite, aquí van algunos anhelos más:
Colaboración en el sector turístico
La necesidad de que empresas, a priori rivales, en el sector turístico colaboren entre sí es obvia. Las fuerzas del mal contra las que tiene que luchar el sector son demasiado poderosas como para que se puedan combatir en solitario: caída de la demanda, low cost, otros destinos emergentes… Frente a ellas, el ajuste de precios, las reservas directas por Internet, la diferenciación del producto frente a la competencia… parecen soluciones indispensables, pero aún débiles en la encarnizada lucha mundial por los candidatos a achicharrarse bajo el sol.
Para pasar al ataque, parece más razonable y potente la creación de redes de colaboración: para compartir marketing y motores de reserva, para disminuir costos en suministros, para compartir conocimientos en beneficio común… Y, puestos a pedir, para crear zonas temáticas –turismo deportivo, ecológico, gay, etc…– mediante colaboraciones entre el sector alojativo y los servicios circundantes.
Simplificación de los trámites burocráticos
Si usted, estimado lector, considera que, visto como está el patio, los trámites burocráticos constituyen un problema menor a la hora de abrir un negocio en la isla… es que probablemente no ha abierto uno. Si además su establecimiento está en un local con valor patrimonial, pues ni le cuento. Le insto a preguntar por ello a cualquiera de los comerciantes de La Villa de Teguise.
La cuestión, en muchos casos, no es sólo la complicación del proceso administrativo, sino directamente la ausencia de éste… Esta confusión está muy bien para los chanchullos, pero lógicamente no para estimular la economía o crear empleo.
Supongo que ya habrá oído hablar de la sorprendente simpleza de la solución: la eliminación de las licencias de apertura. Si usted quiere abrir un negocio –salvo unas cuantas excepciones– sólo tiene que leerse detenidamente la normativa, asegurarse de que la cumple, comunicar la apertura y abrir sus puertas. Con posterioridad, la autoridad competente se reserva el derecho a inspeccionarle y, en caso de incumplimiento, multarle… para alegría de las arcas públicas.
Puntos limpios urbanos
En otro orden de cosas –esto una pequeña debilidad personal–, ¿se ha preguntado por qué los puntos limpios se encuentran en zonas deshabitadas a kilómetros de su casa? ¿No depositamos en ellos objetos y sustancias con los que hemos convivido durante años en nuestros domicilios?
Estando próxima la colmatación del vertedero de Zonzamas –y el dramático momento de escoger una nueva ubicación– va siendo hora de que metamos estas instalaciones en las poblaciones más importantes de la isla.
Los puntos limpios urbanos no los inventaríamos por supuesto nosotros. Se trata de instalaciones perfectamente inofensivas ae impolutas, donde además se pueden desarrollar actividades de concienciación en este sentido. Este está situado en Barcelona, a escasos 100 metros de la Sagrada Familia. Creo que Gaudí estaría encantado.