Ana María Santos
La clase política volvió a quedar en evidencia ayer en el Ayuntamiento de Arrecife: el gobierno municipal dependiendo de dos imputados por corrupción (que exigen su cacho), y la oposición aprovechando su ausencia para impedir que el gobierno gobierne. La institución les da lo mismo, lo suyo son los intereses de partido y los propios. Aunque parece de sentido común “rebajar de 27 a 15 el número de asesores de la Corporación” (Diario de Lanzarote). Y para colmo del cinismo, “Reguera dijo que este lunes prosperarían los asuntos propuestos por la oposición ‘con el voto de un imputado’, en alusión a Enrique Pérez Parrilla”.