Verdes no, presumidos sí

Natalia Jiménez Marsá

Presumir es fácil, pero hacer las cosas cuesta. El gobierno de Zapatero empezó haciendo las cosas bien en cuanto a las energías renovables se refiere, pero ahora esa política verde se ha quedado en mera presunción. Era fácil imaginarlo cuando en su segundo mandato quitó el ministerio de Medio Ambiente y cesó a la ministra Cristina Narbona. Ahora es el Ministerio de Industria, “valedor declarado de las energías limpias”, el que parte el bacalao.

Con la ministra Narbona nos creamos la fama y ahora vivimos del cuento. Teníamos en las energías renovables un sector puntero que ha multiplicado por treinta, en una década, sus puestos de trabajo. Sin embargo, la gran demanda asustó al Gobierno, que empezó a ver excesivo el importe de las primas a la producción. Especuladores y empresarios que ponen motores para simular la producción, incluso de noche, no ayudan, pero en vez de controlar e inspeccionar las instalaciones, se aplicó el café para todos y se bajaron las primas.

Los balbuceos e inconstancias en esa política medioambiental han hecho que el sector no se libre de la crisis general en la que estamos inmersos, pero ahora Industria les da una nueva puntilla. Corren rumores de que el Ministerio esta planeando aplicar un recorte de primas con efectos retroactivos. El ministro Sebastián consigue algo insólito, poner de acuerdo a todas las empresas del sector, que le exigen que se aclare. Aunque el Ministerio se desdice y declara que todavía no hay nada decidido en firme, esos rumores castigan al mercado español y la cotización en bolsa de esas empresas cae. Ernst & Young publicó el 22 de este mes un estudio en el que España ha perdido una posición en la clasificación internacional como país de atractivo para invertir en energías renovables y ha pasado de compartir la quinta posición con Italia hace tres meses a ocupar, junto a Reino Unido, la sexta posición. Por delante estarían EE UU, China, Alemania, India e Italia.

La hacienda española necesita sanearse, pero no deberíamos hacerlo a costa de la lucha contra el deterioro medioambiental y robando a las generaciones futuras. ¿Qué política medioambiental es la que subvenciona el carbón y recorta las primas a las renovables? ¿Dónde esta aquel céntimo ecológico que iba a gravar la gasolina? Subvencionar los coches eléctricos, pero no gravar la gasolina es contradictorio con la sostenibilidad y poco efectivo.

La fama se agota, así que ¿cuánto tiempo podremos presumir de ser un referente en energías renovables? Se tiene en cuenta el gasto, pero no se calcula lo que nos ahorra en emisiones y lo que ganamos en autonomía energética. Combatir el calentamiento global nos va a costar, pero no hacerlo será, como mínimo, el doble de costoso.

España será la mas afectada por el calentamiento global de toda Europa y es la que mejores condiciones geográficas y climáticas tiene para sustituir los combustibles fósiles por un mix de energía sin carbono, pero va perdiendo posiciones en esa carrera.

Canarias, si exceptuamos a El Hierro y algunas iniciativas aisladas, está a la cola de España. El Gobierno canario no ha sido ni siquiera capaz de hacer un concurso eólico. Como dice Paul Krugman: “Sabemos cómo frenar el calentamiento de la Tierra, y los costes son asumibles. Hace falta voluntad política”. España, Canarias y Lanzarote presumen de tenerla, pero ¿de verdad la tienen?

Publicado el 30 de abril de 2010 a las 8:00 am en 'Medio ambiente'.

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