Félix Matoso
Llevan meses cocinando un nuevo partido político. Tiene un fin último. Servir de bisagra para que el PSOE cope las principales instituciones de la isla, que no son otras que el Cabildo y el Ayuntamiento de Arrecife. Esto es, tratan de equiparar fuerzas a un previsible pacto insular entre CC y PP, habida cuenta del escenario nacional (con el Maquiavelo de León dando tumbos), regional (tras el desgaste de Juan Fernando López Aguilar) y local (con el riesgo, para ellos, de editarse un mandato tras otro el mencionado acuerdo nacionalista y popular).
Saben que no resultará sencilla la tarea. Cuentan con un lastre, el fallido experimento de Alternativa Ciudadana. Además, conocen perfectamente que el panorama empresarial-mediático irá a cuchillo frente a ellos. Por otro lado, no terminan de asumir que tendrán que dar la cara, lo que explica el retraso de su incursión pública.
Como consecuencia de la guerra incivil que tienen montada, se consideran los únicos depositarios del bien común. Han vivido con el cuento de limitar el crecimiento turístico, en los alrededores del PIOT, de la defensa del territorio y esas cosas. Aunque tienen aspecto de pensadores, reconociéndoles que a veces piensan, prefieren encasillar, tachar, categorizar de ambiguo, confundido o directamente mala gente a quien osa toser sus caducas recetas políticas. Estás con ellos o contra ellos. No hay término medio. Para ser justos, conviene aclarar que dentro del nuevo partido político también hay demócratas, mas resulta una escueta minoría.
Muy ilusionados, consideran que al menos tres concejales en la capital y dos consejeros sacan. Confían en que el PSOE va a crecer, lo que demuestra que además de ilusionados pecan de ilusos. Creen que el socialismo insular pactará gratis con ellos. Y ellos, recordemos, únicos depositarios del bien común, marcarán la ruta.
Están pendientes de que una fuerza mayor diga el sí quiero definitivo. Una fuerza mayor capacitada para aglutinar, fundir o fundacionar el cuadro variopinto de esta buena gente. Una fuerza mayor con vocación de Fundación. Aspiran, cómo no, a ejercer de únicos garantes del espíritu e ideas de César Manrique.
Ilusos y caducos, vale. Pero buena gente. Y a la buena gente hay que desearle suerte.
No tenía ni idea. Pero no creo que tal cosa fragüe. Ni para servir al PSOE de bisagra ni para ninguna otra cosa. Los integrantes de un proyecto político como el que explica Félix habrían de enfrentarse a demasiados elementos, y dudo mucho que sacaran ni un sólo concejal en ningún lado. Este artículo es un buen ejemplo del tipo de críticas que habrían de torear. ¿Qué necesidad tendrían de aguantar eso? Sólo se me ocurren dos motivos por los que lo harían: o por un sentido del deber colectivo inaudito, o porque en estos tiempos de crisis sería una oportunidad, aunque remota, de tener un trabajo remunerado. Si es lo primero, su misma idiosincrasia les alejará de la política más rápido que corriendo. Si es lo segundo, entonces es que no tienen donde caerse muertos. Y hoy en día sin dinero, aunque sea un mínimo, es imposible pretender montar un partido político que aspire siquiera a obtener un puñado de votos.
La lógica nos condena a quienes gustamos de ver los toros desde la barrera a votar por los de siempre o abstenernos. A lo mejor es lo que merecemos.
Es una buena forma de pasar el rato imaginar como podrían ser las cosas por el simple hecho de como ya lo son.La realidad es que en un entorno político con tan poca credibilidad y sobre todo tan “atomizado” en presencia; lo último, sería que accediese a la palestra la figura del partido político S.L.como una garantía de mamandurria personal de “bisagras” ad hoc. Creo que la estrategia más adecuada es la del partido político sistema piramidal, es decir vincular a todos en la familia con capacidad de emitir voto y sobre todo, que ésta idea esté acompañada de una campaña que podría estar denominada “la guagua progresista ó algo así”; que consistiría en activar a todo éste potencial el día de las elecciones y así su voto vinculado. Dadas las espectativas ésta idea posicionaría al Psoe en clara ventaja frente a las otras fuerzas políticas dadas las luchas intestinas que padecen unos y la sospecha de los otros.
Sencillamente se trataría de una campaña económica y con un costo de agradecimiento, no más cuantitativo que el que ya padece actualmente ( me refiero a los estómagos agradecidos internos…)