Canarias sigue en el siglo pasado

Natalia Jiménez Marsá

Esta semana, después de el segundo apagón en Tenerife, han saltado las alarmas. El Canarias7 del domingo lo decía en su titular de primera página: “Canarias está al borde del bloqueo eléctrico”. La tormenta tropical Delta de noviembre de 2005 nos mostró la fragilidad de nuestra red eléctrica, pero nada se ha hecho desde entonces para actualizarla o reforzarla. También nos dio un serio aviso sobre lo que podría producir el calentamiento global en nuestras islas. Este invierno, con la sucesión de fuertes borrascas, también nos ha mostrado nuestra fragilidad ante ese calentamiento global, sobre todo, si construimos en barrancos. Nuestras playas han quedado descarnadas, la roca viva sin jable, Maspalomas ha cambiado de imagen. El mar traerá de nuevo arena a las playas, pero tardará meses o quizás años, y como no hacemos nada para evitarlo, el mar seguirá subiendo de nivel y llegará un día, no lejano, en que perderemos muchas de nuestras playas.

En la zona con mayor insolación de Europa y con las mejores condiciones eólicas y marinas para las energías renovables, hemos perdido un tiempo precioso para transformar nuestra producción eléctrica, para que sea sostenible y autosuficiente. Con la salvedad del caso de El Hierro, o no hemos hecho nada o nos hemos perdido en corrupciones y todo tipo de trabas a la introducción de las energías limpias. Llevar a cabo esa sustitución supondría diversificar nuestra economía, crear puestos de trabajo de alta especialización, disminuir la contaminación e incluso podríamos utilizarlo como reclamo turístico.

La red eléctrica y las centrales térmicas están sobrecargadas, son viejas y nos hacen vivir en la cuerda floja; no son las únicas, pasa lo mismo con nuestra red hidráulica, pues hemos pasado los años de bonanza despilfarrando sin preocuparnos por el futuro. Las respuestas del Gobierno canario a nuestra precariedad no tienen en cuenta la sostenibilidad o los cambio a los que nos enfrentaremos en este siglo, son respuestas del siglo pasado. Terminarán construyendo otra central térmica en Tenerife y seguiremos sin saber qué pasa con el concurso eólico.

El gobierno español lo hizo mejor hasta 2008, pero a partir de ese año los cambios en la legislación y las improvisaciones han truncado la exitosa carrera española de las energía renovables. La empresa navarra Gamesa advierte de que puede haber más deslocalizaciones y emplaza al Ministerio de Industria a dar estabilidad al sector eólico. Un sector antes boyante está ahora sujeto a cierres y despidos. Aun así, el éxito de la energía eólica es irrefutable. El 14,3% de la demanda eléctrica del año 2009 en España ha sido de generación eólica. El 9 de noviembre pasado, con el temporal de viento, se alcanzó el 50% de la producción eléctrica con energía eólica, el equivalente a 11 centrales nucleares.

Mientras nosotros seguimos en el siglo pasado, desprotegiendo especies, intentando legalizar hoteles en un destino turístico saturado o echándonos las culpas unos a otros de nuestros problemas, otros miran al futuro y toman el relevo. China ya está en cabeza de la energía limpia. Cuando el petróleo alcance precios más altos no nos quedará mas remedio que comprarles a los chinos, deprisa y corriendo, los molinos o las placas solares, pero no importa, porque a nosotros nos sobran puestos de trabajo.

Publicado el 10 de marzo de 2010 a las 8:00 am en 'Medio ambiente'.

3 Comentarios

  1. 21:58 | 12 marzo 2010 | Permalink

    ¿Canarias en el siglo pasado? Pregunten a los Catalanes, cuantos dias llevan, en algunos pueblos, sin luz, después del temporal de hace unos dias… ¿Cataluña en el siblo pasado?.

  2. 21:58 | 12 marzo 2010 | Permalink

    Siblo = SIglo. bueno que más da.. . Je.

  3. 3:35 | 13 marzo 2010 | Permalink

    Demasiados compromisos tienen estos representantes públicos con lo privado y menos con el sentido común. Sus sobrinos se cagarán en ellos.