Daniel Betancort
El PSC-PSOE abrió el proceso para el congreso extraordinario convocado para elegir al nuevo secretario general del partido, y en Arrecife ganó una lista a la que los militantes votaron sin saber en realidad por cuál de los tres candidatos votaban. Voto a ciegas. Porque José Montelongo explica que “no hay una apuesta previa por alguno de los tres aspirantes al relevo de Juan Fernando López Aguilar” (La Voz de Lanzarote). José Montelongo les pidió el voto a los militantes de Arrecife, y se lo dieron a pesar de que no les dijo para qué se lo pedía. Y al votar sin saber por quién se vota le llaman democracia.
Sí, lo llaman democracia. Representativa. Votas a unos para que ellos hagan lo que estiman oportuno. Así es como ha funcionado siempre el tema, no entiendo la noticia. Supuestamente, según dicen los defensores de este sistema (yo no), es el menos malo de todos.
No es así exactamente. Lo que están votando estos días los afiliados del PSOE son las listas de delegados que acudirán al Congreso Extraordinario del partido para, a su vez, elegir nuevo secretario general. Está perfectamente recogido en los estatutos del PSOE, que son democráticos. Arrojar sombras sobre los procesos democráticos del PSOE no parece muy ético. Se puede o no estar a favor o en contra de un partido y de sus posicionamientos ideológicos, pero es indecente cuestionar la democracia interna de un partido político que ha contribuído de forma decisiva a la democracia en España, en Canarias y en Lanzarote.