En este coche van dos millones de canarios

Ángel Tristán Pimienta

[La Provincia, 4 de marzo de 2010]

El presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero (CC), ha exigido a Zapatero la reforma del mercado laboral, del sistema financiero y de la administración pública, como paso imprescindibles para salir de la crisis. Su mano derecha –dicho sea sin segundas, pero con segundas– el vicepresidente José Manuel Soria (PP), ha declarado una vez más que “el Estado no podrá cumplir el Plan Canarias”, según se desprende de los afinamientos que ha habido que hacer en los Presupuestos Generales ante la evolución de las cuentas. Y, ciertamente, ambos tienen razón: hay que mejorar el ‘mercado laboral’, hay que mejorar el sistema financiero, hay que mejorar el funcionamiento de la Administración pública, y hay que cumplir los programas y llevar a cabo los proyectos que se anuncian.

Que el Gobierno central no pueda cumplir ‘de pe a pa’ el Plan Canarias parece fuera de dudas. Todos los gobiernos de los países afectados por el tsunami económico provocado por la avaricia desenfrenada del capitalismo de amiguetes han tenido que apretarse el cinturón y actuar según un modelo bicéfalo: al corto plazo que exigen las circunstancias de cada momento, y a futuro, con nuevos objetivos, transformando los mecanismos de gestión y aplicando nuevos controles. Las soluciones fracasarían si no fueran bifásicas, y hasta trifásicas: hay que añadir la revisión de los algoritmos que rigen el mercado. Bien. El Gobierno central no podrá cumplir el Plan Canarias, de la misma forma que ha dado a elegir a los cántabros y a los gallegos cuál de los dos tramos de la Alta Velocidad quieren hacer ahora, porque sólo hay dinero para uno; y suma y sigue en el resto de España. Pero hay una pregunta que interesa sobremanera a los isleños: ¿podrá el Gobierno de Canarias cumplir su propio e intransferible Plan Canarias?, ¿no le corresponde, en atención a sus competencias –convendría que los ciudadanos releyeran de vez en cuando la Constitución y los Estatutos– reformar la Administración, proponer alternativas en el REF, agilizar la burocracia, cumplir las leyes de la Función Pública en vez de que sean un colador consentido, evitar las trampas con los contratos temporales, y con los ‘específicos’…, etc. Porque el panorama es desolador: la educación, la sanidad, la atención a la dependencia, están en el furgón de cola en las estadísticas nacionales; las sentencias contrarias al Gobierno en lo Contencioso son un relato demoledor sobre las ineficiencias y la discrecionalidad que impregnan una parte sustantiva de los actos administrativos.

¿De verdad que para fomentar el empleo es clave modificar la legislación laboral? Lo sensato, aparte de los imprescindibles ajustes de coyuntura, parece que es crear puestos de trabajo; lo que habría que replantear, de acuerdo con esta lógica elemental, son los criterios acerca de los sectores productivos y las nuevas oportunidades. La energía eólica no se aprovecha en todo su potencial porque está frenada por la maraña burocrática y los recursos judiciales; hay apagones, anunciados desde hace más de una década, porque es imposible adecuar la infraestructura eléctrica; los nuevos ‘nichos’ turísticos no se pueden activar por la paralización de la oferta de puertos deportivos, villas, congresos, rehabilitación…; los trasatlánticos siguen sin tener amarres ni entornos seguros y atractivos; la artesanía y la agricultura ‘del país’ no pueden competir con el ladrillo, es obvio, pero muchos pocos hacen un mucho; un consejero de Agricultura, el del Cabildo de Gran Canaria, Demetrio Suárez, ha logrado sacar al consumo más millones de kilos de papas que el mejor plan regional.

Henry Ford, uno de los padres del capitalismo moderno, dejó algunas frases antológicas llenas de sentido común: “La mayoría de la gente -dijo- gasta más tiempo y energías en esquivar los problemas que en tratar de resolverlos”. Y esta otra, de aplicación a la política: “El mejor automovilista es aquel que conduce con imaginación; imagina que su familia va con él en el coche”. Ya es hora de que el Gobierno regional imagine de una vez que en el coche que conduce van también más de dos millones de canarios.

Publicado el 5 de marzo de 2010 a las 6:00 am en 'Política'.

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