Crisis de confianza
Delia Cabrera
En un momento como el actual, en el que la crisis económica es nuestra principal preocupación, tiene sentido la campaña publicitaria que lanzara la semana pasada la Fundación Confianza centrada en el lema “esto sólo lo arreglamos entre todos”. Con una clase política inerme y unas instituciones que empiezan a estar contaminadas por el descrédito, hasta parece lógico intentar movilizar a otros actores que pudieran aportar energías renovadas y nuevos enfoques y alternativas.
El eje de la campaña es un manifiesto de, exactamente, 235 palabras. Pero tal parquedad no resta un ápice de valor a tan ambicioso documento, en el que se diagnostica el problema (la crisis), se señala a los afectados (todos) y se encuentra la solución: recuperar la confianza. Los artífices del proyecto son Jaime, un profesional del marketing, y Susana, su mujer. Y sí, ese es el gran hallazgo: “que para arreglar la situación lo primero que había que conseguir era recuperar la confianza”.
No hay que tener ni dos dedos de frente para detectar la falacia implícita en un razonamiento que confunde las causas de la crisis con lo que puede ser unos de sus efectos más lejanos. Más sutil y difusa puede ser la idea de que como a todos nos afecta la crisis, todos tenemos que solucionarla e, incluso que, quizás, todos somos responsables de la misma. Aquí la falacia está en la idea de todos, porque ese todos que se presenta tan homogéneo es radicalmente diverso: ni la crisis nos está afectando a todos por igual, y a algunos no les ha afectado en absoluto; ni todos estamos en condiciones de contribuir, y en ningún caso por igual, a solucionarla; ni, por supuesto, somos todos responsables ni mucho menos en la misma medida.
Pues bien, tan deslumbrante idea ha conseguido el respaldo de diecinueve de las empresas más potentes del país, que forman parte del patronato de la citada Fundación Confianza, y que a razón de no menos de 150.000 euros per cápita, sufragan los cuatro millones de euros que se destinan a esta campaña, cuyo manifiesto ya ha sido suscrito por más de 45.000 personas. Desde luego, son datos como para que a Jaime y Susana les dé un “subidón” e imagino que su autoestima y confianza estarán desbordantes.
Exultantes se sentirán también esas empresas que con tanto éxito consiguen transmitirnos a todos confianza, sin tener siquiera que esforzarse en mejorar el sistema productivo del país, aun cuando nuestra baja competitividad constituya uno de los mayores impedimentos para superar la crisis. Son empresas de las que muchos somos usuarios y a las que tenemos que arañar una comisión o suplicar un crédito, de las que soportamos maneras arrogantes, usos abusivos o precios disparatados, pero que han encontrado el remedio a la crisis en una campaña de marketing para conseguir que recuperemos la confianza ¡en nosotros mismos!
Desde luego, hay algo que no se les puede reprochar, y es que el objetivo está bien escogido, porque todo apunta a que es infinitamente más factible recuperar la confianza en nosotros que depositarla en según qué manos. Pero el efecto de la campaña puede volverse contraproducente, ya que en el improbable caso de que acertara y nuestra confianza creciese como la espuma y nos llevara a superar la crisis, no se entreve que de ello se siguiera la recuperación automática de nuestra confianza en el sistema institucional, más bien podría hacerlo parecer más irrelevante, si cabe.
Al fin, lo que todo este montaje parece encerrar no es más que un paupérrimo programa de autoayuda colectiva, una broma de mal gusto que sólo tiene por meta convencernos de que hay que poner buena cara al mal tiempo.


Desde luego, lo hay que si saben aprovechar la crisis. Casi suena a terapia de grupo placebo o algo así. Sí sorprende que hayan podido convencer a tanta gente, algunos con bastante prestigio.
En fin, que somos cojonudos, un par de mails cada uno y par anecdotas personales y en unos meses dejamos de tener 4 millones de parados. oe,oe,oe y el mundial es nuestro.
ESPAÑA, LA PRIMERA EN SALIR DE LA CRISIS
Una propuesta para acabar con el paro y reflotar la economía
La respuesta podría estar en nuestra solidaridad.
La propuesta:
En primer lugar propongo que, a cambio de dar trabajo a TODOS nuestros parados, incluidas nuestras generaciones de jóvenes sin empleo, todos los españoles, sin excepción, aceptemos una rebaja de nuestros ingresos del 20 % durante un año. Esta rebaja se aplicaría asimismo, fuera de la empresa, a quienes ingresen por encima del doble del salario mínimo interprofesional.
De hecho ya hay trabajadores que han optado por rebajar sus salarios a cambio de conservar sus puestos de trabajo y de salvar a sus empresas del cierre.
A cambio, propongo que todas las empresas, por cada cuatro trabajadores, den trabajo a un parado. El empresario pagaría lo mismo: pagaría a los cinco lo que antes pagaba a los cuatro trabajadores, pero cada trabajador recibiría un 20% menos de retribución, y también trabajaría un 20 % menos, ya que el trabajo se repartiría ahora entre los cinco.
Igual que los trabajadores sacrifican durante un año el 20 % de su salario, el empresario, a su vez, pagaría la seguridad social del nuevo trabajador.
Debemos colaborar todos y compartir el trabajo que tenemos; es lo justo. A la larga todos saldremos beneficiados.
De esta forma podremos colocar a todos los parados, por sectores productivos, y acabar con el paro.
Al haber cuatro millones más de trabajadores, se incrementará el consumo de las familias, se aumentará la producción al demandarse más productos y servicios, se necesitarán más materias primas y se regenerarán cadenas de producción que reavivarán la economía. Dejaremos de ver las colas de parados, entre ellos a nuestros parientes y allegados, mejorará la economía, saldremos del bache y hasta seremos protagonistas de una gesta que dará ejemplo de lo que es capaz de hacer un pueblo unido.
En principio, repito, esta bajada de ingresos y de horas trabajadas sería sólo por un año.
Cuando toda la “mano de obra” esté empleada, se reactivará el consumo y la economía. Entonces el Gobierno tendrá más aportaciones por cotizaciones laborales y ya no tendrá que detraer fondos para proveer a los parados.
Si se reactiva la economía, se reducirán las quiebras de negocios, y todo irá mejor.
¿No te parece que un plan así valdría la pena? ¿No crees que tú también, como ciudadano de este país, saldrías ganando?
La solución dependerá de nuestra solidaridad y de si todos estamos dispuestos a arrimar el hombro. Desde mi punto de vista y, visto lo que nos jugamos, creo que el intento valdría la pena. Como alguien debe empezar dando el primer paso, declaro estar dispuesto a darlo. ¿Y tú? ¿Te apuntas?
Sólo en pensar lo que podemos lograr, me anima a este sacrificio. Pienso: “El parado podría ser yo.”
Podríamos tomárnoslo como una devaluación.
De todas formas, si no lo aceptamos, tendremos indirectamente esa devaluación. Puede que aún mayor si se dispara el déficit público.
Estas cosas se deben llevar a cabo siempre que se dé un consenso bastante generalizado de los afectados, es decir, del conjunto de todos los ciudadanos. Ha de hacerse con acuerdos de los estamentos sociales implicados; tal vez por ley, ya que –insisto- en este juego jugamos todos.
Una vez aceptado el acuerdo, la Seguridad Social, -que conoce las plantillas de las empresas- podrá exigir a los empresarios que acojan a los parados que les correspondan o, en caso contrario, exigirles como contribución el 20% del salario de los trabajadores correspondientes no incorporados para que el Estado pueda proveer para esos parados.
Creo que corresponde al Gobierno, partidos políticos, sindicatos, empresarios y trabajadores ponerse de acuerdo para animar a la comunidad de españoles a colaborar, planear y poner en marcha los procedimientos necesarios para llevar a cabo estas propuestas u otras mejores si las hubiere. Con ello todos saldremos ganando. Habremos superado la crisis y nos podremos sentir orgullosos de ser españoles y solidarios.
De hecho ya somos solidarios: en ayudas sociales, donativos, ONGs… Somos el primer país en donación de órganos, etc.
Un pequeño incentivo más y somos capaces de ¡…!
¡Ánimo y adelante! ¡La recuperación es nuestra!
Que buena idea Satis!!