Rafael Cano
Vuelve a quedar claro del sumario de la Operación Unión que Dimas Martín “seguía manejando la empresa pública del agua de de la Isla, Inalsa, con el permiso necesario del PSOE, su socio de gobierno en el Cabildo insular” (La Voz de Lanzarote). El problema es que parece que además la manejaba de forma harto irregular: “Dimas Martín encargaba trabajos para que los facturara la compañía Inalsa”. Inalsa era “su cortijo”, pero no para cuidar de él, sino para exprimir hasta la última gota, hasta que la dejó como la dejó: en la quiebra. Resulta increíble que el partido de Dimas Martín, porque sigue siendo su partido, continúe en el gobierno del Cabildo y en el de Arrecife.
Lo que todavía sigo sin entender es que siga existiendo gente que sigue defendiendo a este individuo. ¿Será que todavía estamos en la prehistoria de la democracia? ¿Estará implícito en nuestra genética cultural el idolatrar y admirar al más espabilao aunque se aproveche de nosotros para su beneficio particular?¿Hay tanta incultura en esta isla?