Francesc de Carreras
[La Vanguardia, 28 de enero de 2010]
El debate de estos últimos días se ha centrado en la ubicación de los llamados cementerios de residuos nucleares. Primero fue Yebra, en la provincia de Guadalajara, y después Ascó, en la de Tarragona. Sus respectivos Ayuntamientos presentaron candidaturas para albergar en su término municipal una planta en la que se depositaran los residuos nucleares de toda España. Tanto sus propios partidos (PP y CiU), como los presidentes de sus comunidades (Barreda y Montilla, del PSOE y del PSC), han rechazado públicamente tales iniciativas. La sensación que han producido tales desencuentros entre municipios, comunidades y partidos, es de una gran confusión, cercana al caos. Una vez más los ciudadanos perciben que los políticos no saben hacia donde van y que, en el fondo, les interesa más ganar como sea las próximas elecciones que encauzar y solucionar los problemas que la sociedad tiene planteados. [...]
Publicado el 29 de enero de 2010 en la sección 'Política'.