Natalia Jiménez Marsá
Somalia no es Inglaterra, ni el océano Índico es el bosque de Sherwood. Pero, como el rey Ricardo, los señores somalíes están en sus cruzadas por lo que, los ricos que han esquilmado sus mares, se aprovechan de que no hay Estado y se llevan toda la pesca del cuerno de África. Los modernos normandos ya no van a caballo ni tiran con ballestas sino desde gigantescas maquinas, llamadas atuneros.
Todos sabemos que el famoso ladrón no robaba a los ricos para dárselo a los pobres, que en realidad era un ladrón corriente, que aprovechaba la impenetrabilidad del bosque para robar a los ricos para él y su banda. Igual que los piratas modernos aprovechan la inmensidad del mar como escondite y, en él, atrapan a sus ricas presas para robarles su dinero.
Como cualquier ladrón, el pirata no va ha construir escuelas u hospitales, pero es despilfarrador y los de su pueblo están contentos: saben que el rescate se lo gastará entre ellos. Quizás Robin Hood sólo hacía eso –robárselo a los ricos y gastárselo entre los pobres– y, de alguna manera, igual que hoy los piratas, redistribuía riqueza.
Los pescadores del cuerno de África también están contentos: los piratas han alejado a los grandes barcos de la costa y la pesca vuelve a ser abundante. Si no agotamos los caladeros del Índico deberemos dar gracias a unos piratas porque, aunque no era esa su intención, salvaran la pesca de esas costas.
Cuando consigamos que haya Estado en Somalia, quizás hayamos dejado de subvencionar la pesca insostenible que esquilma los caladeros, de utilizar el dinero público para construir los atuneros y para ponerles fragatas que les protejan; quizás entonces dediquemos nuestro dinero a recuperar la pesca, proteger el mar y preservar los recursos pesqueros; quizás nuestros atuneros se hayan convertido en barcos para la protección o el estudio del mar, sólo se permita la pesca sostenible y el mundo sea consciente de que esquilmar la pesca es un mal negocio. Quizás entonces el atún nos cueste tan caro como ahora, pero tendremos la seguridad de que nuestra generación no será la última que lo coma.
Otra persona influenciada e impresionada con el vídeo de la peridista británica.
No confundir el culo con las temperas…….