Daniel Betancort
La izquierda exquisita de EE. UU. se lo está pasando en grande en la Mostra de Venecia. El domingo fue Michael Moore, que presentó su domental Capitalism: a love story, en el que denuncia la insaciable avaricia del capitalismo. Después, en la rueda de prensa, se supo que Moore cobra como poco 2.000 euros –ha llegado a pedir 5.000– por cada entrevista que concede para denunciar la insaciable avaricia del capitalismo.
Ayer lunes, fue el turno de Oliver Stone, que también llegó con documental, South of border, y con Hugo Chávez como estrella. El director estadounidense afirmó que el mundo necesita “decenas de Hugo Chávez” y negó que en Venezuela se esté constriñendo la libertad de expresión de los medios. Es decir, negó la evidencia: “La prensa estorba al eje bolivariano. El acoso contra los medios se agrava en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua. La censura y las amenazas a los periodistas disparan las alarmas en la región”. “La ‘ley mordaza’ de los Kirchner”. “Mordazas legales”(dos páginas en El País de ayer y un editorial en el de hoy).
Tengo un amigo que cada vez que se mentaba a Chávez sacaba a pasear el nombre de George W. Bush. Ahora, con Obama, resulta algo más complicado echarle la culpa a EE. UU. de todas las tropelías que se cometen en Latinoamérica. Sin embargo, como demuestran More y Stone siempre se puede encontrar la manera de seguir culpando a la avaricia del capitalismo y a EE. UU. de todos los males de este mundo.