Cuesta creerlo, pero parece que el consejero de los Centros Turísticos y secretario general del PSOE insular, Carlos Espino, es el dueño de Lanzarote. Escuchando las valoraciones públicas de los principales dirigentes políticos y el chipichipi privado de la clase empresarial, parece que el impás que vive la isla se debe en exclusiva al señor Espino. Cualquier excusa es buena para adjuntársela en su casillero de faltas.
No encaja Espino en el papel de líder y cara amable que se le supone al máximo mando de cualquier organización política. Ese afán por buscarse problemas donde no los hay, ese verbo afilado, esa verborrea de superioridad moral frente a la derecha, tan característicos de Carlos Espino, lo hacen más asimilable a los cuadros intermedios o a la secretaría de organización –departamento de polis malos– del PSOE. Si a esto le sumamos su más que caótica gestión al frente de Ordenación del Territorio, primero, hoy en los Centros Turísticos y hasta ayer la asunción del rol de gran valedor del pacto PIL-PSOE, podemos convenir en que su expediente político recoge un claro suspenso atravesando el umbral del cementerio de los cadáveres políticos.
Cuesta creerlo, pero aquí, en Lanzarote, los supuestos cadáveres políticos tienen la capacidad de sobrevivir, adaptarse con la única ayuda de un botiquín de primeros auxilios, recobrar el aire y volver a mandar como el que más. Ahí está el caso de Dimas, dueño y señor durante casi treinta años.
El caso es que la supervivencia de estos espectros no se debe a sus propios méritos. Más bien a los deméritos de la cohorte opositora que copia y reduce al ombliguismo más absurdo las cosas de andar por casa de la política local. Desde la ruptura del pacto PIL-PSOE, lo único que se ha expuesto públicamente corresponde en su mayor parte a sandeces. El consejero del PIL, Ramón Bermúdez, manifestaba que la ruptura del pacto es decisión exclusiva de Carlos Espino, ya que la presidenta Manuela Armas y los alcaldes Enrique Pérez, Marcial Martín y José Juan Cruz, no estaban por la labor. La presidenta del PP, Ástrid Pérez, dejó a un lado el partidismo y se puso a ejercer de estadista: que los consejeros del PSOE dimitan porque los del PSOE acosaron a Francisco Cabrera en su día. Sólo Coalición Canaria se ha distinguido ofreciendo un decálogo de medidas para procurar estabilizar las instituciones, pero a grandes rasgos, y con el problemón que supone mantener las instituciones más paralizadas todavía que antes, nuestros representantes sólo alcanzan a ventilar sus filias y fobias.
Curiosamente, es ese fango reaccionario el que permite que un más que cuestionado Carlos Espino siga danzando como si nada. Ni una gota de autocrítica, escudándose en falacias como que él desconocía que Dimas mandara algo desde fuera de las instituciones. Es ese ambiente cetrino de las tertulias de cafetería, donde los cantamañanas sueñan con rocambolescas operaciones políticas que permitan el cese de Carlos Espino, el que lo mantiene como pope del futuro devenir de las instituciones lanzaroteñas. Cuesta creerlo, pero es precisamente ese mal rollete incrustado en la conciencia de estos hombres que odian, escupen y maldicen el nombre de Espino su paradójico seguro de vida (política). Dice un amigo que tendrán que pasar dos o tres generaciones para erradicar este totufismo pueblerino que inunda la ciudad. ¿Y las instituciones?, pregunta aquél. ¿Las instituciones? ¿Qué instituciones? Yo me quedo tranquilo si echan a Espino.
Es una autentica verguenza que un señor, por llamarlo de algún modo, como Carlos Espino siga un minuto más en las instituciones conejeras. Si la presidenta no lo destituye la ciudadania debería ir al Cabildo y desfenestrarlo, pero de forma literal y después a Manuela por cobarde. Por la regeneración politica de Lanzarote. Espino Dimisión.
jajajjaa…. Alguien ha leído la entrevista realizada en el Lancelot? Por una vez parece que no se le tiran al cuello y dice unas cuantas verdades como la falacia mil veces repetidas de que si no se sabía lo que dimas hacía.Ahora resulta que toda lanzarote sabía de las actuaciones delictivas del corleone de pacotilla éste. Y usted también? Entonces por qué no denunció… Ayyyy, tanta sabiduría en este dichoso pueblo conejero….
¿Cuánto tiempo más van a estar desangrando al PSOE antes de pactar?¿Qué a cambio de la responabilidad?¿Será suficiente con arrebatarle Centros Turísticos al Psoe y a su Secretario General?¿Con hacerle retirar los Presupuestos de los CATS?
RESPONSABILIDAD, cuanto antes.
¿Se puede pactar con el PIL?¿Alquien le dará nuevamente aire?¿No se dan cuenta de quién ha sido el gran desestabilizador de las Instituciones estas últimas décadas?
El PIL tres semanas después casi sigue sin explicar nada a nadie de lo sucedido, sigue sin existir cargo público alguno que se desmarque del discurso al que nos tiene acostumbrado: persecusión, ganas de acabar con él, etc.
¿Tendrá el PP altura de miras y se dará cuenta de las posibilidades que se le abren si decide a hacer política de verdad, abandonando el discurso infantil que su Presidenta maneja día si día también?
Mientras se resuelven estas dudas sigue la sangría y la falta de RESPONSABILIDAD,
Analicemos las acusaciones esgrimidas por D. Faustino para concluir que el señor Espino es un cadáver político que debería estar fuera de la isla (como político) hace tiempo.
¿Se referirá Faustino, a las denuncias que ha llevado a cabo contra los hoteles o a que fue el consejero que denunció determinados intentos de soborno en la reciente operación unión? Si es eso, yo tengo que decir que en Lanzarote hace falta mucha más gente que “se busque problemas”.
En esto sí puedo estar de acuerdo con Faustino, aunque no me parecen motivos suficientes como para pedir la desaparición política de una persona.
Aquí podríamos entrar a discutir largo y tendido. Comparar la responsabilidad de Espino con la de los alcaldes, ver hasta qué punto los corruptos no consiguieron vulnerar los intentos de ordenación…. Si un legislador implanta una ley y una serie de personas no la cumplen ¿de quién es la culpa? ¿del legislador o de quienes no la cumplieron? Está claro que si nos atenemos a los resultados, tanto Espino como todos los que desde el Cabildo intentaron contener el desarrollo urbanístico fracasaron estrepitosamente, pero algo tendrán que decir los alcaldes que se dedicaron a aprobar fraudulentos planes generales o especiales que vulneraban PIOT, PTE y todo lo que desde el Cabildo se ingenió en tal sentido. Si a eso le sumamos una justicia más lenta e ineficaz que el caballo del malo… ya me dirá, señor Faustino… es fácil personalizar todas las culpas en un sólo individuo, pero no seamos injustos tampoco.
Precisamente hoy mismo ha salido publicado que Carlos Espino viajó a Tenerife para solicitar una auditoría de los centros desde el 2004. Veremos ahora hasta qué punto el señor San Ginés tenía razón en sus acusaciones, hasta qué punto los CACT dan de sí y hasta qué punto podrían gestionarse mejor. Pero, de entrada, no me negará D. Faustino que el mero hecho de haber solicitado voluntariamente esa auditoría, concede al señor Espino cierto beneficio. Porque mucho se ha hablado de la magnífica gestión de Pedro San Ginés y la nefasta de Carlos… veremos, con las cuentas claras, negro sobre blanco, hasta qué punto esto es así.
Yo tenía entendido que el gran valedor de este pacto había sido el mismísimo Juan Fernando López Aguilar. Y en cuanto a la campaña previa que los socialistas hicieron a favor de Dimas, presentándolo como un gran hombre y demás, me parece que Fajardo tiene mucho más que decir en este asunto. Pero bastante más.
En resumen, Faustino, mi opinión es que a cada cual lo suyo. Todos tenemos nuestras simpatías y antipatías en base a sensaciones o a lo que sea, pero cuando se trata de juzgar la eficacia política de una persona, cuanto más rigurosos seamos, mejor.
Y, créame, no defiendo a Espino por defenderlo. No me mueve ningún fanatismo, filiación política, ni relación personal que me ponga subjetivamente en su favor. Si sus argumentos me demostraran que tiene razón al decir que este hombre debería estar fuera de la política de Lanzarote, yo se lo reconocería. Pero precisamente habiendo tanto cafre en la política lanzaroteña, me llama la atención que su acusación vaya justo hacia uno de los pocos que para mí escapa.
y tu sabes cuanto nos va a costar lo que tendrá que pagar el cabildo a la mancomunidad de propietarios del plan parcial de playa blanca cuando le demanden por haber dejado construir todo lo que se ha construido en el plan parcial de playa blanca mientras miraba el cabildo a otro lado sin interponer medida cautelar alguna ( como se hizó con la licencia de costa Roja – Luis lleó). y luego una vez construidas presentan demandas para que se ilegalicen y obtener asi un redito politico de salvaguardas del territorio. El obligación del cabildo es vigilar a los ayuntamientos cuando conceden las licencias de construccion. Tiene una responsabilidad “In vigilando”. Y por el contrario lo que han echo es omitir sus obligaciones de vigilancia al igual que pérez parrilla en el ayuntamiento de Arrecife. El PSOE es politicamnete responsable por omisión de sus funciones de vigilancia.
Te equivocas, terremoto. Esas obligaciones no son del Cabildo, son de la justicia. En todo caso, la fiscalía, que tanto se ha echado en falta en esta isla, es la que debió de actuar de oficio cuando alcaldes y promotores empezaron a saltarse la ley. Las medidas cautelares las aplican los jueces a instancias de las denuncias interpuestas, cuando lo consideran preceptivo. Y esas denuncias las puede hacer el Cabildo, como las puede hacer un particular o la propia fiscalía, como digo.
¿De verdad crees que hay alguien tan retorcido como para hacer eso que dices de dejar que se construya ilegalmente para denunciar a posteriori y quedar como salvapatrias? Lo que ha pasado en Yaiza es una aberración, y sí que hay que pedir responsabilidades, pero al alcalde que concedió todas aquellas licencias y aprobó aquellos planes especiales a sabiendas de que infringían el PIOT. Luego podemos seguir pidiendo todas las responsabilidades que queramos, pero hay grados y grados.
Felicidades por tener la valentía, por decir las cosas claras. El señor Espino es el nuevo Robin Hood, en Lanzarote. Con la operación Unión se está demostrando que se pone hormigón hasta en el firmamento y menos mal que no se puede llegar a lejanas galaxias.
“¿Se referirá Faustino, a las denuncias que ha llevado a cabo contra los hoteles o a que fue el consejero que denunció determinados intentos de soborno en la reciente operación unión? Si es eso, yo tengo que decir que en Lanzarote hace falta mucha más gente que “se busque problemas””. Pregunta el comentarista número 4.
No, señor guión, no me refería a eso. Es más, por este blog, además de ensalsar a Pedro Sanginés, se han valorado esas iniciativas de Carlos Espino con las que coincido. Lo percibía tan obvio que creí innecesario detallar esa torpeza por buscarse problemas del consejero. Le prometo que cuando se me quite este dolor de cabeza se lo explico.
El comentarista número 4 también contesta sobre mi comentario con respecto al paso de Carlos Espino por Ordenación del Territorio del Cabildo. Dice esto:
“Si un legislador implanta una ley y una serie de personas no la cumplen ¿de quién es la culpa? ¿del legislador o de quienes no la cumplieron? Está claro que si nos atenemos a los resultados, tanto Espino como todos los que desde el Cabildo intentaron contener el desarrollo urbanístico fracasaron estrepitosamente, pero algo tendrán que decir los alcaldes que se dedicaron a aprobar fraudulentos planes generales o especiales que vulneraban PIOT, PTE y todo lo que desde el Cabildo se ingenió en tal sentido. Si a eso le sumamos una justicia más lenta e ineficaz que el caballo del malo… ya me dirá, señor Faustino… es fácil personalizar todas las culpas en un sólo individuo, pero no seamos injustos tampoco”.
Interesante asunto. ¿Qué ley implantó Carlos Espino? Lo intentó con el PTE, pero fracasó. No lo consiguió aprobar. Vale, sí, igual alguna responsabilidad tendrían los alcaldes, Inés Rojas y hasta Jorge Coll, pero el máximo responsable de aquella medida política y de su fracaso tiene un nombre, Carlos, y dos apellidos, Espino Angulo. Dele todas las vueltas que quiera, el PTE de Espino no se aprobó y sigue ahí dormidito. Seguro que tampoco se ha aprobado en estos dos años de mandato con Manuela y el soe en la presidencia del Cabildo por culpa de Gladys Acuña. Venga, venga, venga. Una poquita de seriedad.
El comentarista 4 sigue con su oposición por considerar a Espino cadáver político.
“Precisamente hoy mismo ha salido publicado que Carlos Espino viajó a Tenerife para solicitar una auditoría de los centros desde el 2004. Veremos ahora hasta qué punto el señor San Ginés tenía razón en sus acusaciones, hasta qué punto los CACT dan de sí y hasta qué punto podrían gestionarse mejor. Pero, de entrada, no me negará D. Faustino que el mero hecho de haber solicitado voluntariamente esa auditoría, concede al señor Espino cierto beneficio. Porque mucho se ha hablado de la magnífica gestión de Pedro San Ginés y la nefasta de Carlos… veremos, con las cuentas claras, negro sobre blanco, hasta qué punto esto es así”.
El viejo truco del almendruco. Usted sabe un montón, caballero. Sabe tanto que ya nos adelanta hasta qué punto Pedro San Ginés tenía razón, hasta qué punto dan de sí los CACT… Bien, los humanos tenemos más dificultades de contrastar lo que pasa. Si se publica esa auditoria y concluye que Pedro Sanginés es un palanquín y Carlos Espino resulta que es un brillante gestor y a pesar de las tempestades ha logrado que los CACT no se vayan al carajo, me juego doble a sencillo que en este blog uno, dos, tres o cuatro articulistas criticarán a Sanginés y ensalsarán a ese primor de sacrificado gestor de Espino. Pero, señor guión, hasta que ello llegue (compruebo que a usted le jode el trabajo bien hecho conocido por ahora de Pedro Sanginés), convendrá conmigo que el baño político que Pedro le están dando a Carlos es de los que marcan época.
El comentarista número 4: “Yo tenía entendido que el gran valedor de este pacto había sido el mismísimo Juan Fernando López Aguilar. Y en cuanto a la campaña previa que los socialistas hicieron a favor de Dimas, presentándolo como un gran hombre y demás, me parece que Fajardo tiene mucho más que decir en este asunto. Pero bastante más”. ¿Qué quiere que le diga? Vale entonces. Sí, seguro que tienes razón. No, no, no. Me enervo. Vaya, vaya, vaya. “Fajardo tiene mucho más que decir”. Fajardo. ¿Fajardo Palarea? ¿Resucitando cadáveres políticos señor guión?. La cabeza, me duele, me duele más. ¿Pero porqué me ha recordar a ese gran estadista de Manolo FP? Guión de chico, no seas malo.
“Y, créame, no defiendo a Espino por defenderlo. No me mueve ningún fanatismo, filiación política, ni relación personal que me ponga subjetivamente en su favor. Si sus argumentos me demostraran que tiene razón al decir que este hombre debería estar fuera de la política de Lanzarote, yo se lo reconocería. Pero precisamente habiendo tanto cafre en la política lanzaroteña, me llama la atención que su acusación vaya justo hacia uno de los pocos que para mí escapa”. De eso estoy seguro, señor guión comentarista número 4, usted no defiende a Espino por defenderlo. Sencillamente discrepamos. Pero yo no justifico mi buena o mala crítica sobre un líder político según el nivel que haya a su alrededor o a los deméritos de sus contrincantes. Y puede ser que Carlos Espino sea más honrado y tenga muy buenas intenciones, que puede ser, que no lo sé. Sin embargo, a mi modo de ver ha perdido todo el crédito que tenía como regenerador de la cosa pública en Lanzarote. No lo veo liderando nada. Creo que en esa posición resta mucho y no suma nada. Seguro que me equivoco, usted parece mucho más enterado de todo. Ciao, guión.
Espero, señor Faustino, que ese dolor de cabeza no tenga nada que ver con el hecho de que alguien discrepe con usted o con sus opiniones. Ya sé que para muchos en esta isla parece obvio lo malo malísimo que es Carlos Espino, y que no hace falta dar mayores explicaciones, pero yo tengo la costumbre de formar mis juicios en base a lo que veo y conozco personalmente, por eso le pedía a usted que se extendiera en sus argumentos, como ha tenido la bondad de brindarme, cosa que le agradezco sinceramente.
Dice que no se trata de comparar. Y yo le digo que sí, que si vamos a dedicarnos a hacer una lista de políticos que deberían estar fuera y otra con los que deberían estar dentro, los que deberían seguir practicando política y los que más nos valdría a todos que se fueran con la música a otro lado, pues entonces se trata de comparar qué es lo que tenemos y, vuelvo a repetir, antes que Carlos Espino se me ocurren al menos 30 o 40 políticos, entre concejales y demás, que querría se fueran en primer lugar. Es mi opinión, y la contrasto con la suya.
Voy más lejos. Imagine que estamos en el patio del colegio y usted es capitan de uno y yo capitán de dos. Pues si usted eligiera a Pedro San Ginés en su equipo (no lo sé) en primer lugar, yo elegiría a Espino después. Entienda entonces que solicite más explicaciones cuando alguien pretende decirme que estoy sumamente equivocado en mi apreciación, que Carlos Espino no es que no sea bueno, sino que es un cadáver político. No me siento molesto, ni ultrajado, ni me duele la cabeza, pero me gustaría que me dijeran por qué estoy tan equivocado. Y que me lo dijeran mostrándome buenos hechos y razones.
Lo del PTE, tal como usted lo expone, parece un hándicap importante que poner en el casillero de peros del señor Espino, se lo admito. Habría que ver las razones y el grado de responsabilidad del todavía consejero en ese aparente desmán. Me informaré mejor, pues a mí me gusta, cuando emito juicios, conocer la defensa del acusado, si es que la tiene.
Respecto a los CACT, sí que pienso, a priori, que la gestión de Pedro fue bastante mejor que la de Carlos. Pero mi opinión se basa en un par de cosas fundamentales: fue el primero que paró los pies a los trabajadores en sus esperpénticas peticiones preelectorales, y sus números son bastante mejores que los de Carlos. En cuanto a los trabajadores, no sé si Carlos se habrá enfrentado a una situación similar y habrá cedido (no lo creo, pues habría salido en todos los medios), y en cuanto a los números, insisto en que esta auditoría nos ayudará a valorar con mucha más exactitud. Porque si resulta que Pedro, por ejemplo, camufló futuras pérdidas de tal forma que no constaran en su ejercicio, sino en el ejercicio del que viniera después, pues estará de acuerdo conmigo que sucio juego es ese. Sólo le pongo un ejemplo.
Y en cuanto a que Espino se presente como el gran regenerador o algo por el estilo, creo que eso es más cosa de los medios de comunicación y de su oposición política. Como bien dice en su artículo, muchos han focalizado toda su artillería en Espino convirtiéndole en una especie de Dimas que hace y deshace, un chanchullero que conspira y que tiene mucho más poder del que realmente tiene. Yo veo a Espino como un señor al que le ha tocado ser secretario general del psoe y consejero de los centros en uno de los momentos más difíciles para Lanzarote. Que se dedica a gestionar las rutinas de su día a día como mejor puede, sin posibilidad de ir más allá porque tampoco hay más horas en su día, ni más capacidad en la gente que le rodea. También tengo algunas cosas que reprocharle como político, algunas que usted no ha mencionado, pero todas están dentro de lo razonable, porque todos somos humanos y podemos equivocarnos o cometer deslices en momentos puntuales. En definitiva, yo me quería limitar a señalar mi desacuerdo respecto a que sea necesario, como sostienen muchos (entre ellos usted), sacar a Espino del ruedo. Yo no sólo no estoy de acuerdo, pienso que perderíamos todos si eso sucediera. Ya le digo, si mañana sale su nombre en la Operación Unión o acaba demostrándose que es un ladrón como Dimas, entonces tendré que desdecirme y disculparme ante usted por lo equivocado que estaba. Pero de momento…