Los otros detalles de la trama

Francisco Suárez Álamo

[Canarias7, 29 de mayo de 2009]

El chiste fácil pasa por decir que Lanzarote es, con el rosario de detenciones y el intenso despliegue de agentes de la Guardia Civil, un volcán. Pero no es cuestión de tomarse a broma algo tan serio como una trama de presunta corrupción que se extiende por diversas corporaciones locales, alcanza al Cabildo, toca de lleno a personalidades relevantes de la Cámara de Comercio insular y todavía no sabemos a cuántas instituciones más.

En casos como éste, y teniendo en cuenta algunos de los disparates que se repiten por las esquinas del Archipiélago, conviene dejar claro que estamos, por encima de cualquier otra consideración, ante una demostración de que el Estado de Derecho funciona: hay una instrucción judicial, hay unas investigaciones de la Guardia Civil tuteladas en todo momento por el juez y hay unas detenciones e imputaciones que se hacen al calor de esas pesquisas. Ir más allá, como hizo anteayer el PP en el Congreso, es, salvo que alguien maneje datos hasta la fecha ocultos, salir de la lógica y contribuir a la desconfianza de los ciudadanos hacia el funcionamiento del sistema de libertades y garantías.

Pero dicho todo esto, conviene apuntar algunos detalles que pueden acabar emborronando el buen trabajo judicial y policial. Ayer, la prensa se encuentra con que la Guardia Civil da cuenta de la cifra de detenidos, apunta el origen de las investigaciones y añade: «El principal implicado está acusado de haber ofrecido importantes comisiones presuntamente ilegales, dinerarias o en especie, a un consejero del Cabildo de Lanzarote y a varios vocales del Pleno de la Cámara de Comercio, a cambio de adoptar diversas decisiones en beneficio de sus intereses económicos». Sobre la marcha, la pregunta se extendió por Lanzarote y fuera de la Isla: ¿quién es el consejero cabildicio? ¿Por qué se permite que la sombra de la duda se extienda sobre todos los integrantes del pleno?

Poco después, el juez autorizaba al Tribunal Superior a difundir los nombres de dos detenidos: el empresario Fernando Becerra Robayna y el abogado y también empresario Luís Fernando Lleo Khunel. Del resto de detenidos, ni nombres ni apellidos. Pero no acaba aquí el goteo, pues horas más tarde, la agencia estatal Efe difundió un teletipo titulado: «Un consejero de RTVC, entre los detenidos hoy en la trama de Lanzarote». De nuevo, la pregunta volvía a repetirse dentro y fuera de la Isla conejera: ¿y por qué no aparecen todos los nombres? Por cierto, del anterior se daba constancia de que es hijo del ex alcalde Honorio García Bravo, como también de la hija de Dimas Martín se dio cuenta de su paternidad. Anoche, a las 20.28 horas, la agencia Acn Press aportaba otro nombre: Antonio Gómez, hijo de la concejal Chani Ruiz. Y así, como verán, hasta que el goteo termine, pero es precisamente ese gota a gota, esa sensación de que las cosas se filtran según la conveniencia de algunos, lo que amenaza con afear una investigación que a buen seguro se ha hecho con exquisitez y rigor. La responsabilidad no está, ni mucho menos, en manos de los agentes ni los mandos. Aquí todos somos mayores y podemos intuir donde reside. Repasen el listado anterior y seguro que cada uno llega a una conclusión -o todos a la misma-. Anoche, probablemente por todo eso, el miedo se había extendido fuera de Lanzarote: en el Ayuntamiento de la capital grancanaria y en la Delegación del Gobierno las luces de algunos despachos se apagaron muy tarde.

Publicado el 30 de mayo de 2009 a las 9:00 am en 'Política'.

1 Comentario

  1. 22:44 | 30 mayo 2009 | Permalink

    Parece mentira que esto lo escriba un periodista que ha llegado a director de un periódico. La explicación de por qué no aparecen los nombres es bien sencilla. El juez no quiere dar ninguno porque hay secreto de sumario y está en su derecho, pero la prensa se va enterando y el juez acaba por confirmar algunos de los que ya se han publicado. La Guardia Civil, por su parte, informa de las detenciones y el motivo, tal y como hace en casos mucho menores, de robos o hurtos o agresiones. Lo de “esa sensación de que las cosas se filtran según la conveniencia de algunos” es a lo que está acostumbrado este señor, que ya no sabe lo que es el periodismo, y que lo único que hace con el artículo es “contribuir a la desconfianza de los ciudadanos hacia el funcionamiento del sistema de libertades y garantías”, tal y como denuncia.