La isla indiferente

Francisco Pomares

[La Provincia, 29 de mayo de 2009]

Jorge Coll se enfada conmigo cuando hablo de la corrupción en Lanzarote. No es que Jorge piense que no la hay –sabe perfectamente que sí-, pero cree que lo que ocurre en su isla es igual a lo que pasa en Gran Canaria o Tenerife, o a lo que ocurre en Madrid, Valencia o Marbella. Tiene razón mi amigo Jorge, y no la tiene. Porque es verdad que golfos hay en todas partes, y en muchos sitios su actividad es tan generalizada y perversa como la que se da en Lanzarote. Pero no tiene razón Jorge, porque en la mayoría de los sitios dónde se destapa la corrupción, se produce un rechazo mayoritario a esas prácticas. Y en Lanzarote no ocurre así.

En ese sentido, Lanzarote recuerda mucho la Marbella de los años dorados de Gil y Gil y dos maletines. La sociedad conejera lleva tanto tiempo inmersa en la golfería de sus próceres, que ha acabado por asumirla como consustancial al ejercicio de la política, la administración pública y la actividad económica. A nadie le sorprende que se funcione a base de comisiones. A la mayoría de los conejeros les resulta indiferente que Dimas –cuatro veces condenado a prisión por delitos penales, aunque sólo ha cumplido tres de las condenas- tenga el curioso récord de ser detenido estando en prisión.

A nadie le intriga que el PIL, un partido que es más un negocio de familia que otra cosa, un partido que tiene colocados a hijos de Dimas en puestos claves –vicepresidencia del Cabildo, alcaldía de Teguise, oficina de contratación de Arrecife- siga contando con el apoyo electoral de la cuarta parte de los conejeros. ¿Y por qué no había de ser así, en una isla dónde a un alcalde de un pueblo de 10.000 vecinos le tocó tantas veces la lotería nacional que acabó por convertirse en propietario de una pequeña compañía aérea?

A nadie le preocupa en Lanzarote que el PSOE, el partido que ha querido atribuirse en Canarias la defensa de la decencia y la limpieza, pacte con el PIL, y que lo haya hecho -como bien me recuerda Jorge-, hasta en cinco ocasiones en los últimos años. Ni que el pacto con el PIL –que el PSOE quiere dar por finiquitado sólo en Arrecife, dónde los socialistas no corren gran peligro de perder el poder al quitarse al PIL de encima, pueda reproducirse con cualquier otro partido. Eso ya ocurre, por ejemplo, en Yaiza, ése pueblo de 10.000 vecinos, dónde el PIL censuró al alcalde electo del PNL para gobernar con Coalición, y dónde la Guardia Civil escribió ayer otro capítulo del operativo “in fraganti”.

¿Por qué en Lanzarote a nadie le extraña nada? Quizá porque en Lanzarote, hace un años, antes de que se convirtiera en costumbre que los políticos robaran para sí mismos, hubo centenares de ciudadanos favorecidos con una lluvia de dinero fácil, entregado a manos llenas por un Dimas que aspiraba a ser el Robin Hood local, el Dimas moderno, el buen ladrón de los Evangelios, un tipo que asaltaba la caja pública y repartía con munificencia. La indiferencia cómplice de una parte de los conejeros es pura y simple gratitud.

Publicado el 30 de mayo de 2009 a las 7:00 am en 'Sociedad'.

5 Comentarios

  1. 12:00 | 30 mayo 2009 | Permalink

    Creo que el problema en lanzarote es que desde hace años los politicos nos han demostrado que todos son iguales. Por lo que a la hora de votar el ciudadano de lanzarote no se fija en quien es el mejor, el que lo puede hacer mejor, el que es honesto con los intereses públicos sino quien es el menos malo ( El menos sinverguenza, ladrón, etc….). Y eso es lo que nos ha diferenciado durante todos estos años con otros sitios, donde la población elegia a sus politicos por sus meritos y no por sus desmeritos siendo este el mejor para afrontar los retos de su ciudad en ese momento. Espero que esto nos haga ver las cosas de otra forma y nos sirva de empujon y empecemos a elegir a nuestros pooliticos con otros criterios más sanos.

  2. 12:25 | 30 mayo 2009 | Permalink

    Complices todos, a la espera de una migaja en forma de cuarto de aperos, enchufe de los hijos y obras ilegales, y…, y…

  3. 17:20 | 30 mayo 2009 | Permalink

    Igual que en el resto del país y con las oportunidades que ofrecía la recién llegada democracia, a finales de los años setenta en Lanzarote las administraciones locales las dirigían personas cercanas al pueblo que se suponía tenían la oportunidad de resolver los grandes retos a los que se enfrentaba la isla. Como siempre, ya que no hay sistema perfecto, lograron colarse en estas instituciones personajes motivados más por un ánimo de lucro personal que por luchar para sacar adelante esta isla. Al disponer de repente de tanto dinero proveniente del Estado y el desarrollo turístico que iba ganando protagonismo, junto con la mala voluntad, provoca que comenzase a gestarse poco a poco un entramado de políticos y empresarios que articularon un sistema que nada tenía que ver con las necesidades e intereses reales del pueblo. Desde entonces y hasta nuestros días se viene perpetuando este quehacer, una lucha por ocupar las instituciones para así desde ellas sacar adelante proyectos empresariales particulares (no voy a relatar aquí una lista de nombres y apellidos, pero si miramos la identidad de los que han ostentado puestos de poder, de todos los grupos políticos, veremos que muchos de ellos pertenecen a grupos empresariales destacados de la isla). Con el paso de los años y viendo peligrar el negocio particula, no es de extrañar el baile de pactos, transfugismo, creación de partidos, manipulaciones, amenazas, compra de votos, de concejalías, etc. al cual hemos asistido estupefactos, en realidad desde la sombra todo se hacía con el fin de asegurar un proyecto personal o grupal para seguir engordando el lobby que habían creado, no importaba tanto la estabilidad de las instituciones ni resolver los temas candentes de la isla, si que importaba engordar los números de las cuentas de todos los que estaban implicados en este desfalco. Mientras tanto, estos políticos y empresarios sabían que el pueblo estaba vigilante y por eso para acallar posibles sospechas de forma paralela iban poniendo en práctica políticas populistas: garbanzadas, viajes, grandes obras, fiestas, subvenciones, etc. Si el pueblo estaba contento era mucho más fácil seguir delinquiendo. . . . Ocupadas las instituciones, el negocio en funcionamiento y el pueblo contento, con el paso de los años todas las partes fueron aprendiendo las reglas del juego, “Mientras nos dejen hacer lo que queramos que ellos hagan lo que quieran” .No importaba tanto las infracciones urbanísticas, ni el desvío de dinero, ni el enchufismo, ni los actos contra el medio si todos lográbamos nuestros objetivos. Con el tiempo en Lanzarote todos nos convertimos en cómplices y protagonistas de un sistema de corrupción política que a día de hoy está en tela de juicio.

    Lo de la corrupción política no es nada nuevo sobre la faz de la tierra, siempre hubieron personas que valiéndose de su autoridad actuaron ilegalmente para beneficio personal o de otros.

  4. 23:43 | 30 mayo 2009 | Permalink

    Lo ilógico de este proceder es que cuando hubieron casos de AUTÉNTICO calado, como lo fue FLUMELAN, primero se dejará sólo ante el peligro al Sr. Remedios, y ningún otro partido, ni el suyo propio PP, le apoyará hasta al final, creo que el Sr. Pique, presidente de ERcros, estuvo en el consejo de ministro que consede el INDULTO al Sr. MARTÍN, D.Dimas. Y cuando de verdad existió alternativas al grupo del Sr. Martín, se votaba por el corazón… agradecido a sus prevendas, que con la cabeza,,, por tanto TOD”S han incrementado su leyenda,,,,, y aunque sea el “padrino”, lo cierto que a poco que “tire de la manta”, sobretodo para intentar no perjudicar a su hija, cuestión natural donde las haya, muchos… creemos que de TODOS los partidos, PONGAN sus barbas a remojar,…. ojalá lo haga y por fín vayamos a por todas,,,,,,, POR UN LANZAROTE LIBRE de corrupción, corruptos,,,,

  5. 10:43 | 1 junio 2009 | Permalink

    Que se deje de tonterías Jorge que el ha participado de la corrupción del gobierno de canarias, recibiendo subvenciones de CC por una guía turística que ya había recibido subvención en su primera edición y cuya segunda edición nunca se editó, aunque él si recibió el dinero, y las trapisondas que no sabremos.