Soy de los que pienso que quien preside la primera institución de la Isla, sea quien sea, merece al menos el respeto que le confiere el cargo. Sin embargo, Manuela Armas lo pone realmente difícil, porque sus palabras, y mucho más sus escritos, provocan la hilaridad de la concurrencia en demasiadas ocasiones. Está cayendo la que está cayendo. La crisis institucional es de escándalo. Y la señora nos larga este comunicado:
Como presidenta del Cabildo de Lanzarote y como lanzaroteña, valoro positivamente las investigaciones que, en estos días, la Justicia y las Fuerzas de Seguridad del Estado llevan a cabo en nuestra isla en pro de la legalidad. Nadie debe ver en estos hechos un motivo para sentirse herido en su dignidad como lanzaroteño. Más bien todo lo contrario.
Aunque lamentamos el dolor que estos episodios puedan causar en personas inocentes, vemos en éstos una oportunidad para marcar un antes y un después respecto a la confianza de los ciudadanos en las instituciones y los políticos, y un sustancial avance democrático en la isla de Lanzarote.
Llamo a toda la población a la tranquilidad y aprovecho para garantizarles que la buena gobernanza insular está asegurada y su presidenta confiada y firme.
Tranquilidad señores, que no hay mayor problema, que esto es “una oportunidad”, y de las buenas. Tranquilidad señores, que “la buena gobernanza insular está asegurada”, tan asegurada y tan buena como hasta la fecha –aunque quizá haya que negociar con algunos encarcelados más–, y que nuestra presidenta está “confiada y firme”, tan confiada y tan firme como hasta la fecha. En efecto, para echarse a temblar.
Hay quien dice que “puede que Zapatero no sea muy inteligente”. Pues imagínense lo que tendríamos que decir que puede ser Manuela Armas. Pero no, no se puede decir, porque la presidencia del Cabildo merece un respeto, incluso aunque la ocupe Manuela Armas, e incluso aunque la ocupe gracias a los votos de la trama de corrupción.
Vaya negatividad, macho. Soy el primero en criticar cuando creo que hay que hacerlo. Pero a mí el comunicado me pareció razonable cuando lo leí. Está bien que la presidenta del Cabildo, en cuanto presidenta y no en cuanto socialista, transmita un mensaje de tranquilidad y de optimismo. A veces parece que se trata de dar caña por dar.
¡Vale ya, marsá, te vamos a poner a tí al frente, tú que rozas la perfección!
La verdad es que las palabras de la presidenta no tienen desperdicio. Hablar de buena gobernanza cuando es algo que hasta el momento, sin caso unión, brillaba por su ausencia suena a broma.
Pero la presidenta va más allá diciendo que actuará con firmeza. Lo cierto es que a día de hoy, uno de los detenidos por ser pillado “in fraganti” sigue contratado por el Cabildo sin que se explique por qué.