Opiniones superficiales II

Jorge Marsá

Continuemos con lo que José Luis Rodríguez Zapatero ha calificado como “opiniones superficiales” del gobernador del Banco de España. La última opinión expresada por Miguel Ángel Fernández Ordóñez ha sido que la crisis agravará un problema estructural de la sociedad española: la viabilidad futura del sistema de pensiones. La llamada de atención no es nueva; se viene haciendo desde hace años.

Cada vez que alguien avisa del riesgo que corre el sistema de pensiones en España si no se reforma, se le tilda desde la izquierda de derechista o neoliberal. Es decir, se niega la mayor. Sin embargo, en este caso, la mayor resulta pura obviedad. El sistema público de pensiones funciona de manera fácil de comprender: los trabajadores en activo pagan un porcentaje de sus ingresos que permite a los jubilados cobrar su pensión. Por lo tanto, si disminuye tan notablemente el número de los que pagan, el de los activos, como se se incrementa el de los que cobran, el de los jubilados, parece elemental concluir que el sistema está destinado a generar un déficit que con el tiempo puede incluso provocar su quiebra. Y esa situación es la que cualquier persona medianamente informada sabe que acarreará el envejecimiento de la población que ya se está produciendo en nuestro país y que aumentará de forma importante en los años venideros.

No creo que anunciar un riesgo que se ha vuelto evidente sea de derechas, sino de puro sentido común. Como no creo que negar lo obvio sea de izquierdas, sino pura estupidez. Donde si cabe la distinción entre derecha e izquierda es en la alternativa que se plantee para reformar el sistema público de pensiones. Puesto que estamos ante un problema político, es claro que no existe una única solución. Así que una vez aceptada la evidente necesidad de reformar el sistema de pensiones, se trata de plantear las distintas alternativas. De hecho, ya se vienen planteando algunas en los últimos años. Y es verdad que parecen todas de derechas, porque cargan el coste de la reforma exclusivamente sobre los beneficiarios del sistema. Se propone obligarles a cotizar más años, a trabajar más años o a disminuir la cantidad que ingresarán en concepto de jubilación.

Ahora bien, que sean de derechas no significa que no sean alternativas razonables. Y desde la izquierda habrá que plantear una alternativa real, esto es, que contemple la necesidad, si se quiere mantener o incrementar la capacidad adquisitiva de las pensiones, de aumentar las aportaciones al sistema. Y sólo parece existir una alternativa a la de que sean los beneficiarios los que paguen: que paguemos todos vía impuestos. Y más de izquierdas la propuesta si son impuestos directos, es decir, si pagan más los que más tienen.

Hay quien sostiene que no será posible, que la sociedad tiene que asumir que el envejecimiento progresivo de la población va a impedir mantener un sistema de pensiones como el que hemos tenido en los últimos tiempos. Y hay quienes no estamos de acuerdo, quienes pensamos que el incremento de la productividad, y por consiguiente de la riqueza, ha sido y será suficiente para que la sociedad se pueda permitir incrementar de forma importante las aportaciones per cápita para que los trabajadores puedan retirarse a una edad razonable con una jubilación razonable. Ahora bien, quienes así pensamos no podemos obviar los importantes costes que conlleva tomar esa decisión política. Por lo tanto, se trata de contestar a la pregunta: ¿merece la pena que todos ahorremos más porque nuestro futuro será más largo, que paguemos más impuestos para garantizar jubilaciones dignas para todos? Para mí que es de izquierdas contestar afirmativamente.

Y luego está la “alternativa Zapatero”, que no es ni de derechas ni de izquierdas, ni tampoco muy original: puesto que el déficit o la quiebra del sistema de pensiones no resulta inminente, pues dejemos la cuestión para quien llegue después. Y mientras tanto, tachamos de alarmistas a aquellos que sostienen que mejor plantearse y abordar el problema antes de que sea un problemón.

Publicado el 21 de abril de 2009 a las 9:00 am en 'Economía'.

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