Si hay un municipio lanzaroteño capaz de describir por sí solo la evolución de la isla durante los últimos 33 años, es el de Yaiza. El sur de Lanzarote concentra todos los defectos de nuestra joven y débil democracia, sirviéndonos como brutal ejemplo de lo que ocurre en una isla pequeña cuando ésta se divide en sectores autónomos administrados a la manera de los reinos de taifas. La política urbanística de Yaiza, espoleada por los especuladores, ha sido una política terriblemente voraz, ajena a los límites marcados desde el Cabildo. Ha sido una política golfa, de andar por casa, legitimada por un puñado de votos agradecidos. Lo que hoy podemos ver en Yaiza es consecuencia de una democracia a medias e inmadura, de una sociedad civil silenciada, cuando no secuestrada, y de un sistema judicial inoperante, lento y torpe como el caballo del malo.
Les pido que me acompañen en este nuestro gran fracaso colectivo, con la seguridad de que contemplar cara a cara y sin rubor nuestros más flagrantes defectos nos ha de servir para corregirlos y evitarlos en el futuro.
Decir que escogí el Plan Parcial Las Coloradas por parecerme el más ilustrativo de toda la costa sur (junto, quizás, con el de Montaña Roja), para evitar la dispersión y el exceso de contenidos. Se trata del sector en el que se encuentra el Hotel Papagayo Arena –sí, ese que según la ministra cumple absolutamente con toda la normativa legal–, por ejemplo, y el más próximo al Espacio Natural protegido Los Ajaches. Para ubicarnos, hagamos un poquito de historia (las fotos han sido extraídas de un interesantísimo enlace desde el cual podemos visualizar imágenes de Canarias en distintos años con mucha información adicional sobre el territorio: http://visor.grafcan.es/visorweb/)





El primer Plan General de Ordenación Urbana de Yaiza se redactó en el año 1972. Honorio García Bravo, alcalde desde 1974, dejó desde el principio bien claras sus intenciones. Poco a poco fue elaborando Planes Parciales que permitían la construcción de más y más apartamentos, hoteles y viviendas varias. Sin embargo ese “poco a poco” sufrió un súbito acelerón a mediados y finales de los años ochenta, a raíz precisamente de las nuevas reglamentaciones que amenazaban con poner las cosas mucho más difíciles a los constructores especializados en el enladrillado costero. Hablamos, especialmente, de la nueva Ley de Costas, aprobada en julio de 1988, y del nuevo Plan Insular de Ordenación Territorial de Lanzarote (PIOT), cuya aprobación inicial tendría lugar un año más tarde, en 1989. Como ocurrió con la moratoria una década después, el endurecimiento de las leyes produjo un paradójico boom que desbordó instituciones y juzgados.
Un buen ejemplo de esto que decimos lo tenemos con el Plan Parcial Las Coloradas. Su aprobación tuvo lugar el mismo año 1988, pocos meses antes de que la nueva Ley de Costas entrara en vigor, de ahí que en la foto de 1990 aparezcan ya las carreteras y equipamiento urbano, antesala de lo que vendría luego. Honorio sabía lo que se hacía. Esto explica, así mismo, que un hotel como el Papagayo Arena pueda estar a menos de cincuenta metros del agua, pues la parcela donde se halla fue declarada urbana consolidada justo antes de que se aprobara la Ley de Costas del 88. Lo podemos ver en la foto que hay bajo el plano de situación, que cuelgo para señalar los lugares donde saqué las imágenes del reportaje.
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Lo que estamos viendo y vamos a ver en las siguiente fotografías no es más que un enorme urbanización fantasma construida al calorcito de los millones, las subvenciones y la especulación en general. Nadie habita esas viviendas, nadie camina esas calles, ningún niño juega en esos parques, ni hay bici que transite esos carriles. En ningún momento se pensó en la necesidad o no de hacer todo eso. En ningún momento se calibró la posibilidad de que, aun en el hipotético caso de que todos aquellos apartamentos y hoteles se abarrotasen, Lanzarote no sería capaz de asimilar tanto turista junto.

¿Acaso no era suficiente con lo que ya había? ¿Acaso no bastaba con centrar el turismo en Puerto del Carmen y, en menor medida, Costa Teguise y Playa Blanca? ¿No hubiera sido mucho más inteligente cuidar y preservar las inmediaciones de las playas de Papagayo, para evitar el exceso de masificación turística y de paso cuidar el paisaje que vendíamos y disfrutábamos? No, no podía ser.

Tuvimos la desgracia de que a un par de chorizos de tres al cuarto les diera por montar un partido ultralocalista, tan sobrado de demagogia como escaso de ideas, y lo usaran como plataforma a través de la cual enriquecerse, cargándose por el camino el futuro de esa isla que ellos decían proteger. AIL se llamaba el invento. Honorio y Dimas, tal para cual, hoy ambos inhabilitados y condenados por malversación, cohecho e incluso extorsión. Casi nada.

Fue justo en 1994 cuando Honorio cayó con todo el aparato, siendo sustituido por otro elemento que en estos momentos se enfrenta a una pena de dos años de cárcel, José Francisco Reyes. Entre Honorio, Reyes, y los cuatro partidos en los que militaron (AIL, PIL, CC, PNL), dibujaron el perfil del sur de Lanzarote. Dime lo que proteges y te diré lo que esquilmas.

Millones de euros tirados a la basura. Con lo bien que habría venido todo ese cemento para construir nuevas infraestructuras en Arrecife, por ejemplo. Con lo útil que habría sido toda esa cal y toda esa pintura para rehabilitar fachadas destrozadas. Con lo agradecido que hubiera sido colocar esas pedazo de aceras y de farolas en las cutrecalles de la capital. No me digan si no habitamos una especie de mundo al revés. Donde no se debería, donde no hace falta, donde no va a haber nadie que haga uso de ello, donde sí sería útil proteger el territorio, se construye, se edifica y se equipa, mientras que donde realmente todas esas cosas serían útiles, obstaculizamos, patrimonializamos, ultraprotegemos, incentivamos la ruina y castigamos la remodelación.


En fin, por mi parte no tengo nada más que decir. Creo que las imágenes hablan por sí mismas. Es sólo una pequeña muestra de lo que podemos encontrarnos hoy por hoy en Playa Blanca y alrededores. Especialmente sangrante es también el caso de la urbanización ubicada en Montaña Roja, habitada actualmente por personas sin techo. Pero eso, otro día, que tampoco es cuestión de abrumar.
Nota: No quiero concluir este fotorreportaje sin agradecer a Javier Díaz Reixa la información suministrada. Siento no contar con el tiempo necesario para hacer mejor uso de todos los datos, porque el asunto es bastante gordo en lo que a responsabilidades políticas respecta. La trama de empresarios implicados es para dar de comer a parte, muy recomendable el artículo escrito por Saúl García en su día. El tema está actualmente siendo investigado, y aunque algunos no podamos evitar cierto excepticismo, hay quienes aseguran que más pronto que tarde se hará justicia. Desde luego, sería todo un hito en Lanzarote, y quien esto suscribe lo celebraría por todo lo alto.
La mayoria de las fotos son del Plan Parcial Playa Blanca, otra es de San Marcial de Rubicon.El resto si es del Plan Parcial de las Coloradas.
Con todo el monstruo que es el Papagayo Arena, ojala se hubiera construido todo playa blanca con el cuidado de la mayoria de las parcelas de las Coloradas,la jardineria es fantastica y realmente esta muy bonito.
Otra historia y estoy totalmente de acuerdo con el articulista es para que se ha hecho toda esa construccion.
Esta claro, temas de la RIC,dinero negro,venta de parcelas de los de siempre.
Lo de la galeria comercial “el Pueblo” es digno de estudio,ni gratis, consiguen los propietarios llenar los locales.
Hasta que los fantasmas que pululan por el plan parcial no tengan tarjeta de credito no se llenaran los locales.Su construccion es fantastica y fantasmagorica.La b roma ha podido costar unos dos mil millones de pesetas y NO HAY NADIE
A la vista de este artículo parece que todo lo que se ha construido en Playa Blanca se hizo con dinero público, pero me temo que se ha hecho con dinero privado en su totalidad y no solo me refiero a las parcelas, sino hablo de calles, alumbrado, alcantarillado y es más hoy en día la mayoría de los servicios denominados “públicos” los realizan los particulares con dinero privado, de todos y cada uno de los que aquí viven, facturas de alumbrado, bombeo de agua, limpieza, etc. y !ojo¡ también se pagan los impuestos correspondientes a esos servicios.
En cuanto al Centro Comercial El Pueblo, cierto es que funcionan pocos locales, pero les aseguro que los promotores, en ningún momento, tuvieron la intención de tirar el dinero, pero así y todo se mantiene perfectamente limpio y al día, con el firme convencimiento del que suscribe que en su día será un referente de la zona sur de la isla en cuanto al uso comercial se refiere. Les recuerdo que el Deyland, permaneció durante años, no vacio, cerrado y en estado de semi abandono y nadie alzó la voz sobre su idoneidad.
Parece mentira que con la cantidad de espacios públicos que necesitan interención pública, no ahora, desde hace décadas, Islote del Francés, Islote de Fermina, etc, y se centren las críticas en actuaciones que se han realizado con esfuerzos privados.
[...] Reyes la regó. Entre ambos nos dejaron la herencia que hoy cualquiera que se pase por allí puede ver. Casas a medio hacer y un entorno apocalíptico que se llevó buena parte de nuestro prestigio como [...]
eugenio die lorenzo: “A la vista de este artículo parece que todo lo que se ha construido en Playa Blanca se hizo con dinero público, pero me temo que se ha hecho con dinero privado en su totalidad y no solo me refiero a las parcelas, sino hablo de calles, alumbrado, alcantarillado”
Una duda que tengo Eugenio: ¿Le debe algo el ayuntamiento al sector privado? Quiero decir ¿Alguno de esos asfaltados, alumbrados, etc… se han reclamado al ayuntamiento? ¿O el pago por cerrar los ojos y facilitar la salvaje construcción ha constituido suficiente pago?
gracias de antemano por tu respuesta.