Perdón imposible

Jorge Marsá

Para destacar la importancia de una correcta puntuación en la escritura se utilizaba en mis tiempos mozos un ejemplo que se atribuía a Carlos V, a quien le habrían pasado a la firma un documento que decía: “Perdón imposible, que se cumpla la sentencia”. Y el monarca, magnánimo, decidió cambiar de sitio la coma: “Perdón, imposible que se cumpla la sentencia”. Parece que para ver dónde hay que poner la coma organiza el Cabildo de Lanzarote las Jornadas de Legalidad Territorial y Ambiental los días 26 y 27 de este mes que se anunciaban la pasada semana en los medios de comunicación de la Isla.

Imagino que los especialistas en la materia contratados para la ocasión nos dirán si la coma debe situarse de este modo: perdón imposible, que se cumplan las sentencias de los hoteles ilegales. O bien resulta más conveniente, como hizo Carlos V, cambiarla de lugar: perdón, imposible que se cumplan las sentencias, así que preparémonos para modificar la legalidad territorial vigente para que resulte posible intercambiar sentencias firmes por compensaciones.

Conviene recordar, no obstante, un pequeño detalle en la cuestión que tiene su importancia: en la época de Carlos V, la coma la ponía, la quitaba o la cambiaba de lugar el monarca a su antojo. Sin embargo, pese a sus deficiencias, España es hoy un Estado de derecho, así que el lugar de la coma no depende de la discrecionalidad de un soberano, ni de lo que se discuta en unas jornadas, sino que son, o deberían ser, los jueces los que deciden dónde va la coma. Dicho de otra forma, en un Estado de derecho no existe, o no debería existir, la alternativa por la que optó Carlos V; por lo tanto, no queda otra que “perdón imposible, que se cumpla la sentencia”. Otra cosa, como la que se intenta con la Ley de Medidas de Urgentes, no es más que una intolerable intromisión del poder ejecutivo o legislativo en la independencia del poder judicial (o directamente prevaricación, si lo que se pretende es legalizar los hoteles ilegales de los amigos).

¿Entonces, qué es lo que se va a discutir en esas Jornadas de Legalidad Territorial y Ambiental? Lo desconozco. Lo que sí conozco es que los socialistas de Lanzarote no saben a qué atenerse con la coma: se presentan como los defensores de la legalidad territorial y, a la vez, se abstienen de promover su cumplimiento, esto es, de pedir la ejecución de las sentencias judiciales. Y la reciente historia política insular nos muestra que cuando los socialistas no saben qué hacer o cómo hacerlo, pues encargan informes u organizan jornadas a ver si alguien les cuenta cómo adoptar la decisión que ellos se ven incapaces de tomar.

No obstante, cabe la duda de si esta costumbre de los socialistas lanzaroteños de encargar informes, estrategias o jornadas tiene por único objetivo el de que les iluminen para tomar la decisión, porque en la inmensa mayoría de las ocasiones se quedaron las decisiones sin tomar, es decir, que los informes de poco o nada sirvieron. ¿O sí sirvieron? Quizá sí. Quizá haya un objetivo no declarado en toda esta colección de estudios y jornadas que nos han costado una buena cantidad de dinero durante el último par de décadas. Y quizá encontremos una explicación en el párrafo con el que terminaba la primera noticia sobre las Jornadas que publicó Diario de Lanzarote:

Para la clausura se espera un plato fuerte, con “la visión del ciudadano José Saramago” acerca del “territorio” y la “dignidad”.

Da que pensar que el “plato fuerte” de unas jornadas sobre la legalidad sea la intervención de un ciudadano que no destaca por ningún conocimiento relevante sobre la materia, sino por su fama como novelista. Y cuando se trata de discutir sobre el cumplimiento de la legalidad en un Estado de derecho democrático, pues mayor la extrañeza si el ciudadano en cuestión se ha distinguido siempre por su apoyo a estados que ni de derecho ni democráticos. En fin, que las dictaduras comunistas no han sido ni son precisamente los regímenes de los que se acostumbra a extraer las mejores enseñanzas respecto al cumplimiento de la Ley, porque ni su propia legalidad respetaban.

En efecto, da que pensar. Da que pensar que el principal objetivo de las Jornadas de Legalidad Territorial y Ambiental pudiera tener más relación con la propaganda política que con el cumplimiento de la Ley. Porque la verdad, si de lo que se trata es de que “perdón imposible, que se cumpla la sentencia”, pues con pedir la ejecución de las sentencias al Tribunal teníamos. Claro que si la cosa fuera de conseguir espacio mediático y apoyo para la causa partidaria, y sirviera para elevar la moral de la tropa, pues entonces tendría su sentido que la traca final del cuento corra a cargo de un especialista en literatura.

Publicado el 3 de marzo de 2009 a las 9:00 am en 'Política'.

3 Comentarios

  1. 9:21 | 3 marzo 2009 | Permalink

    ¡Hijo, Jorge, cómo eres…!
    El asunto es el de la compensación, o sea, hago lo que hago, nadie me lo tirará y compenso desclacificando por aquí y por allá, suponiendo que el empresario tenga más suelo con expectativa de camas turísticas. El problema es que la medida no es aplicable para quienes tendemos una casa ilegal, lo cual es injusto dentro de la chapuza, porque yo también estoy dispuesto a compensar, regalándole al Cabildo alguna finquita abandonada.
    Otro problema es que estas camas “incorrectas” se restan de las que habría que hacer en próximos años, y como estos ya las tienen hechas, yo, empresaria con pasta, no tengo opción a ser candidata para construir un hotel.
    Lo mejor es una ley de esas que se sacan cada cierto tiempo, que llaman de punto y final, porque tenemos la opción de decir que a partir de se momento seremos todos buenísimos y no cometeremos una tropelía más. Eso hasta que la cometamos y hagamos otra de esas de punto y final…y así sucesivamente.

  2. 13:02 | 3 marzo 2009 | Permalink

    Todo los asuntos que tienen que ver con el territorio deben ser objeto de opinión prioritaria, es más de una cultura territorial por parte de todos, especialmente de la administración donde prevalece en exceso una cultura de formalidad legal y burocrática. Pero, tampoco creo yo que haya que poner en solfa unas jornadas. Máxime cunado estan pensadas para reunir a una serie de especialistas para que estos procuren hablar en lenguaje comprensible a la ciudadanía precisamente de esta cultura de formalidad legal y burocrática, que como una losa siempre cae sobre el sentido común y el buen hacer. Habrá que insistir a los técnicos y políticos en donde irá la coma, tu ejemplo de Carlos V es fantastico. Lo de Saramago no me parece nada acertado, tu apelación a los regimenes comunistas está totalmente fuera de contexto.
    Gracias por escribir sobre esto y por favor no reniegen de las jornadas, aprovechenlas !!

  3. 9:01 | 31 marzo 2009 | Permalink

    [...] destaca por ningún conocimiento relevante sobre la materia, sino por su fama como novelista” (“Perdón imposible”). Y ahora añadiría: da que pensar que las jornadas se clausuraran con los asistentes puestos [...]