Ignacio Camacho
[ABC, 16 de febrero de 2009]
Parece un caso claro de violencia de género, pero construido, o deconstruido, con los rasgos de la posmodernidad. El presunto crimen de Marta del Castillo -presunto hasta que aparezca el cuerpo, habeas corpus- apunta incómodos y antipáticos detalles que obligan a reflexionar sobre la perpetuación de ciertos modelos de conducta. Se trata de jóvenes urbanos acostumbrados a relacionarse a través de las redes sociales de internet; gente estrictamente contemporánea, perteneciente a esa generación que se supone más alejada de los conceptos atávicos de la posesión, la sumisión y el machismo, más permeable a la educación igualitaria. Y sin embargo, ya lo ven: la mató porque era suya; suya o de nadie. Igual que antes, que siempre. Desde luego igual que antes de que las leyes, la presión social, el discurso político, se llenaran de tópicos hembristas. Algo falla, y el fracaso apunta al marasmo educativo más que al esfuerzo legislativo. [...]
Publicado el 17 de febrero de 2009 en la sección 'Sociedad'.