El problema de separar al alumnado de un centro por sexos, no sólo conlleva el problema derivado de que en las primeras etapas se establecen relaciones de amistad entre los niños, que irán definiendo las relaciones de adultos, sino que se pierde la riqueza del intercambio que se produce entre los sexos, la mirada de igual a igual que condicionará el comportamiento posterior. Entre otros potenciales riesgos, nos vamos a encontrar a un profesorado que tratará a unos grupos como niños y a otro como niñas, aplicando un cliché tradicional; a orientadores psicopedagógicos, que orientarán en función de esos estereotipos; a situaciones que creíamos olvidadas.
Esta huida hacía atrás no va a contribuir al logro de unas condiciones de igualdad, nunca plenamente logradas, para la mujer, y tampoco será fácil para aquellos menores cuya identidad sexual está en gustarle las personas del mismo sexo, aspecto del que afirmo que no se aprende, sino con el que se nace, porque en esa aplicación de clichés donde lo masculino y lo femenino son términos contrapuestos, donde el hombre es hombre y la mujer, otra cosa, no cabe ninguna otra opción, ni tan siquiera la de persona, con facetas, poliédrica, ni cromática. Si el colegio, además, es religioso, se esperan tiempos más duros para las almas sensibles de todas esas criaturas.
Vuelta al corsé, nunca del todo abandonado, que tanta penuria ha causado al ser humano.
Estoy completamente de acuerdo contigo Mariluz
Yo también estoy de acuerdo, pero pienso que Mariluz podría ser un poco más explícita. ¿Dónde va a ocurrir eso? ¿En Lanzarote? ¿En qué colegio?
¿Dónde se está poniendo en práctica tan gran disparate? En la escuela pública creo que ni se ha planteado este tema como posible debate. En los colegios religiosos puede ser peligroso que se lleve a cabo la separación, pero no veo que nadie en este país se queje de que sean concertados.Ni tampoco veo a nadie quejarse de que aún se den clases de catequesis en las escuelas públicas ocupando horario lectivo, ni de que losprofesores de religión siguan cobrando sus sueldos del los gobiernos autónomos pero los contratan los obispos.