El éxito visto a través de una pajita

Mariluz Fajardo

Alguien ha señalado, no sin razón, que el éxito del carnaval en los aledaños del Almacén es indiscutible, y que no hay comparación alguna en cuanto a que es una de las más divertidas manifestaciones de cuantas concurren en el panorama insular. A renglón seguido, y con aparente sensatez, se señala también que tal evaluación se realiza desde la única consideración de la fiesta y sus participantes, pero que si se atendiera a otras circunstancias, tal éxito quedaría cuestionado, y así parece haberlo entendido el Ayuntamiento de Arrecife al analizar todos los pormenores y decidir en consecuencia. Sólo parece ser objeto de un completo análisis por parte del equipo de gobierno y de algunos ciudadanos, porque los grupos políticos, entre otros, continúan apelando a la tradición para evitar su traslado.

Dicen, también, quienes rechazan la medida municipal del cambio de emplazamiento, que no se les ha consultado tal decisión, y lo manifiestan, por supuesto, quienes participan de la convocatoria y han contribuido a su innegable éxito. Sobre la competencia y conveniencia de la adopción de la medida de traslado sin consulta alguna al pueblo, hay quienes opinan que esto sería como preguntar a los feriantes de los mercadillos dominicales de Teguise si desean trasladarse o no, o a los vendedores ambulantes de las calles de las ciudades, y que de asumir los resultados de la consulta, sin considerar otros aspectos, nunca se realizaría traslado alguno. No se cuestiona las molestias, la limpieza, la presión de los visitantes, la imposibilidad de acometer actuaciones públicas porque resulte incompatible con la actividad que puntualmente hace suya la calle…

Todo ello, para decir que determinadas consultas no parecen tener justificación democrática, ni se sustentan en la necesaria demanda de participación ciudadana; que existen medidas que corresponde tomar a la administración valorando objetivamente todo cuanto concurre en lo que es objeto de una decisión; que una cosa es opinar sobre asuntos de la comunidad de cara a la construcción del espacio público y otra es pretender que se tomen decisiones sin atender al interés general, no entendido de forma interesada como el de los participantes en la fiesta, sino atendiendo a todas las circunstancias que concurren en la convocatoria.

Hay consultas que, a priori, hay quienes creen que no corresponde hacer, del mismo modo que nadie que deba tomar una decisión osaría preguntar a un fumador si quiere que se restrinjan los espacios para fumar. Simplemente se acotan esos espacios para la obtención de un bien para la mayoría. Igual que acampar en la playa, me decían. Nadie querrá dejar de montar su tienda en la orilla de la marea porque así se hacía desde que éramos cuatro, y seguirá peleando por instalarla.

La idea del bien común es un naufragio en algunas cabezas, porque han decidido ver la vida a través de una pajita.

Publicado el 29 de enero de 2009 a las 11:00 am en 'Sociedad'.

5 Comentarios

  1. 12:51 | 29 enero 2009 | Permalink

    Estoy seguro de que una vez empiecen las fiestas y disfrutemos del ambiente carnavalero se nos olvidará tanta discrepancia y alboroto, no importa dónde sino quién.

  2. 19:59 | 29 enero 2009 | Permalink

    No estoy de acuerdo con el comentario anterior. El donde importa y mucho. Por ejemplo cada uno es muy libre de decidir con quien y donde pasar las fiestas del carnaval, por lo tanto unos decidirán ir al explanada y otros no.

  3. 22:42 | 29 enero 2009 | Permalink

    Más clarito no se puede decir, y sobre todo con muchísima elegancia.

    Me encantó.

  4. 6:15 | 1 febrero 2009 | Permalink

    Versículo 1: El bien común lo determina Víctor Sanginés Tremps. Versículo 2: Las principales fiestas de Arrecife, que reúnen a más de 30.000 personas, y que no son ni más ni menos que las que disfruta cualquer ciudad del planeta son “pajitas mentales”. Artículo 3: Quien contradiga los artículos 1 y 2 “naufraga” mentalmente… Me encanta el catecismo de este neototalitarismo “socialista” (échenle comillas que esto tiene de izquierda lo que yo de neozelandés).

  5. 11:01 | 3 febrero 2009 | Permalink

    [...] el asunto con, digamos, mayor delicadeza. No comparto el criterio de Mariluz Fajardo sobre lo que es interés general. Convendrá conmigo Mariluz que indudable resulta el carácter general de las fiestas, por lo que, [...]