Aprovechar la crisis

Ángel Tristán Pimienta

[ La Provincia, 28 de Enero de 2009]

La verdad es que Soria tiene razón al pedir que el sector turístico baje los precios para garantizarse la demanda; pero también tienen razón los empresarios que responden que ya han bajado todo lo que pueden, que no les queda margen para maniobrar, y que cualquier reducción les pone en rojo la cuenta de resultados.

Se ha publicado que hay habitaciones todo incluido que rozan los veinte euros: lo que cuesta el alquiler de un par de sombrillas y dos o tres hamacas, que es un negocio prácticamente sin mano de obra, sin mantenimiento, sin sábanas, toallas y comidas, sin reposiciones cuando el material comienza a dar asco, y, en fin, sin nada de nada sino la arena y el sol, que están allí desde el principio de los tiempos.A pesar de las medidas anticrisis que se han ido adoptando conforme la evolución de los acontecimientos, el sector se prepara para apretarse el cinturón hasta donde sea necesario.

Muchos grupos ya han reducido personal, y otros lo harán si continúa el descenso anunciado. En el caso de los ‘holding’ con varios hoteles, algunos establecimientos se cerrarán y se concentrará el esfuerzo en los abiertos. Otros clausurarán plantas y ajustarán la plantilla.La crisis, sin embargo, podría tener su parte positiva, si las administraciones dejaran el discurso verborreico, los juegos florales, y se dedicaran a promover la eficiencia de los recursos.

Porque, por ejemplo, una parte importante de los costes fijos del negocio turístico se puede reducir hasta niveles lógicos. El consumo de agua es una de las grandes sangrías para los hoteles: varios empresarios que están interesados en tener sus propias plantas desalinizadoras y depuradoras tienen estudiado el impacto financiero: una reducción de entre un 30 y un 40% en la facturación. Decenas de millones de euros al año en algunos casos. Lo mismo hay que decir del máximo aprovechamiento de las energías eólica y solar.Pero, con la Iglesia hemos topado. Entre los intereses creados, la tela de araña de la burocracia y la desidia de los políticos, inversamente proporcional a sus dedicaciones exclusivas, esta operación es imposible a pesar de que los obstáculos que se le oponen pueden ser fácilmente solucionados con un poco de buena voluntad, responsabilidad e inteligencia, desde los ayuntamientos a las consejerías competentes (es un decir).Todos los economistas coinciden en que hay que saber extraer de estas grandes crisis económicas su lado positivo, la oportunidad de aplicar innovaciones imaginativas, inteligentes, que ‘limpien la casa por dentro’ y permitan dar un salto hacia adelante en optimización de medios.

Ayuntamientos, Cabildos, Comunidad Autónoma, que es lo que nos toca más de cerca en este tenor, disponen de una buena oportunidad para corregir las disfunciones que se han ido acumulando en los tiempos de vacas gordas, donde, como es notorio, el gasto no se ha contenido por ningún motivo ético, sino por la imposibilidad de seguir gastando.Como la economía funcionaba sola, el turismo venía sin mayores problemas, la construcción se movía por este impulso y por los aires firmes y constantes de una economía mundial boyante… pues las administraciones públicas hicieron caso omiso a sus obligaciones relativas a la calidad de sus servicios. La ‘ventanilla única’ es un buen ejemplo de lo que pasa. Algo que parece lógico y elemental a estas alturas del siglo XXI, aún no se consigue aplicar. Sigue siendo un buen propósito, empantanado por la querencia del reino de taifa. En el plano turístico, lo cierto es que a los males que afectan al común de los canarios hay que sumarle la influencia de los despropósitos: descuido del entorno de los alojamientos, descuido del paisaje, descuido de la política de impuestos, tasas y otros ‘ordeñamientos’ fuera del reglamento; descuido de las repercusiones de las iniciativas políticas sobre el principal motor de la economía regional… Ahora hay una oportunidad ‘interdisciplinar’ para corregir errores; incluso, si se hace rápido, se puede encargar un estudio a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria para que haga una propuesta con recomendaciones concretas -nada de engordar los tochos con abstrusas filosofías y corta y pega de anteriores estudios- sobre lo que hay que hacer para aprovechar las sinergias y evitar que se pierdan esfuerzos y potencialidades.

Pero antes se puede hacer camino al andar. Solucionando, entre otras cosas, los problemas para la mayor utilización de las desaladoras, depuradoras, y las energías alternativas.El caso es que hay dinero parado en espera de ser invertido. Eso implica puestos de trabajo que no salen al mercado. Pero seguro que nada de esto, tan evidente, un clamor en el empresariado, está aún en los planes del Gobierno interinsular. A lo mejor, claro, es que no se ha encargado todavía un informe a una consultora de confianza.

Publicado el 29 de enero de 2009 a las 7:00 am en 'Economía'.

2 Comentarios

  1. 10:54 | 2 febrero 2009 | Permalink

    Que creen turoperador canario o español para que los que vivan en la peninsula tenga posibilidad de precios bajos como los extranjeros que vienen con su respectivo turoperador extranjero y que le sale mas barato ( el doble casi ) que si va un peninsular a canarias. Asi de paso si hay un turoperador canario para que los canarios que quieran visitar alemania o lo que sea le salga igual de rentable que un extranjero.

  2. 19:13 | 2 febrero 2009 | Permalink

    Y porque no se bajan primero ellos los sueldo que son bastantes suculentos…