Museo de Bucarest. Sala dedicada a objetos campestres. Debajo de un marco de ventana desbastado, de una insignificancia casi rupestre, aparece una leyenda que indica que el humilde marco perteneció a una mujer que se había empeñado en no donarlo al museo. Después de muchos esfuerzos por parte de los peritos responsables de la instalación, lograron convencerla. Pero ella no entendía nada:
-¿Por qué se lo quieren llevar? He pasado toda mi vida viendo el mundo a través de esta ventana. No es el valor económico. ¿No se dan cuenta de que se lo llevan todo? Ahí está todo mi mundo. Esa es toda mi vida.
NOTA AL MARGEN (o no tan al margen): Las reformas de una sala de la ONU han costado casi 20 millones de euros, 8 de ellos procedentes del Gobierno español, que ha detraído a su vez 500.000 euros de fondos inicialmente destinados a ayudar a los países pobres. Lo que ha encarecido tanto la factura es la mal llamada cúpula que ha pintado Miquel Barceló, un artista comprometido con causas nobles como la lucha contra la pobreza (pobreza de espíritu sería recordar que también se sumó a la “campaña de la ceja” a favor de Zapatero en vísperas de las pasadas elecciones generales, junto a otras intelectuales como Judith Mascó o el filósofo Miguel Bosé). “Se trata de un techo que acoge y protege”, ha dicho el artista progresista. Apenas unos días después de presentar públicamente la obra, en la que se invirtieron 35.000 kilos de color para completarla, se han desprendido algunos trozos de la misma, tal y como se ha visto en algunas fotografías publicadas en la prensa no adicta al régimen psoecialista. Algunos periodistas han escrito que el “gotelé de oro” se está cayendo a cachos, y han rebautizado la obra como la Capilla Pintina (por los colgajos coloreados, y por decirlo en conejero). Lo que no es serio hay que tomárselo a broma, aunque es seguro que no le ha hecho ninguna gracia a otros renombrados pintores, como es el caso de Luis Gordillo, que ha criticado abiertamente el favoritismo oficial del que goza su colega Barceló: “Es como si el PSOE se hubiera casado con él. Ese techo de la ONU es un espectáculo dadaísta, que estaría mejor en Miami o en una sala de juego de Las Vegas”. A Gordillo le parece lamentable y cobarde el seguidismo de quienes no se atreven a desenmascarar al autor mallorquín, al que tilda de farsante artístico. “La crítica especializada lo ha criticado, pero los medios le tienen miedo, sobre todo a su poder”. Miquel Barceló, por su parte, defiende y define su obra en la bóveda. “Se trata de un techo que acoge y progresa”, ha dicho el artista progresista, que también ha definido su trabajo como “una sopa de materia primigenia”. No es cuento. Ni chiste, aunque lo parezca. Un respetito ahí con los que están ungidos por las musas y andan en la pomada del poder. Bromas, las justitas.
Una cosa es predicar y otra cosa es dar trigo..
¿No será envidia lo que tiene Gordillo de Barceló? Por su mayor talento reconocido por la crítica nacional e internacional.
pueden ser solo celos entre artistas, pero Gordillo también es muy famoso tanto nacional como internacionalmente. Ver en Google, por ejemplo.
Debe ser que yo tampoco entiendo de arte porque vi en la tele esa cosa en el techo y me pareció una gansada total, pero es que cuando te enteras que ha costado esa millonada y que la pagamos todos y que se le quita ese dinero para los países pobres ya es como para poner el grito en el cielo. Vaya tomadura de pelo total!!
Señora o señorita Natalia Jiménez, mire lo que dice la Wikipedia del ¿envidioso? Luis Gordillo:
“Luis Gordillo (Sevilla, 1934). Pintor español. Es una de las principales figuras del arte abstracto en España. De gran prestigio internacional, sus obras se puden contemplar en los principales museos de arte contemporáneo de Norteamérica y Europa”.
Si tiene dudas, consulte usted misma en Internet. Y lea todo lo que hay publicado sobre ese grandísimo pintor, que de momento tiene mucho más nombre y prestigio internacional que Barceló, y más obra. Entonces ¿envidia de qué? No tiene sentido. Pero es que aquí parece que hay artistas que son intocables, como dice el propio Gordillo, y es verdad. Vamos a dejar de creer en falsos dioses y mitos, por favor.
El malagueño pintor muralista Enrique Linaza escribió en el foro digital de Elpais.com esto exactamente:
Parece increíble que en un país supuestamente desarrollado como el nuestro, los ciudadanos nos enteremos de lo que gasta nuestro Gobierno cuando todo este dinero está gastado ya y no existe ninguna posibilidad de recuperarlo. Una cosa es que un particular compre un cuadro a un artista y otra bien diferente, que un Gobierno regale una obra de 20 milllones de euros sin contar con los contribuyentes, que somos quienes la pagamos. Aparte del discutible valor estético, una obra de arte siempre tiene un precio; no es de recibo decir que el arte no tiene precio, como dice el ministro Moratinos. Y el arte no puede ser una excusa para pagar cantidades desorbitadas por obrasa megalómanas. Esto es una pobre contribución a los países pobres, a los derechos humanos y a la diversidad. Es otro monumento a la estulticia de muchos y a la rapacidad de unos pocos.
Aquí me viene a la memoria el cuento de Perrault, en el que dos farsantes convencían al Rey para hacerle vestir unas ropas que sólo podían ser vistas por personas inteligentes. El Rey paseaba desnuado, pero nadie se atrevía a decir nada, por miedo de parecer tonto.
Me parece, con todo respeto, muchísimo dinero ante las necesidades que se pasa en este país, no se que opinaran los despedidos del Ayuntamiento actualmente socialista de San Bartolomé.
Te pedi el teléfono hoy cuando entrabas a la radio y te hiciste el loco hablando del Barsa. Miguel solo lo quería para felicitarte la Navidad. Pues lo hago por aquí entonces y para todos.
¡ABSTENCIÓN! en todas las elecciones YA…
ZP inyectando dinero a los bancos… y los ciudadanos de a pie con subidas de hipoteca.
Porque ZP no les exige: “Querido Banco que nos tienes cogido por los bajos fondos… te doy dinero a cambio que sea efectiva sobre los ciudadanos de a pie de este país que tenemos hipoteca, y se las baje en el siguiente mes y no en las revisiones semestrales o anuales”.
Siempre ZP haciendo gala de su sonrisa y nada de aydar a los de a pie que le dieron el voto…
Próximas elecciones ABSTENCIÓN
Para CUENTO el que se tenía montado el Che, precisamente. Y el Barcelo también.
Los mercaderes han entrado en el templo del arte, al parecer sin oposición, y han impuesto sus leyes. O su ley única, que es el precio. Los cánones de la belleza, de la armonía y de la creación, que nos unían a los antecesores, ya no sirven. No hay otro criterio que el de la puja en las subastas ni otro valor que el del dinero. Los negociantes o los políticos turbios han sustituido a los mecenas; los estridentes y los desalmados, a los verdaderos artistas. Ninguna sociedad más adversa que la nuestra a la belleza verdadera, a la paciente creación amorosa. La taxidermia, la novedad insulsa, la diversión y las bromas pesadas, los rebaños manejados por eslóganes postmodernistas, los robots y el cachondeo de los más intrépidos en perfomances o instalaciones han sustituido a la verdad. La manguera, al pincel… Pues que les den morcilla. ANTONIO GALA.
Pues por una vez estoy deacuerdo con Gala. Yo creo que retrata la payasada de Barceló muy bien y con mucha ironía aunque sin nombrarlo directamente. Y es verdad lo que decía Gordillo de que los críticos de arte más serios que no están a sueldo de medios progubernamentales lo han criticado muy duramente, como por ejemplo José Marín-Medina: “Causa pesar conocer, por ejemplo, sus exigencias para la realización de esta obra, pidiendo -como si de una diva caprichosa se tratase- vivir en Ginebra en una villa y disponer de cocinero italiano. Y asombran declaraciones como la de “Yo no sé si me corresponde a mí dar explicaciones”. ¿Qué clase de estatuto especial se cree que tiene? En estas condiciones de mercado implacable y de grandilocuentes encargos “oficiales” se produce buena parte del arte actual, el que más se aprecia socialmente por lo inalcanzable de sus cotizaciones, y no por el aprecio de sus valores”. Y es que cuando alguien se cree por encima del bien y del mal, muy mala cosa.
El arte, siempre ha sido un mercado, preguntale a Gaudí, Van Goh, Miguel Ángel, perdón ya es demasiado tarde.
Anonimo, es que comparar a genios de verdad como Gaudí o Miguel Angel con el Barceló es de risa. Venga, menos guasa por favor!
Muy bueno lo de Antonio Muñoz Molina en el País;
-Yo no sé si me gusta o no me gusta la célebre cúpula de Miquel Barceló. Carezco de ese agudo sentido estético, cercano a lo adivinatorio, que permite a tantos de mis contemporáneos juzgar una obra de arte en virtud de algunas fotos y del color político del gobierno que la ha encargado. Incluso me pregunto si entre las tareas de un gobierno, en los tiempos que corren, se cuenta la de elegir a discreción a un cierto pintor y no a otro, y gastarse en el encargo al menos 8 millones de euros, sin un debate público previo. “Hablar de dinero es mezquino cuando se trata de un artista de esta categoría”. Nos lo dicen personas que sí hablarían de dinero si el gobierno que ha encargado la obra fueran del partido al que ellas no votan. En españa, la indignación moral es tan previsible como la emoción estética. Sabemos quién se va a rasgar las vestiduras porque medio millón de euros salgan de los fondos de ayuda al desarrollo con la misma certeza con la que sabemos quién va a emocionarse con la cúpula de Barceló. La cúpula en sí, o la ayuda al desarrollo, no le importa a nadie: si es misma cúpula la hubiera encargado el gobierno del otro partido, los mismos que ahora se quedan embobados ante ella sin haberla visto más que en fotos la encontrarían cuando menos discutible, y las denuncias valerosas contra el despilfarro de un dinero que debería haberse empleado en alimentar a los pobres del mundo se multiplicarían en columnas justicieras”.
Me parece un sarcasmo que se destinen 20 millones de euros a esta pintura a manguerazos cuando no hay suficientes recursos para aplicar la Ley de Dependencia, y más en plena crisis económica en la que todos -menos los políticos- nos tendremos que apretar el cinturón. Se ve que nuestro Gobierno no sabe lo que son prioridades o no tiene criterio, o no tiene vergüenza, o ninguna de las dos cosas.
Vergürenza no tendrá, pero tienen una cara de lo más…. no hagamos comparciones porque vendra la “diosa comparación” y replicar sin argumentos.
FELIZ 2009
Busqué ese articulo de Muñoz-Molina por curiosidad en Internet y dice muchas más cosas sobre toda esta farsa del mundo del arte actual y el camelo evidente de lo de la cúpula esa. Recuerda el escritor que todo necio confunde valor y precio, y los precios del arte están tan sometidos a la especulación como la vivienda: Aquí no reparamos en gastos, ni de dinero ni de palabras. Por lo pronto, en el espacio de unos días la cúpula de Barceló ya se ha convertido en la Capilla Sixtina del siglo XXI. Siendo dinero público de un país de tan endeble presencia internacional como España, las comparaciones resultan estratosféricas. Ocho millones de euros es más de la mitad del presupuesto que tendrá el año que viene la agencia estatal dedicada a organizar exposiciones de arte español en el extranjero; esa es la misma cantidad que dispondrán en 2009 para sus programas culturales la totalidad de los 72 centros del Instituto Cervantes; y no quiero pensar en las asignaciones literalmente miserables que manejan las embajadas y consulados españoles en las grandes capitales del mundo, y que para lo que más dan es para alquilar una pequeña sala de conciertos o para contribuir con unos cientos de dólares al programa de una exposición. Por encima de sus triviales diferencias, tan entretenidas al parecer para los periodistas, la casta política española tiene un gusto común por el mangoneo clientelar y las exhibiciones suntuarias. Durante los años prósperos han despilfarrado la riqueza que hubiera debido invertirse en dar un fundamento sólido de instrucción pública, justicia social y dinamismo económico al país, pero ahora que vienen tiempos de quebranto, ellos siguen tirando el dinero en sus caprichos megalómanos y en sus redes corruptas de control e influencia como si la crisis no existiera y como si la ciudadanía no fuera a pedirles cuentas nunca, porque la ciudadanía parece haberse contagiado de la intransigencia de unos y otros, y el espacio para la libertad de conciencia y para el soberano criterio personal se va volviendo cada vez más estrecho: si yo pongo en duda la conveniencia de gastar ocho millones de euros en una cúpula para que se hagan fotos debajo de ella un cierto número de autoridades, me habré vuelto instantáneamente de derechas; y si en lugar de eso me declaro en éxtasis ante las estalactitas de colores chillones de Miquel Barceló, eso significará que estoy a favor de la alianza de civilizaciones, de la igualdad de género, de las energías renovables, del cine español, que me indignan los chanchullos inmobiliarios de los ayuntamientos del PP, pero no llego a enterarme de los que cometen los ayuntamientos socialistas…
¡GENIAL ANTONIO! Y muy valiente por mantener su independencia de criterio en estos tiempos de la bobablicona correción política y cultural. Chapó.
En las democracias continentales el ministro de Cultura vive de un malentendido que consiste en llamar cultura a lo que no es más que alfalfa política. En una palabra: propaganda de partido. Hoy Barceló, unos de los peces gordos de la cultura minsiterial, presume públicamente de no leer a Dante a fin de evitarse influencias a la hora de ilustrar… la Divina Comedia. No digan que no es buen chiste.
Hoy el arte está en manos de unos “genios” que a lo más que llegan es a darnos una semblanza que suele esconder su ignorancia, como la del personaje del Quijote que “pintaba lo que le saliere, tal vez pintaba un gallo de tal suerte y tan mal parecido que era menester escribirle junto a él, con letras góticas, Este es gallo”. Sería interesante que Tapies o Barceló nos pintaran un gallo.
…Y eligió pagar el precio de Barceló para que el artista llorara estalactitas desde su bóveda multicolor, como el país de la abeja Maya, de la que se dice -de la cúpula, no de Maya- que está inspirada en las cuevas del Drac, pero que más parece la caverna de Platón, donde hombres anudados a la soberbia contemplan sombras proyectadas en una pared dando la espalda al mundo real y sus gritos.
Por más que el despilfarro afee los propósitos de austeridad de la administración Zetapé, queda la esperanza de que no hayan dejado sin filetes a los famélicos a sabiendas. Sino que aún crean en el ideal romántico de los artistas como pobres de buhardilla, y entonces lo percibido por Barceló sería ayuda humanitaria. Es improbable. De hecho, el mensaje lanzado es mucho más desesperanzador, porque lo que la cúpula sugiere es que el Régimen no repara en gastos cuando se trata de premiar a los artistas que le pusieron la ceja de aquella manera durante la campaña electoral. Barceló curvó el índice a la altura de la ceja derecha, y ahí lo tienen, pasando por caja y fingiendo ahora que le han pillado un remordimiento por haber arramplado con lo que pertenecía al tercer mundo. Y le resultaría tan fácil reprar la conciencia herida: nada como donar la talegada a una ONG de las que, como Giacometi, prefieren la vida al objeto y no han convertido el hambre de África en retórica falaz.
Es peligroso hablar de arte, lo sé. Es peligroso hablar de lo que no se entiende, y algunas veces, ante una obra calificada como arte por el tribunal de los expertos -una confusa amalgama de críticos, galeristas, coleccionistas…-, nos sentimos ignorantes. “¿Es esto arte?, pues vaya…”
Hoy día, la única orientación que tenemos para determinar el valor del arte, al parecer, es el dinero. Una obra será tanto más buena cuanto más elevada sea su cotización en el mercado del arte. ¿Y cuáles son los elementos que determinan la cotización? Aquí entra la amalgama de intereses y criterios antes mencionada: críticos, galeristas, marchantes, coleccionistas… En su mayoría, intereses creados, por supuesto.
Soledad Puértolas, en “La Vanguardia de Cataluña”.
No me da la gana. No quiero que mi pensamiento me lo estén dictando a cada paso los vigilantes voluntarios de un sectarismo político del que ya no están a salvo ni las opciones más personales de la vida. No acepto el dictamen casi amenazante del titular de este mismo periódico en el que escribo: “El arte de Barceló acalla las críticas”. El arte no está para acallar las críticas sino para alentarlas.
El mismo derecho tengo a que me guste esa cúpula como a que no me guste, y también a poner por encima del juicio estético una convicción política. Seguro que había cosas más urgentes en las que gastar todo ese dinero. En cuanto a las comparaciones con la Capilla Sixtina, quizás sería prudente esperar uno o dos siglos.
Antonio Muñoz Molina, en El País, suplemento de cultura Babelia.
El dibujante Miguel Brieva desnuda magistralmente el inmenso timo de Barceló esta semana en la revista satírica “El Jueves” (número 1653, página 18), Menos carnaval. Menos caretas. Menos carotas.