Fotorreportaje: Valterra – El Lomo

Fernando Marcet Manrique

Ayer cogí mi cámara y estuve dando un paseo por las inmediaciones de mi actual lugar de residencia. No caminé mucho, apenas fue un paseito de media hora, pero en ese corto espacio de tiempo tuve ocasión de ver la magnitud del desastre que debió acontecer hace poco. No sé si sería un terremoto, algún incendio voraz o los daños colaterales de una guerra reciente, pero está claro que algo muy gordo tuvo que ocurrir para que las calles y casas de la zona se encuentren en su actual estado. No se me ocurre otra explicación.

Bromas aparte, deseo compartir con ustedes el resultado gráfico de aquel paseo. No sé si les ocurrirá como a mí y al ver dichas imágenes alternarán sensaciones de pena y vergüenza por igual. Pena y vergüenza por ver las calles del lugar en el que vivimos en ese estado, pena y vergüenza por saber que en todos estos años, durante los cuales el dinero entró a espuertas, la desidia y el mal hacer de partidos políticos (por responsabilidad directa), medios de comunicación (por negligencia voluntaria) y ciudadanos todos (por complicidad y/o pasotismo) ha sido de tanta magnitud como para dejar que esto ocurriera.

En primer lugar, el mapa del paseo. Numeradas en círculos amarillos pueden ver las zonas por las que saqué las fotos.

En este primer conjunto de imágenes ya se puede atisbar la tónica que dominará el fotorreportaje. Abandono, obras dejadas a medias, decrepitud. La primera foto, arriba a la izquierda, es la denominada “Casa de Cabrerón”, antiguo hospital y durante los últimos tiempos vivienda habitual de personas sin hogar. Lo que podría ser lugar emblemático de Arrecife, reconvertido, por ejemplo, en museo, –un museo, se me ocurre, en el que la gente pudiera contemplar cómo eran los hospitales antiguamente, además de la vida en general por aquel entonces–, es en cambio receptáculo de podredumbre. Un inmueble que, como tantos otros de la zona, parece estar implorando un tiro de gracia que acabe de una vez con su sufrimiento.

El parque que muestran las fotos de abajo es el único que hay, digno de llamarse así, en muchos metros (y no sé si decir kilómetros) a la redonda. Una vez llevé a mi hija. Nunca más. Cristales, cantidad de colillas, excrementos varios, el tobogán roto (quizás para que el descenso sea más divertido). En fin, el lugar ideal para llevar a los más pequeños de la casa…, si no les tienes especial aprecio.

Empezamos a adentrarnos en territorio comanche. A medida que nos aproximamos a El Charco, a la calle Jacinto Borges, el porcentaje de inmuebles en estado semirruinoso empieza a multiplicarse exponencialmente. No se dejen llevar por el parecido entre las fotografías, se trata de casas distintas, aunque parezcan la misma. Esa zona tiene un estilo urbanístico muy peculiar, el cual parece encaminado a emular alguna suerte de decorado postapocalíptico. No niego que todas esas casitas, convenientemente rehabilitadas y cuidadas, tengan un elevado valor patrimonial, pero tal cual están lo único que representan y significan es miseria y caos –lo cual, bien mirado, se ajusta bastante a la idiosincrasia actual de la ciudad, ¿será a propósito?–.

Ya estamos en los aledaños de la calle Jacinto Borges. No sé a ustedes, pero a mí lo que más me indigna de todo esto es pensar en lo que haría yo si fuera propietario de cualquiera de estas casas. ¿Cuántos jóvenes condenados a malvivir en un pisucho de 50 metros cuadrados a cambio de una hipoteca de 40 años no cogerían cualquiera de estos inmuebles y lo rehabilitarían, aunque fuera con sus propias manos, devolviéndoles la vida y el esplendor que posiblemente alguna vez tuvieron? Estas ruinas son la cara desnuda de nuestra sociedad deshumanizada y brutal. ¿De verdad no existe ningún mecanismo para obligar a los propietarios de estas viviendas a mantenerlas en un mínimo buen estado, so pena de cuantiosa multa o incluso de expropiación? Me imagino que la mayoría de ellos tendrán sus lujosos chalets fuera de Arrecife, o incluso fuera de Lanzarote, y les importará bien poco la imagen que sus casas dan a la ciudad en la que ellos no residen. Pero alguna forma de obligarles habrá, digo yo, y si no, repito, muchísima gente estaría encantada de tomarlas como residencia a cambio de su rehabilitación. Si éste no es un caso flagrante de susceptible expropiación por satisfacer el bien general, no sé yo lo que es.

En algunas de las siguiente fotos puede atisbarse el Charco de San Ginés al otro lado. Creo que la imagen de la ventana rota, cuyo interior, al margen de lo que se ve, uno se imagina repleto de ratas y vaya usted a saber qué más, habla por sí sola. No sé qué valor económico tendrá una vivienda en primera línea del Charco, pero me imagino que no será poco. ¿Cómo es posible que su legítimo propietario sea capaz de tener eso así? ¿Tan sobrados están algunos? Expropiación, señores, y ya verían cómo la gente se rifaba el terreno para construir algo digno. Si sus dueños no lo quieren, que está claro que no lo quieren si lo tienen en ese estado, pues que se lo den a otro.

Muchas veces se nos pone el vandalismo como excusa para justificar el estado de ciertos lugares públicos. ¿Pero qué hay del vandalismo institucional? ¿Cómo queremos que los ciudadanos se impliquen en el cuidado de la ciudad si desde nuestras instituciones no nos dejan de transmitir el mensaje de que da igual todo, de que no importa lo más mínimo el aspecto que tengan nuestras calles? Cuando se predica con el ejemplo, en vez de con campañas de concienciación carísimas, los resultados son siempre muchísimo más satisfactorios.

Lo que vemos a continuación no es una trasera. Aquí ya estamos hablando de El Charco en sí. Me hizo gracia ese graffiti, entre proclamas independentistas, que dice “Viva El Día”, en alusión al diario ex franquista-independentista de Tenerife. Desde luego, muy apropiada la proclama en medio de semejante panorama. Lo cutre siempre llama a lo cutre. En cuanto al estado del agua…, qué les voy a decir que no sepan de sobra.

Por último volvemos por la calle Pérez Galdós, cerrando el círculo de este peculiar “sendero urbano de los horrores”. A estas alturas ya casi hasta aburre ver siempre lo mismo. Cables descolgados, ventanas y puertas tapiadas a la prisa, sin que a los autores les preocupe lo más mínimo la imagen que semejantes chapuzas ofrecen, dejadez, desidia, abandono, podredumbre, miseria, tristeza… Se me acaban los adjetivos.

Dicen que está en marcha un Plan de Barrios que culminará en 2012. Dicen que todas estas cosas se subsanarán. Que ya no sentiremos vergüenza de caminar por nuestra ciudad, que ya no tendremos que poner esa cara de circunstancias cuando amigos o familiares de fuera de Lanzarote vienen a visitarnos y ven el estado en el que se encuentra Arrecife. Veremos. Pero mientras tanto, no me pidan que no reniegue de esos 90.000 euros para dos conciertos o de esos 100.000 euros para remodelar El Almacén. Porque no, no puedo entender que se gasten semejantes cantidades en veleidades cuando tantos ciudadanos vivimos rodeados de casas en ruinas, con una sensación de abandono absoluta. Esos 90.000 euros que se van a esfumar en dos días podrían servir para comprar pintura y cal suficiente, además de para contratar un equipo de albañiles y pintores que adecentara toda la zona a la espera de una solución definitiva. ¿Hay color?

Está claro que siempre habrá cosas por hacer, y que quienes estén en la oposición del partido que en ese momento gobierne siempre andarán quejándose, hágase lo que se haga. Pero seguramente entenderán que ni yo, ni tantos otros como yo, ni formamos parte de ninguna oposición, ni nos quejamos de vicio, o por sacar réditos electorales. Nos quejamos porque hay cosas que no pueden ser, que se pasan de castaño oscuro. Cosas como las que muestra este fotorreportaje.

Publicado el 17 de diciembre de 2008 a las 9:00 am en 'Arrecife'.

23 Comentarios

  1. 13:31 | 17 diciembre 2008 | Permalink

    Una verdadera pena, la desidia se presenta en cada metro cuadrado de esas edificaciones.

  2. 14:34 | 17 diciembre 2008 | Permalink

    Y ESO ES EL CASCO HISTORICO DE ARRECIFE ES DECIR DONDE NACIO ARRECIFE COMO CIUDAD, QUE PENA DE PUEBLO SOMOS, Y PORQUE NO SIGUIO SACANDO FOTOS A TODA LA MIERDA DE LOS PERROS QUE DEFECAN EN EL CHARCO, ADEMAS TENGO ENTENDIDO QUE ES LA ZONA DE ARRECIFE QUE MAS VALE EL METRO CUADRADO, EN DONDE SE PAGA MAS IBI, QUE LOS QUE VIVIMOS ALLI SOMOS UNOS PRIVILEGIADOS, ¿ ESTO ES PRIVILEGIO ?

  3. 15:09 | 17 diciembre 2008 | Permalink

    ¿Fotoreportaje? Eso es nuevo. ¿No sería mejor fotorreportaje, al igual que publirreportaje? Las errores garrafales en el texto son cantosos, pero es que en el mismísimo título es una patada a la vista y al buen gusto.

  4. 15:35 | 17 diciembre 2008 | Permalink

    Ortografía, disculpe usted, pero verdaderamente ambos vocablos son igualmente incorrectos, en cuanto que no los contempla la Real Academia. De todos modos yo he tenido en cuenta el uso, que es lo que acaba por definir una lengua. Y en ese sentido, el vocablo “fotoreportaje” es muchísimo más usado que “fotorreportaje”. Y a las búsquedas de google me remito:

    fotoreportaje: 2.700.000 entradas
    fotorreportaje: 74.000 entradas

    Si nos ponemos puristas, el término correcto sería foto reportaje, con las dos palabras separadas. Curioso que alguien considere “una patada al buen gusto”, lo que en realidad no es más que una visión muy particular acerca de como debería escribirse una palabra.

    Espero que el resto de “errores garrafales” que tiene el artículo no sean como este, ortografía. En cualquier caso le agradecería que me los señalara, para seguir aprendiendo. Aunque de momento permítame poner en duda su capacidad, en vista de su primera corrección y la alternativa propuesta.

    Por cierto, se dice “los errores garrafales”, no “las errores garrafales”. Puestos a mirar el dedo, en vez de la luna…

  5. 16:32 | 17 diciembre 2008 | Permalink

    O sea, que lo correcto ya no es lo que está bien escrito sino lo que utilice una mayoría, aunque sepamos que la mayoría que se mueve por internet -periodistas incluidos- sea analfabeta funcional. ¿No estaremos exagerando las bondades de la democracia? El término correcto es reportaje fotográfico. Lo que es ortográficamente inadmisible es “fotoreportaje”. ¿Hay que explicar por qué? Fotorreportaje o foto-reportaje también valdrían. Aunque no aparezcan en el DRAE, porque es imposible que el Diccionario recoja todas las fórmulas, son construcciones correctas que no patean las normas más elementales de lenguaje escrito.

    Tampoco iba a esperar más de alquien que confunde error con errata, que es lo que se me coló en el comentario inicial. Pero si le sirve de consuelo al “coregido” autor al que tanto le duele una simple “corección”…

  6. 16:54 | 17 diciembre 2008 | Permalink

    La ciudad cayéndose a cachos y ustedes discutiendo sobre ortografía. Así nos va.

  7. 17:07 | 17 diciembre 2008 | Permalink

    Felicidades x las imágenes a m tampoko m gusta nada ir por la calle y ver tantas kasas echas polvo. Fatal.

  8. 17:08 | 17 diciembre 2008 | Permalink

    Lo que no está cayéndose a cachos porque ya lleva años en el piso es la educación en este país. A las pruebas me remito. Las paredes y ventanas siempre se puede arreglar. Lo otro, imposible con esta política educativa.

  9. 17:43 | 17 diciembre 2008 | Permalink

    Las paredes, las ventanas y la educación ortográfica tienen arreglo. Lo que es más difícil de arreglar es la prepotencia a la hora de afrontar las discusiones, algo que casi siempre es fruto de algún tipo de minusvalía emocional o de inseguridad personal. De lo cual los demás no tenemos culpa.

  10. 17:59 | 17 diciembre 2008 | Permalink

    Ortografía, he estado mirando la regla existente en cuanto al uso de la “r” y la doble “r”, y parece que tienes razón. Aunque cueste dársela a alguien que corrige a los demás mostrando semejante grado de agresividad dialéctica. ¡Espero que no seas profesor/a!, pobre alumnos. Pero bueno, el caso es que tienes razón. Mis disculpas a los lectores. Aunque bueno, a lo mejor la culpa no es mía, sino del sistema educativo… ¡ja!

  11. 18:20 | 17 diciembre 2008 | Permalink

    Habiendo contenido tan interesante, ambos merecen las orejas de burro y contra la pared, tanto quien corrige como quien es corregido.
    La propiedad abandona sus inmuebles y pretende que la administración pública asuma con recursos de todos el mantenimiento de unas casas que no quieren mantener. Otro asunto es la colaboracuión con quienes viven en esas casas o con la propiedad que sí ejerce su deber de mantenimiento. Está claro quienes se preocupan y quienes no. Solución: la expropiación de esos bienes o la amenaza de restauración con cargo a la propiedad. Miren como de nerviosos se han puesto los del islote del francés cuando se les amenazó con pasarles la factura de la demolición de las naves. Éstas son soluciones drásticas e incomodas que, al menos, esta administración local no va a llevar adelante. La mejor es la de resolver el conflicto vía planeamiento. Si las casas viejas se encuentran catalogadas o en áreas protegidas, se modifica el plan general parar incluirlas y limitar la altura de las edificaciones que hubiera quie hacer en los solares vacíos. Ya verán qué pronto se pondrán las pilas en cuanto no tengan las expectativas de las cinco plantas si le meten fuego a la vivienda. El problema del abandono es lo que ganarían con lo que podrían hacer, y así no hay casa vieja que se conserve.

  12. 19:16 | 17 diciembre 2008 | Permalink

    Señor Marcet, agresivo es el que agrede. Y el título anterior agredía la vista de cualquier lector con mediana sensibilidad literaria. “Pena Penita”, agresivo/a es tambIén el/la que insulta. como usted. Yo no he llamado a nadie minusválido emocional. Sólo he señalado un error. El autor lo ha corregido, santas pascuas. Todos salimos ganando, aunque alguna como la que firma -sí, soy profesora- sólo se haya llevado insultos.

  13. 19:45 | 17 diciembre 2008 | Permalink

    Vamos a ver, Ortografía, ¿de verdad no es capaz de ver el desprecio que subyace en su primer comentario? Patearte la ciudad sacando fotos, darles el formato adecuado, montarlas, currarse el mapita, los numeritos, escribir el artículo… ponga cuatro o cinco horas más o menos de trabajo, para que alguien venga y despache el artículo con un ” está lleno de errores (ortográficos) garrafales y es una patada a la vista y al buen gusto”, yo que sé… es perfectamente libre de hacerlo, por supuesto, pero no me parece el colmo del tacto (y del buen gusto tampoco). Los términos en los que emplea sus argumentos, especialmente en su segundo comentario, corroboran esa agresividad que menciono. Una agresividad que, sinceramente, me cuesta entender si no hay algún tipo de enconamiento hacia mi persona o hacia esta situación concreta por alguna razón que no conozco, porque no sé quien es.

    Sinceramente, no creo que el título con una sola “r” haya agredido a nadie más que a usted. Entre esas 2.700.000 entradas que hay en google hay muchísimas páginas web de todo pelaje y condición. Incluida la wikipedia, donde todos los colaboradores están constantemente al quite por si se cuela una falta ortográfica. Puede pensar que eso ocurre porque todo el mundo es “analfabeto funcional”, pero yo prefiero pensar que, simplemente, “fotoreportaje” parece más correcto que “fotorreportaje”, aunque no lo sea. Que tenga razón es una cosa, pero que sepa administrar esa razón es algo muy diferente. Y ambas son igualmente importantes. Ahora, como diría el señor San Ginés, “doy el debate por agotado”.

  14. 19:52 | 17 diciembre 2008 | Permalink

    NInguno tiene razón por enconarse en la pequeñez. Uno por pedante y el otro por exceso de orgullo.

  15. 20:33 | 17 diciembre 2008 | Permalink

    Es que no hay debate para abrir o cerrar. Simplemente Ortografía tienen razón y lo ha demostrado. Vi el otro título y pensé que sería porque esta web no tiene corrector. Hay que ser más humildes y no ponerse así por una llamada de atención que está totalmente justificada. Desde luego, para mí lo que se ha acabado es volver a entrar a esta página en donde no se aceptan las críticas constructivas.

  16. 22:05 | 17 diciembre 2008 | Permalink

    Tranquilidad, estamos aprendiendo a compartir opiniones, el conflicto también forma parte del proceso y tiene solución.

  17. 0:08 | 18 diciembre 2008 | Permalink

    María José, ¿por qué dices que en esta página no se aceptan las críticas constructivas (o de las otras)? Que yo sepa todas están publicadas, y ninguna se ha censurado, lo único que yo veo es un intercambio de impresiones. Igual que se aceptan las críticas, hay que aceptar las críticas a la críticas. ¿O queremos ser tan guays como para poder decir y criticar lo que nos de la gana sin que nadie nos responda? Vaya una postura humilde esa.

  18. 6:46 | 18 diciembre 2008 | Permalink

    Estoy de acuerdo con TODOS, los unos y los otros, tanto en cuanto sirva para mejorar Qué tal F.M. si haces otro reportaje fotográfico sobre la cantidad de Antenas de Telefonía Movil que hay por Arrecife. Esas, a mi parecer, también son muy agresivas para el paisaje, a modo de sugerencia. Me quedo también con la idea
    de NO a los vandalismos, ni institucionales ni de muchos propietarios o propietarias que mantienen esa situación de abandono, y tal vez sería una muy buena tarea social en estos tiempos, que se creen cuadrillas, a través del INEM por ejemplo para rehabilitación de todas las zonas, ya que el AYUNTAMIENTO está demostrando una incompetencia en la materia, o no tiene recursos para ello. Que el famoso PLAN de choque contra la CRISIS del Sr. Zapatero se vea reflejado en esto sería una estupenda manera de comenzar el año 2009, no creen ustedes?

  19. 21:50 | 18 diciembre 2008 | Permalink

    Una pala mecánica. Se acaba con la escoria y a aparcar.
    En serio. Falta civismo. Con seguridad alguna de esas propiedades forman parte de herencias con indivisión, con lo que la cosa se complica. Para recibir, todos son manos tendidas. Para comprar un cacharro de pintura y dar dos brochazos no se llega a acuerdo. Bolsillo cerrado en banda. Arrecife no tiene arreglo, porque son los lugareños los que tienen que poner manos a la obra. Álvarez Rixo fue visionario. El Puerto del Arrecife continúa como antaño, pero algo más descuidado.

  20. 10:29 | 19 diciembre 2008 | Permalink

    Ayer estuve hablando con mi padre sobre el Lomo y me dijo que recuerda que cuando era un chinijo las casas también se encontraban en ese estado de abandono (incluso hizo un garabato en una puerta que sigue existiendo). Igual dice el comentario de Tasarte. Entonces no es que se hayan abandonado hace pocos años, sino que llevaban muchísimo tiempo así. Me imagino que sus dueños se marcharon o fallecieron, que sus hijos también.. y los herederos no se sabe dónde están.

    Lo que no se entiende es la pasividad del ayuntamiento durante todo este tiempo, que no ha hecho nada para encontrar una solución: buscar a los propietarios, adecentar las fachadas, expropiar….

  21. 13:32 | 22 diciembre 2008 | Permalink

    Sigo este blog desde hace poco tiempo y no de forma regular, pero en varios de los artículos que he seguido del señor Marcet, que generan bastante debate, es cierto que se detecta cierto resquemor a recibir críticas tanto ortográficas como de otro tipo, aunque siempre intente arreglarlo con “por supuesto que puede opinar/escribir/pensar lo que quiera”.
    Por otro lado me parece absurdo que ante tamaño reportaje (me abstengo de opinar sobre las r rr) el debate se centre en la ortografía.
    Y para finalizar me parece que todos opinan muy alegremente de la expropiación, como si fuera un proceso sencillo y económico. Que se ponga el ayuntamiento a expropiar, a ver con que paga, si no tienen presupuesto ni para pagar expropiaciones que hicieron hace años.

  22. 15:03 | 22 diciembre 2008 | Permalink

    Asumo su toque de atención en cuanto al resquemor que comenta, señor Pérez. Intentaré enmendarme. Respecto a las expropiaciones, creo que la mera amenaza podría servir como revulsivo contra la desidia y el abandono manifiesto por parte de los propietarios. El caso Rocar es sintomático.

  23. 9:00 | 12 febrero 2009 | Permalink

    [...] acabaría por conformar un panorama desolador y tercermundista como el que actualmente sufrimos. Al fotorreportaje me [...]