[La Provincia, 25 de noviembre de 2008]
Canarias avanza velozmente hacia un panorama de crisis económica generalizada y de paro que alcanzará -probablemente antes de que acabe este año- a uno de cada cinco trabajadores. A pesar de los esfuerzos que pueda hacer el Gobierno de España para ampliar el plazo de los subsidios de desempleo, es probable que a mediados del próximo año, más de un setenta por ciento de las personas en paro no cobren seguro, o apenas reciban un subsidio ínfimo.
Ya hoy mismo, según asegura una noticia de agencia, cerca de 60.000 hogares canarios –el ocho por ciento del total- sobreviven con 500 euros o menos al mes. La noticia reproduce un informe del Instituto Canario de Estadística, un organismo dependiente del Gobierno regional. Habrá, pues, que aceptar que lo que dice el Istac es cierto, pero una cosa es creer que eso ocurra y otra entender como puede ocurrir, como puede una familia hacer frente a sus gastos mensuales con unos ingresos tan bajos, imaginar el terrible ejercicio que supone administrar esos exiguos dineros para estirarlos y que cubran al menos la cesta de la compra, las necesidades de ropa y el alquiler…
El informe del Istac no lo refleja, pero muchos de los hogares que sobreviven con menos de 500 euros al mes son de personas ancianas que viven cobrando únicamente su pensión y no tienen ninguna posibilidad de aumentar ingresos con algún cáncamo o ayuda familiar extraordinaria… Mientras, los gobiernos y otros agentes de la actividad económica discuten por arriba la compra masiva de activos tóxicos, las ayudas especiales para las entidades financieras, o –aquí en Canarias- la moratoria de las inversiones RIC de los empresarios (esa RIC que evitó tener que pagar impuestos), o la trágala de las Medidas Urgentes para los grandes hoteles.
Todo eso ocurre mientras centenares de miles de ciudadanos, que parten de una situación asimilable a la pobreza, se preguntan que tienen que ver esas medidas con ellos, cómo va a afectarles a ellos que los empresarios no paguen impuestos, de que les va a servir el gran discurso de solidaridad con los más ricos y pudientes –los ‘verdaderos’ actores de la economía- al que se han lanzado todos.
Siempre he detestado la demagogia, las falsas llamadas al ‘Gobierno de las personas’, la venta de alfalfa como si fuera trigo. Pero esta es la hora de gritar que Canarias ha vivido durante los últimos diez años el tiempo de los ricos: aquí se ha crecido al doble de velocidad que en Europa, se han hecho enormes negocios, se han acumulado gigantescas fortunas. Y a pesar de eso -o quizá por eso- en esta región sigue habiendo decenas de miles de pobres, algunos en la indigencia absoluta, la tasa de paro es la más alta del país, los salarios siguen siendo los más bajos de España, y la cobertura asistencial en guarderías, residencias de ancianos, atención a dependientes, es casi inexistente.
Por eso es urgente empezar a gobernar para los de los 500 euros.