Que los medios de comunicación en Lanzarote han sobrevivido tradicionalmente gracias al dinero entregado por las administraciones públicas es un hecho que a nadie se le escapa. Lo que sí que sorprende un poco es que sean los mismos medios quienes hablen sobre ello, y utilicen sus canales para transmitir al ciudadano su indignación por lo que consideran un reparto injusto del pastel.
No hace mucho fue el semanario Lancelot, a través de una noticia titulada “El precio de la libertad”, el medio que protestaba airadamente, llegando, incluso, a hablar de “ataque a la libertad de expresión”:
La actitud crítica contra el Cabildo por la parálisis institucional del grupo de gobierno que preside Manuela Armas está saliendo muy cara al Grupo Editorial LANCELOT. Tanto que desde la Primera Corporación y más concretamente desde la parcela de la consejería de Presidencia y Centros Turísticos dirigida por el PSOE, a través de Carlos Espino, se ha querido castigar duramente a la empresa que edita el semanario decano de la isla y por extensión a todos los medios que estén vinculados a Editorial LANCELOT. Para ello, Carlos Espino ha discriminado de manera descarada en el reparto de la publicidad anual a este grupo de comunicación de la isla, del que dependen unas 40 personas, directa e indirectamente. Desde este semanario se considera la actuación del grupo de gobierno del Cabildo un abuso y un ataque a la libertad de expresión.
Ayer mismo, Crónicas de Lanzarote hacía lo propio en su sección “El Zurriagazo”:
Obviamente, se trata de un acuerdo que nos ofrece el respiro económico que no nos han dado desde las administraciones públicas, donde saben que estamos algo más que vetados. Empezando por el Cabildo de Lanzarote, donde el desgobierno de Manuela Armas no ha tenido reparos al intentar asfixiarnos con una lamentable campaña de acoso y derribo que se cristalizó en el vergonzoso estudio de audiencias que hizo el todopoderoso consejero Carlos Espino
Precisamente el estudio de audiencias al que se refiere el autor de las citadas líneas supuestamente se ideó, entre otras cosas, para estipular la cantidad que a cada medio le correspondía del ya mencionado pastel. Y, por cierto, es de recibo reconocer que no pocos fuimos los que nos sorprendimos con los pobres cifras atribuidas a Crónicas de Lanzarote, en comparación, por ejemplo, con las atribuidas a La Voz de Lanzarote.
Que a Crónicas y a Lancelot se les está pasando factura por su línea editorial contraria al partido socialista, de eso no me cabe duda, y en ningún momento lo discuto. Pero a mí lo que realmente me parece lamentable es que durante tantos años hayamos estado siendo informados por unas personas cuyas entrevistas, reportajes y noticias reflejaban, no la realidad que ellos veían, sino la que el agradecimiento o el rencor, según, les conminaba a reflejar.
Lo que quiero decir es que, como ciudadano de a pie al que ni le va ni le viene la guerra mediática, lo que me preocupa verdaderamente es que se utilice dinero público para mantener de un modo u otro a medios de comunicación locales. Y no sólo porque me parezca una forma de tirar el dinero, que para mí lo es, sino porque creo que desde el preciso momento en el que un político entrega fondos públicos a un medio de comunicación, éste medio se convierte irremediablemente en parcial…, pues nadie espera recibir nada a cambio de nada.
¿Por qué si soy propietario de un taller de chapa y pintura no tengo derecho a un tipo especial de subvenciones y en cambio si monto un chiringuito con un ordenador y un par de redactores puedo aspirar al suculento botín que cada año sirven en bandeja nuestras administraciones a los medios de la isla? Obviamente, porque con mi chiringuito tengo ocasión de poner a caer de un burro o ensalzar a mis gobernantes, cosa que desde un taller resulta más complicado. Ése es el periodismo que la clase política ha venido alimentando los últimos lustros, un periodismo vendido y servil, con nulo criterio más allá del “si me pagas hablo bien de ti, si no me pagas tú verás lo que haces”.
Si me preguntan a mí, yo lo tengo clarísimo. Ningún estudio supuestamente independiente va a significar solución ninguna, pues la suspicacia, fundamentada o no, como ha ocurrido con el último estudio de Espino, hará que estemos en las mismas. La única solución realista y justa es la eliminación completa de esta figura que no hace sino pudrir uno de los fundamentos de la sociedad civil: la capacidad crítica periodística. Si las instituciones necesitan publicitarse, que busquen otra forma. Y si han de entregarse subvenciones, que se entreguen en la misma medida que a cualquier otra empresa española, en función de trabajadores empleados o de cualquier otro criterio irrefutablemente objetivo.
Mi pregunta es: ¿Su linea editorial es contraria al partido socialista porque no se les paga o no se les paga porque su línea editorial es contraria al partido socialista?
Políticos y periodistas están fabricados con el mismo patrón en esta isla.
Si usted cree que incide en la sociedad lo mismo un taller de chapa que un medio de comunicación, va bueno . Y por otra parte, que exista publicidad institucional, el fin de la administración es ser transparente, no implica que tengas que pasar por el aro. A estos medios que cita no les han quitado la publicidad por su linea editorial sino que se la han rebajado porque antes era de escándalo. Si estoy con usted en cambio en que el PSOE esta apoyando a La Voz de una forma descarada e injsutficable. Pero no estoy en contra del apoyo de las instituciones publicas a los medios de comunicación porque eso es pluralidad y tal vez la única opcion de dar algunas posibilidad de que los medios minoritarios tengan eco.
Para esto suelen servir las subvenciones.
Un medio minoritario que necesita de la manutención pública para subsistir, en mi opinión, es un medio público haciéndose pasar por independiente. Y no creo que favorezca en nada a la pluralidad, al contrario.
El estudio de audiencias es lo má ridiculo, engañoso y menos progresista, que se ha visto desde la epoca selectiva de Dimas porque, en el caso de que fuera fiable valdría cerca de 200.000 euros, y sólo sirve para consolidar el establishmen, el inmovilismo y el capitalismo puro. Bajo la etiqueta de un reparto justo solo sirve para reforzar a los ya reforzados. Es una mirada reduccionista en vez de amplia. Un ejemplo, un culebrón o salsa rosa, arrasan en audiencia, pero comprenderán que no fomenta el debate, la diversidad, la pluralidad y la crítica. Detras de estas tacticas se puede esconder un pensamiento reaccionario y controlador en un afan de control de los medios de comunicación. La publicidad institucional puede ayudar a crear sociedades libres y críticas o aborregadas y maniatadas. Hay es donde se demuestra qué intención tiene los grupos de gobierno. Hasta el “Arriba” recibió publicidad institucional.
Al comentario 3. De todos los controles que puede tener un medio por el origen de sus ingresos., el menos efectivo es la publicidad institucional, porque están obligados por ley . El ejemplo de los dos medios que cita el artículo es clamoroso. Lancelot denuncia, sin miedo a que le quiten la publicidad, que les castigan por su linea editorial. Se imaginan que se tomara esa libertad cirticando la reducción de publicidad de las empresas de JF Rosa hablando de sus multiples irregularidades. Lo mismo sucede con Crónicas y su campaña contra la presidenta. No critican a una empresa o cliente, porque saben que su efecto es inmediato, sino a quien saben que aunque mucho o poco no se lo van a quitar. Es más efectiva y dura la dependencia privada que la pública.
Sí, Tasmania, estoy de acuerdo contigo. Pero tú también estarás de acuerdo en que una de las viejas tácticas del dueño de uno de esos medios que mencionas, sin ir más lejos, es dar leña al mono hasta que suelta las perras. Más de un político ha acabado cediendo por aquello de no escuchar al energúmeno ese decir todos los días en la radio que era un gandul y un incompetente. Estoy seguro que ahora es igual, hasta que Mela y Espino no aflojen las perras este hombre seguirá erre que erre… Y esto es así porque existe lo de las subvenciones. Si no existieran subvenciones los medios no podrían seguir empleando esa táctica, ¿no crees?
Y que opinan de subvencionar a la U.D. Lanzarote que también traerá tela marinera, por subvencionar que subvencionen a los marciales total puestos a ello.
¿Se acuerdan cuando Dimas era un santo, y luego un demonio, y luego un santo otra vez y luego un demonio……? ¿A qué sería debido aquellos bruscos cambios de “línea editorial”?
Yo estoy a favor de la publicidad institucional, que no es lo mismo que subvenciones a fondo perdido. Las administraciones pagan por un servicio igual que cualquier cliente privado, normalmente suelen pagar menos, y además tienen mucho que anunciar.
Sabes que pasa que si dieran a todos lo mismo pues nadie tendría que sentirse discriminado y se fomentaría la pluralidad y la diversidad, que es lo que hace falta en cualquier sociedad, bajo una serie de condiciones. No me parece justo el sistema de audiencias porque es irreal, favorece el establishmen y no la disidencia, optaría más por el sistema de concurso a la baja como hace el Estado.
A Fraga le acusaban de gastarse una buena pasta en Galicia y manifestó que si quitaba la publicidad a los medios, algo imposible lógicamente, la mayoría se iban al carajo. Prefiero la pluralidad y variedad antes que monopolios o duopoliso porque esos si pueden hacer c hantaje. Y por supueto de los recortes que se pueden hacer en una administración, de los últimos, sería a los medios de comunicación. No soporto una sociedad silenciada, adormecida o de pensamiento unico.
[...] Alejandro Serrano nos dió algunas pistas hace un par de semanas. Crónicas y Lancelot no dudaron en airear sus vergüenzas, acusando a [...]