No creo que nadie mínimamente informado pensara que Lorenzo Lemaur tenía posibilidades de alcanzar la presidencia del PP de Lanzarote. Aunque cualquiera mínimamente informado pensaba que la lista presentada le proporcionaría sus buenas posibilidades de negociar un cargo público o en la dirección insular. Por lo tanto, nadie mínimamente informado se habrá sorprendido al leer la noticia: “Lemaur retira su candidatura y apoya a Yolanda Perdomo de cara al congreso insular” (La Voz de Lanzarote).
Si de obtener un cargo se trata, qué mejor que apoyar para la Presidencia a la misma persona que apoya Jose Manuel Soria (“Perdomo también remarcó su apoyo incondicional al presidente del PP en Canarias, José Manuel Soria, del que dijo que es ‘líder indiscutible del partido’”). Hasta aquí, todo de lo más normal.
Ahora bien, lo que ya extraña es que Lemaur justifique su decisión porque Yolanda Perdomo es la “candidata dispuesta al consenso en el partido” y, al parecer, la otra postulante no lo es: “el equipo de Astrid Pérez se mostró reacio al consenso propuesto por Lemaur y Perdomo”.
En realidad, lo que extraña es el rostro que le echa Lemaur, al acusar a Astrid Pérez de no aceptar un “consenso” que consistiría en retirar su candidatura y aceptar que la presidenta del PP de Lanzarote debe ser la elegida por Soria. Aunque también podría ser que Lemaur pensase que Pérez presentó su lista con la misma intención que él y que, en consecuencia, le debería valer con el “consenso” que le ofrecen, es decir, con el puesto que le ofrecen.