Voy a hacer un paréntesis en la serie sobre partidos políticos lanzaroteños que estoy escribiendo para tratar el tema del mercado de Arrecife. Me parece que el asunto merece dedicarle unas líneas. Unas líneas que busquen ir un poco más allá de las típicas felicitaciones exageradas de los unos y las típicas críticas feroces de los otros. Procuraremos, especialmente, no perder de vista que lo que está en juego no es el prestigio o la valía de una asociación determinada, sino la posibilidad de que Arrecife cuente con un mercado de abastos del que nos beneficiaremos todos.
¿Qué hace falta para crear un mercado? Ésta es la pregunta fundamental, y seguramente la más fácil de responder. Para crear un mercado hacen falta, básicamente, tres cosas: gente con productos que vender, un lugar en el que puedan vender dichos productos y clientes dispuestos a comprarlos. Si lo consideran, no es algo tan complicado. No estamos hablando de inventar la rueda, ni de enormes inversiones, ni de obras de ingeniería, sino de algo tan simple como: ¿Tú quieres vender? ¿Tú también? ¿Y tú? –A ellos– ¿Les parece bien aquí? –A Ayuntamiento y Cabildo– ¿Se pueden poner aquí? ¿Sí?, pues vale, ya está, mercado montado. Para mí lo realmente inaudito es que hasta ahora todos esos agricultores y vendedores no se hubieran puesto de acuerdo para vender sus productos en un espacio común en Arrecife. Casi igual de inaudito que me resulta el hecho de que a nivel institucional nadie se preocupara por hacer esas llamadas y recorrer esos campos en busca de gente con productos que vender y dispuestos a venderlos.
Para mí las miles de personas que se acercaron al recinto ferial este sábado no fueron ninguna sorpresa. Aun con la escasa publicidad desplegada, el boca a boca funcionó como funciona siempre que existe en el ambiente la predisposición adecuada. En Arrecife llevamos años esperando por un mercado en condiciones. El número de habitantes y, sobre todo, la pésima calidad y la escasa oferta de los productos ofrecidos por los supermercados de la capital constituyen el caldo de cultivo perfecto para que un mercado en Arrecife, aun uno tan mejorable como el del pasado sábado, sea garantía de éxito en cuanto a afluencia de público.
Y digo que uno tan mejorable como el del pasado sábado porque no podemos engañarnos. Está claro que son muchas las cosas que habría que corregir si se pretende dar continuidad a esta historia.
Unas tablas de madera cochambrosas y carcomidas montadas sobre burras cutres no son los puestos más indicados para aposentar sobre ellos ningún tipo de alimento. Higiénicamente dejan bastante que desear, estéticamente resultan tercermundistas y a nivel práctico son un desastre en cuanto a la imposibilidad de exponer los productos ofertados de forma que permanezcan a la vista de los clientes.
Por otro lado, una explanada sin ningún tipo de control ni líneas pintadas en el suelo es sinónimo de caos a la hora de aparcar. Hubo un momento en el que ya no podía estacionar un coche más, pero no porque no hubiera espacio (al fondo había de sobra), sino porque algunos vehículos taponaban el acceso. Algo tan fácil de solucionar y, sin embargo, tan contraproducente para quienes aspiran a llevarse bolsas cargadas de comida sin tener que caminar kilómetros hasta donde se encuentra su vehículo debería ser una de las prioridades si el mercado se consolida en la carpa del Recinto Ferial –que, todo sea dicho, me parece el lugar ideal, tanto por la facilidad de acceso, como de aparcamiento e incluso posibilidad de paseo junto al mar tras la jornada de compras–.
Y por fin, la cuestión monetaria, que seguramente es una de las principales para la mayoría de los consumidores en estos tiempos que corren. Está claro que debería imponerse algún tipo de control o de restricción en este asunto. Es verdad que el tema de la calidad de los alimentos es importante, y un mercado local, de por sí, ya supone un valor importante en este sentido. Ahí tenemos La Tanganilla, por ejemplo, que a unos precios no precisamente asequibles, al menos ofrece unos productos ecológicos de mucha calidad para quienes puedan permitírselo o estén dispuestos a sacrificar gastos en otras cuestiones a cambio de comer bien. Ésa es una oferta que está ahí y que no se puede obviar. Pero para quienes vamos mirando el ahorro (y me incluyo) por encima de todo, y una relación calidad-precio mínimamente decente, un mercado debe contar con puestos capaces de satisfacer tales demandas. Y lo cierto es que en el mercado del sábado, si no hubiera sido por el puesto central que colocó ALEA previendo tal posibilidad, muchísima gente habría salido bastante más decepcionada de lo que salió.
Pero ALEA no va a estar siempre ahí vendiendo unos productos comprados previamente a un mayorista para no sacarles absolutamente ningún beneficio. Los agricultores deben ser conscientes de que si no colocan en el mercado al menos un puesto o dos de estas características, el mercado será un fracaso absoluto. Si hacen esto, como ocurrió el sábado, muchos clientes, por no hacer colas, acabarán comprando en los puestos más caros, pero si el mercado no cuenta con ese efecto llamada de lo barato, pueden ir olvidándose, porque la gente al final seguirá yendo a los supermercados y ustedes seguirán estando obligados a vender a esos mismos supermercados. Hay que tener un poco de cabeza. La prueba de que este sistema funciona es que no sólo el puesto de ALEA lo vendió todo, sino que muchos de los otros, algunos bastante más caros, hicieron lo propio.
Por cierto, que para acallar ciertas críticas que he escuchado por ahí a propósito de los precios, he eleborado una tabla comparativa en la que se pueden visualizar las tarifas de algunos productos. Como ven, se comparan los precios de un supermercado de Arrecife con los del puesto de ALEA en el mercado. Estos precios son verídicos y comprobables. Por supuesto, si usted fue de los que prefirió no hacer cola en el puesto de ALEA (permanentemente abarrotado), pues seguramente los precios que se encontró fueron muy distintos. Pero, como digo, eso es algo de lo que los mismos agricultores deben hacerse conscientes si pretenden que el mercado de Arrecife tenga algún futuro más allá del anecdótico.
Quisiera recalcar que ni un euro de lo recaudado en el puesto de ALEA fue para ALEA. Supongo que será difícil de creer para algunos, pero esto es así. Se compró fruta y verdura a un mayorista y se pusieron los mismos precios a los que dicha fruta y verdura fue comprada, ni un céntimo de más. Los miembros de ALEA se pegaron el curro de dependientes, a parte del anteriormente realizado, a cambio de ninguna otra cosa que la satisfacción de estar logrando un objetivo largamente ansiado: El mercado de Arrecife.
Por su parte, la mayoría de los agricultores vendieron como nunca, no hay más que ver la insistencia con la que atosigaron a los organizadores para repetir la experiencia (como si ellos tuvieran alguna clase de tara que les impidiera ponerse de acuerdo y realizarla por sí mismos).
En cualquier caso, si hay algo que hemos sacado en claro de todo esto es que el mercado funciona, que el mercado hace falta, y que el mercado se puede hacer sin grandes inversiones. Con el par de sencillas correcciones anteriormente enumeradas y alguna tontería más, sería más que suficiente para que la cosa rodara por sí sola.
Por cierto. Que me gustaría agradecer a Pepe y a su familia (de la asociación de vecinos Puente de Las Bolas) la colaboración prestada, sin la cual el mercado habría resultado bastante peor de lo que fue.
En nombre de ALEA, me gustaría agradecer a todas las personas que hicieron posible este primer mercado insular. En primer lugar, hubiera sido imposible sin la participación del Cabildo y del Ayuntamiento de Arrecife que aceptaron el proyecto desde el principio y que nos fueron de gran ayuda a la hora de elegir un lugar, facilitándonos los puestos y cubriendo todos los gastos de cartelería. Por no mencionar la música, luz, basura, seguridad etc..
No podemos olvidar a la Federación del puente de las bolas y a la asociación de vecinos Los Lirios. Sin ellos este mercado no hubiera tenido éxito deseado. Trabajaron mucho para hacerlo posible. Gracias Pepe.
A mi amigo Cristian Caleri, que nos regaló estas fantásticas camisetas de la asociación y nos permitió ser un grupo un poco más unido el sábado.
A todos los comerciantes que creyeron en el proyecto, a pesar de ser la primera vez y de tener muchos fallos. Gracias por haber estado allí y por tener ganas de repetir.
Y por fin a todos los amigos, voluntarios y familiares que estuvieron a nuestro lado, antes, mientras y después. Sabemos que siempre están allí, a pesar del trabajo duro y de las críticas.
Estoy de acuerdo en que un mercado es necesario en Arrecife, pero dicho esto difiero en muchas cosas:
-No es cierto que no precise grandes inversiones; si el mercado fuera permanente haría falta, entre otras cosas, baños públicos, vigilancia, salidas de evacuación, condiciones higiénicas, policía local, instalaciones varias, permisos legales, mobiliario…… (todo eso es dinero, que Alea ahorró, tanto con su trabajo con la inestimable colaboración de particulares e instituciones).
-Por otro lado, un conocido mío del campo me hizo caer en la cuenta que la mayoría de personas que tienen puestos de agricultura en los distintos mercadillos de la isla no son agricultores, como mucho cultivan uno o dos de los productos que venden, comprando los demás a otros agricultores o a mayoristas. En esta Isla siempre ha habido una alergia a asociarse en cooperativas y tanto agricultores como pescadores han preferido vender a intermediarios (comprantes, que se decía antes) antes que asociarse entre ellos.
-Y por último los precios: bajo mi punto de vista (y supongo quesegún la ley) deben estar marcados a la vista de todos. Si deben o no estar intervenidos es otra cuestión, pero desde luego, si están igual o más caros que en la frutería, yo se a donde voy a ir a comprar; y no es al mercado.
De cualquier manera, felicidades a los organizadores y ánimo a las instituciones para llevar a cabo este proyecto.
Es verdad, Adolfo, que todo eso que comentas sería deseable (y muchas cosas más), para que el mercado fuera tal y como esperamos que sea. Sin embargo no es cierto que esas inversiones sean precisas. De hecho lo del Sábado fue un mercado, técnicamente hablando, y no fueron precisos ninguno de esos gastos. La cosa es hacer una cesta con los mimbres que tenemos. No será una cesta ideal, pero mira, ¿qué hacemos? ¿nos quedamos como siempre por aquello de esperar eternas promesas que jamás se cumplen? Hay que buscarse la vida con lo que hay y demostrar que es posible hacer cosas sin necesidad de subvenciones ni de ayudas institucionales millonarias.
Al hilo de eso, y en referencia a la siguiente frase:
comentarte también que ALEA no recibe un euro en subvenciones. Y que ya nos gustaría tener ahorrada semejante cantidad. El capital de la asociación debe rondar en estos momentos los 60 euros (gracias a los 6 nuevos socios que pagaron su cuota anual el sábado). Así que comprenderás que con tales ahorros es un poco difícil afrontar gasto ninguno. En cualquier caso, Adolfo, ALEA no es una asociación montada para hacer mercados, la idea era colocar una primera piedra para demostrar que es posible hacerlo y que existe demanda suficiente. A partir de ahora, que los que hayan visto en esto un buen negocio, además de un buen servicio para el ciudadano, pues sin duda es ambas cosas, hagan lo que tengan que hacer e inviertan lo que tengan que invertir. Llámense agricultores, Cabildo, Ayuntamiento o empresa privada, a nosotros nos da igual, lo único que queremos es que existan alternativas a los dos supermercados de siempre.
Me gustaría aportar en nombre de la Asociación de Agricultura y Ganadería Ecológica en Lanzarote La Tanganilla unos puntos de vista al tema.
Fernando escribe que hacen falta gente con productos a vender.
En primer lugar faltan gente a que les gusta trabajar en y el campo y que disponen de un campo en condiciones para plantar, gente dispuesto de implicar se en una causa tan dificil en Lanzarote como la agricultura. Hace falta que llueve o una tubería de Inalsa a lado de tu campo, un Aljibe y si quieres cultivar Zanahorias, Calabacines, Lechuga, etc. te falta también la tubería para el regadillo y el conocimiento de como y cuando se siembra y/o se planta cada cosa. Y te falta varieadad porque un monocultivo es pan para hoy y hambre para mañana. Necesitas abono para que tus Tomates tienen un aspecto minimamente atractivo. Y cuando has pensado y realizado todo esto y llevas tu kilito de calabacines al mercado tropiezas con los hiperdinos y otros que te quieren marcar los precios. Un kilo de Tomates a 95 centimos, un kilo de Zanahoria a 2,10€. Haciendo el semillero, plantando, regando, combatiendo las plagas, cosechando por la mañana teprano, llevando tus productos en tu coche a un mercado como en Tïas o Haría o Arrecife (ojala en un futuro no muy proximo). Con estos precios tienes que tener gente a muy bajo sueldo trabajando en tu finca o los numeros no te pueden salir.
Entiendo a Fernando que quiere o necesita comprar su fruta y verdura barata y le da igual quien y donde se cultiva.
Nosotros en La Tanganilla seguimos luchando por una calidad y un precio digno para el agricultor y sus productos cultivados aquí. Queremos establecer un vinculo entre el cliente, el producto y el productor. Con mucho gusto explicamos porque nuestros Calabacines cuestan 3€ el kilo, nuestros Puerros 4€ el kilo y nuestros Papas 2€. Y si quieres ver como cultivamos nuestros productos también tenemos tiempo y ganas de quedar contigo en situ. Posiblemente estamos más cerca de tu casa que pienzas.
Hasta pronto, de momento en Tïas y Haría los sábados por la mañana.
Hola, señor Klaus, gracias por aportar su punto de vista.
En primer lugar decirle que entiendo perfectamente lo que comenta. Ya imagino que el trabajo de campo debe ser muy duro y que seguramente dará rabia que la gente no sepa valorar lo que a uno le cuesta tanto esfuerzo sacar de la tierra, especialmente en una isla como Lanzarote, donde es conocido que aunque las autoridades se llenen la boca hablando de nuestro campo y patatín patatán, a la hora de invertir y de dar facilidades la prioridad es siempre el sector turístico. Conozco, y considero especialmente sangrante el tema del agua, que debido a su carestía hace bastante poco rentable el cultivo de frutas o verduras. Todo eso lo asumo y lo comprendo.
Pero espero que usted también entienda el punto de vista de alguien técnicamente pobre, como yo lo soy. Seguramente estará al tanto de que las manifestaciones que montamos en su día obedecían a la dificultad que muchas familias tenemos para llegar a final de mes. Esto no se trata de una pose ni de una exageración (no se crea que me gusta presumir de pobre, al contrario). Literalmente teníamos, y seguimos teniendo, esas dificultades. De hecho, más que antes.
Tenga usted por seguro que yo soy de los que, si pudiera, compraría la fruta y la verdura todos los días en propiedades como la suya. De hecho, me parece lamentable escuchar a funcionarios de los que ganan 2.000 o 3.000 euros al mes racaneando unos miserables céntimos por unos tomates. Si yo ganara ese dinero, para mí lo de menos sería el precio, pues buscaría sobre todo la calidad. En ese sentido creo que los productos que ustedes ofertan son de lo mejorcito, como ya comenté en mi artículo.
Pero la realidad es la que es, y la situación económica obliga, al menos en mi caso, y desgraciadamente en el caso de muchísimas familias en Lanzarote como la mía. Estoy seguro que para mí vendrán tiempos mejores, y espero que entonces ustedes sigan cultivando como lo vienen haciendo, porque tendrán en mí un cliente habitual fijo. Pero tenga por seguro que incluso aunque lleguen esos dichosos días, y aunque me convierta en cliente habitual de usted, yo seguiré peleando en las medidas de mis posibilidades para que quienes no pueden permitirse pagar 4 € por un kilo de puerros tengan la oportunidad de acceder a una oferta más económica.
Quisiera aclararle a las personas que escriben sin saber las cosas . 1º en el puesto de Alea toda la mercancia y los precios lo pusieron lols agricultores. 2º Junto al puesto del Consejo regulador del Vino, habia otro puesto al que losvisitantes llamaron TODO A UN UN EURO CALABACINES- LIMONES-PIMIENTOS-PLATANOS-TOMATES. Tanbién tenian coles a 75, papas 75, etc. Cargándoles a todos los productos un pequeño margen de beneficio..3º por encima de Alea habia otro puesto con Papas a 75, zanahorias a 90, platanos a 1 euro, calabacin a 1, 30, peras 1,95, manzanasrojas a 145, manzanas blancas a 1.35, melon verde a 1.10 , coles a 75. Saco de papas a 16 euros. etc… 4º Varios de los puestos vendieron sus productos en las dos primeras horas, desplazandose del recinto para traer más productos, que vendieron . Por tanto la conclusión del mercado de abasto es que ha sido muy satisfactoria a pesar de la poca publicidad que se realizo. Además queda claro que los márgenes que le cargan a los productos en las grandes superficies es excesivo y abusivo. En este mercado se han beneficiado el agricultor y el consumidor.
Felicitar a Leticia. que a pesar de de su embarazo (8 meses) estuvo al frente de la organización desde las 7 de la mañana hasta el cierre. Sin olvidarnos de la incansable y luchadora “LALI” .
Ruegoles que se busquen mejores fuentes de información gracias un cordial saludo Pepe
Fernando M: con mi comentario no quería hacer una crítica a Alea ni a ése mercado concreto; sólo quería hacer constar que si el mercado fuera oficial (impulsado por una institución o una asociación) yo sería el primero en exigirle todas las medidas que marca la ley y más.
Por supuesto sé que Alea no se dedica a eso y ojalá hubiera más asociaciones que “suplieran” o “iluminaran” a nuestras instituciones a implicarse en las cosas que realmente nos preocupan.
Por otro lado, y con respecto a lo de los precios, creo que hay consumidores para todo tipo de productos, porque los hay que tienen que buscar precios baratos y los hay que pueden permitirse buscar calidad, y prueba de ello es el éxito que tienen los puesto que tiene la Tanganilla en los distintos mercados de la isla.