A mi abuela la insultan, la menosprecian o la ningunean cada vez que un sospechoso busto parlante televisivo o radiofónico le habla en “spanglish”, ese infraidioma de los papanatas que pretende ser para todos y no es para nadie. La viejita ya no lee, pero si compra un periódico teóricamente escrito en su propia lengua se sentirá estafada cada vez que le cuelen un estúpido y casi siempre innecesario anglicismo. Es lo mismo que pensaría el lector de esta columna si me diera por trufarla con palabras o párrafos enteritos escritos –un suponer- en chino mandarín.
Asegura, muy seguro, el nuevo director del Instituto Cervantes de Nueva York, Eduardo Lago, que el español avanza de forma imparable en Estados Unidos. “Tienen la batalla perdida [los gringos]”. Está el hombre optimista. Y lo entiendo. He escuchado hablar el español en Nueva York mejor que en España (no hablemos ya de sus medios de comunicación, con sus concejalas, sus edilas y sus miembras). Pero eso tampoco tiene mucho mérito, porque sólo en la isla/roca de Manhattan hay unos dos millones de hispanohablantes; más que en toda Canarias. Lago es profesor universitario, crítico y novelista de éxito tardío, como el gran Pío Baroja o nuestro cuasi paisano José Saramago. Lleva más de veinte años viviendo en Estados Unidos, donde constata que los intentos del Gobierno norteamericano de arrinconar el español son estériles. Y mucho que me alegro, aunque sólo sea por darle por los besos a los anglimemos de la injustificada anglofilia que están a este otro lado del charco. No más tomó posesión del cargo, le preguntaron repetidamente sobre cómo luchar contra la política del Gobierno estadounidense del english only, y el director del Cevantes neoyorkino se mostró igual de tajante: “Es una batalla que tienen perdida de antemano. Son coletazos de rabia tratando de rectificar una situación imparable. No tienen nada que hacer. El español avanza de una manera potentísima en los Estados Unidos, mucho más fuerte de lo previsto. El muro de contención que ponen en la frontera sur sólo refleja una impotencia. […] Si vamos a la topografía, vemos Los Ángeles, San Francisco, Florida. ¿De dónde vienen esas palabras? Se está volviendo a ellas”.
Dejó escritas Francisco Umbral, maestro de columnistas y genio de la prosa, una serie de verdades que los más cursis del lugar se empeñan en ignorar: “Juan Ramón Jiménez, que tuvo la experiencia de vivir exiliado en el inglés, tiene palabras muy acendradas y hermosas para el español de su madre. El poeta sostenía que no hay más que una lengua, la materna, y que la resonancia, profundidad y perfume que tiene cada palabra en español, para un español, no la va a tener nunca otra palabra, el sustitutivo extranjero. Porque el idioma no sólo dice lo que dice, sino lo que suena. En la lengua materna y madre muchas veces tiene más profundidad y elocuencia el sonido que el sentido. Por eso dudamos del entusiasmo posmoderno por los idiomas extranjeros y prácticos desde la infancia”.
Es lo que Jorge Luis Borges llamaría una cultura de conserje de hotel. Ortega y Gasset, nada sospechoso de monolingüismos, sostenía que para hablar una lengua extranjera hay que empezar por volverse un poco imbécil. Véase no más que los turistas hablan siempre como niños y ante un monumento sólo dicen tópicos, aun cuando haya un poeta entre ellos. Usar otro idioma que no sea el propio es siempre un empobrecimiento. Es indispensable el manejo de otros idiomas para hacer política y finanzas. Para lo otro que todos sabemos o estamos pensando, el lenguaje es universal, y ni siquiera necesita palabras para entender o para hacerse entender, pues a buen entendedor…
I love you, Michael.
como lo escribes bonito paerece que tienes razón, pero en el fond creo que no porque en esta vida hay que ser prácticos y hoy saber idiomas es muy útil, más con esta crisis que hay y a la hora de buscarte la vida con algún trabajo en una Isla tan turística.
Rita Martin dice que habla varios idiomas, y resulta que cuando habla en español no la entiende nadie. Será que estudiar varios idiomas hace que se olvide al final el suyo? Va a ser eso entonces.
CONEJERO ONLY será, que estamos perdiendo las esesncias del español hablado en Lanzarote con tanta imigración.
Sinceramente Miguel Angel, no había leido tanta imbecilidad junta con unos argumentos tan poco consistentes desde hacía mucho tiempo. Siga intentándolo. Un saludo
¿Miguel ya no está Muñoz Molina al frente del Inst. Cervantes de Nueva York; se fue o lo echaron entonces? ´Mejor de todas formas, que ahora va a tener más tiempo para escribir.
El verdadero idioma del futuro debería ser el esperanto, aunque no triunfó en su día, pero eso llegará: inuis sapen juldis ramuos beguines farops sius Lanzarote fordinei era echar puños ala baifa.
El esperanto fracasó. Era más bonito y más fácil que el inglés, pero el Impreio Americano es mucho Imperio y tiene todo el poder.
Inglés & Japonés
Por Álex Solar
Hace algunos años, el escritor Umberto ECO dijo que no se imaginaba a nadie llevándose el ordenador para leer en el retrete. Hoy la literatura en soporte digital es una realidad y no sólo eso, además de los llamados e-books, y espero que no se molesten conmigo los puristas del castellano por no traducirlo y escribir e-Iibros) existen las (con perdón) keitai shosetsu, literalmente “novelas celulares”, relatos con gramática y sintaxis elementales inspiradas en la comunicación de telefonía móvil e internet que circulan con gran éxito entre las masas adolescentes de Japón, que siempre parece aventajarnos en medio siglo cuando se trata de tecnología, costumbres o modos de vida. En ese moderno país, entre los diez libros más vendidos el año pasado figuró Koizora (”Cielo de amor’), novela celular que ha tenido más de 25 millones de lectores a través de las pantallas de sus móviles. El 75 por ciento de los japoneses utiliza el teléfono para navegar y existe una web (Mahou no i Rando) especializada en software para colgar novelas en construcción y comentarlas en una especie de comunidad. Así las cosas, hay quienes vaticinan con buenos argumentos que el libro digital ganará al papel en una década. Escritores best sellers como Paulo Coelho han decidido colgar sus Obras más difundidas en la red, que ya estaban circulando en versiones piratas. Muchísimas obras de autores españoles y latinoamericanos circulan ya de esta manera y libros tan extensos como el ‘2066’ de Bolaño Se intercambian entre los asiduos a los blogs. En la actualidad, Estados Unidos domina el mercado de los e-books, dispositivos de lectura digitales que como el PRS-505 de Sony son capaces de albergar hasta 6.800 caracteres. Su cercano competidor es el Kindle de Amazon y se vaticina que en esta industria de Ia edición digital China tendrá en el futuro una influencia decisiva. La venta de libros por lnternet está siendo el acontecimiento más importante en el mundo editorial en los últimos 60 años, según se desprende de las conclusiones de los profesionales en la reciente Feria del Libro de Francfort donde se realizó una encuesta. Ni Ray Bradbury pudo imaginar jamás que llegaría un día en que su Fahrenheit 451 podría llegar a hacerse realidad con la transformación del book en media. Pido, una vez mas, excusas a los puristas y a sus abuelas por este montón de palabros extranjeros. Pero el futuro se construye en inglés o japonés y leeremos e-literatura en el 2018, en nuestros readers (de to read, leer, en inglés).