No se puede negar que este hombre tiene su gracia: “El presidente del Partido Popular de Canarias, José Manuel Soria, ha pedido este domingo en su intervención de clausura del XII Congreso regional de su partido que quiere ‘liderazgos potentes’ en las siete Islas, pero que esos futuros líderes ‘tengan humildad para saber que el líder no siempre tiene razón y también se equivoca’” (La Provincia).
Si de algo no peca Soria es, desde luego, de humildad. Y no ha pecado en el Congreso. Se entiende, por lo tanto, que lo de la humildad y la posibilidad de equivocarse es cuestión que afecta a los líderes insulares, que para soberbia e infalibilidad ya está el líder regional.
Y por lo que respecta a Lanzarote, razón tiene Soria al referirse a “futuros líderes”, porque los que tenía el PP en la Isla fueron la mayoría defenestrados por no haber sido humildes y no darse cuenta de que se equivocaban con Soria. Podría ser que el presidente del PP tome la decisión de buscar un nuevo líder en Lanzarote, y podría ser que piense que debería ser elegido democráticamente en un Congreso, es decir, que ya es hora de que el partido deje de estar dirigido por una gestora designada por Soria. Y si así lo piensa, pues… el PP lanzaroteño volvería a ser, aunque sólo fuera por las formas, una organización democrática.