Sr. Presidente, usted nos dice que está a favor de apoyar las energías alternativas, pero hoy su Consejo de Ministro piensa bajar las primas a la energía solar fotovoltaica conectadas a la red eléctrica de 45 a 32 euros por MW/hora si están instaladas en tejados o a 29 euros si están en suelo, los comúnmente llamados huertos solares. Si esto se lleva a cabo, ¿dónde queda su apoyo a la lucha contra el cambio climático?
Con las primas actuales, las instalaciones se amortizan en diez años o menos si el gobierno de la comunidad autónoma las subvenciona, como es el caso de Canarias. Se calcula que las placas solares tienen una vida mínima de veinte años, por lo que quedan otros diez para doblar la inversión.
Con la disminución de las primas, sin embargo, se tardará 13 años y medio en amortizarlas. Pero eso no es todo, además, el inversor tiene que arriesgarse: si tiene suerte llegará a ser de los que entren en el cupo máximo de 300 megavatios (MW) anuales que obtendrán primas a partir de 2009 y si no tiene suerte después de haber hecho la inversión se quedará sin primas. Si tenemos en cuenta que hasta septiembre de este año se han puesto en marcha 1.000 MW, el tope a la producción es un parón en toda regla. Muchas empresas que ya han comenzado las instalaciones que el año que viene se conectarán a la red eléctrica intentan conseguir cupos extras para acceder a las primas, pero ninguna empresa quiere ni oír hablar de nuevas instalaciones.
En 2007 el crecimiento de la industria fotovoltaica fue del 450%. Había superado en tres años la previsión del gobierno para 2020. Es verdad que le costaba dinero al Estado, pero no hay otra manera si queremos apoyar una nueva industria. Además, esa inversión estatal se devuelve en forma de impuesto de sociedades, en IRPF de los cerca de 50.000 puestos de trabajo creados, la mayoría cualificado, etc. Sobre todo hay que sumar los beneficios medioambientales que es ahora lo más importante. Entre otros, nos ahorraríamos parte del pago por sobrepasar las emisiones permitidas en el protocolo de Kioto. Al disminuir nuestra dependencia del petróleo disminuimos nuestro déficit exterior, etc.
Ante el éxito de la industria, los preocupados por el cambio climático estábamos de enhorabuena, pero al gobierno le entró el pánico. ¿Por qué un gobierno que se dice que apoya las energías renovables da este paso atrás? Según su ministro de Industria, Miguel Sebastián, se hace para combatir el aumentó del déficit de la tarifa eléctrica y con ese argumento dejamos de lado la lucha por el cambio climático. Acabamos con una industria en la que estamos en cabeza, somos competitivos, creamos puestos de trabajo. Los Alemanes, que tienen la mitad de insolación que nosotros, no ponen topes ni reducen primas; cuando en 2015 su industria sea más eficiente y competitiva, tendremos que comprársela a ellos.
Por eso le digo: no nos falle, señor Presidente. Es una locura dejar de apoyar la industria fotovoltaica en este momento. No disminuya las primas a las instalaciones, ni en los tejados ni en suelo, que es una manera de revitalizar nuestro despoblado campo. Sr. Presidente, siga apoyando una industria en la que por una vez España es un referente mundial.
Es difícil de entender esta marcha atrás ahora que se estaba consiguiendo hacer de la inversión en energías renovables un negocio a tener en cuenta. O no, quizás pueda entenderse desde el populismo irresponsable que caracteriza a los políticos cazavotos como Zapatero (el mismo que caracteriza a casi todos los demás, en realidad). Prefiere regalarnos 400 euros de nuestrro propio dinero para que nos los gastemos en chuches antes que usarlo para lo que originalmente fue recaudado — Por cierto, ¿alguien sabe cuántas de las personas a las que mejor les hubiera venido ese dinero lo recibieron? Hagan las cuentas, pues los indigentes y los pobres extremos al no tener nómina ni declarar a hacienda llegaron a oler el regalo… aunque claro, bien es verdad que estos no son de los que van a votar habitualmente, así que como que da igual.— Prefiere ahorrarnos unos eurillos en la cuenta de la luz para tenernos contentos, antes que seguir apostando por la única energía que nos ayudará a ganar el futuro sin dependencias petroleras ni hipotecas medioambientales. Esto es lo que toca con nuestras democracias de mentirijillas, irresponsabilidad, populismo, demagogia y nula visión de futuro. Somos esclavos de nuestros políticos y nuestros políticos son esclavos de lo que ellos creen que deben hacer para tener más votos nuestros… qué retorcido drama.
Me imagino que nuestros políticos son esclavos de quien les presiona más, en este caso las grandes industrias eléctricas que van a ser las beneficiadas de que los particulares e industrias pequeñas no les hagan la competencia con algunos KW fotovoltaicos que hubieran puesto en sus tejados si no se bajan las primas. Lo cual es un doble retroceso, ya que la diversificación de los suministradores ahorra gastos en de la red eléctrica, ya que no se necesitan cables especiales y asegura mas el suministro eléctrico, porque no se van a averiar todas a la vez.
Pienso que si los partidarios de la sustitución de los combustibles fósiles por energías limpias fuéramos más y más ruidosos los políticos no tendrían más remedio que hacernos caso.