Eurozapaterismo: versión uno y versión dos

Roberto Blanco Valdés

[La Voz de Galicia, 25 de junio de 2008]

Lo bueno de estar en posesión de la vara de medir el progresismo es que puede usarse para hacer mangas y capirotes sin que a uno le flojee la conciencia. Es más, cabe incluso agarrarse a la vara y alargarla o acortarla para darle con ella en la cabeza a cualquiera que se atreva a discrepar de quien fija, sin discusión, lo que es de derechas y de izquierdas.

Así, por ejemplo, la directiva de retorno de inmigrantes ilegales (un texto digno de Le Pen) le parecía hace unos meses a ese peculiar grupo de amigos que se ha hecho con el control del partido socialista un documento xenófobo y racista. Ha bastado, sin embargo, con que los socialistas españoles hayan decidido apoyarlo en el Parlamento de Estrasburgo para que, ¡hale hop!, aparezcan, como hongos, diversos supuestos argumentos para votar a favor de un documento que constituye un baldón no ya para un progresista sino para cualquiera que entienda el europeísmo como algo más que la armonización de las etiquetas de envasado.

Sobre que la directiva es una basura que atenta contra la concepción del ser humano como sujeto de derechos que se ha ido instalando en Europa poco a poco tras el triunfo de las revoluciones liberales, es suficiente con citar las palabras de un eurodiputado socialista, el italiano Claudio Fava, de esos que, como Borrell y como Obiols (pura vieja guardia, sí, pero pura savia joven), votaron en su contra: «Con la directiva de retorno existe la posibilidad de mantener a una persona detenida durante 18 meses, sin culpa alguna, por decisión administrativa y sin intervención judicial. Esto significa que estamos creando una categoría inferior de seres humanos». ¿Es necesario añadir más?

¿Y qué decir sobre los argumentos del PSOE para votar, después de ganar las elecciones, lo que antes de ganarlas les parecía vergonzoso? Es fácil: que son falsos. Pues ni es verdad que sea mejor una pésima directiva, potencialmente amparadora de inadmisibles violaciones de los derechos que toda persona debe tener asegurados, que la ausencia de regulación en la materia, ni lo es que el voto de los socialistas españoles fuera necesario para sacarla adelante en Estrasburgo. Basta con saber algo de cuentas: la directiva se aprobó con 369 votos a favor, 197 en contra y 106 en blanco. Si los nuevos socialistas hubieran hecho lo que los viejos socialistas, el no de los 25 diputados europeos del PSOE (23 en realidad) no habría cambiado el resultado: 346 votos a favor, 220 en contra y 106 en blanco.

Bien está que los eurodiputados socialistas hagan lo que estimen oportuno. Pero, por favor, que no nos quieran dar encima lecciones de progresismo solo por el hecho de creerse en posesión del progresímetro español.

Publicado el 26 de junio de 2008 a las 7:00 am en 'Política'.

2 Comentarios

  1. 11:12 | 26 junio 2008 | Permalink

    Un lujo que personas de probada categoría intelectual se pronuncien con tanta claridad sobre determinados temas, ayudándonos a formarnos una opinión sobre lo que acontece. Porque entran dudas sobre las consecuencias que tendrá la directiva de retorno de inmigrantes cuando se lee en el periódico la siguiente afirmación realizada por el Presidente de nuestro gobierno: “Ni un solo inmigrante verá empeorada su situación con esta directiva y muchos la mejorarán”, tras reconocer su irritación por las críticas a esta directiva y afirmar que “sólo pueden proceder de la ignorancia supina o la demagogia irresponsable”.

    Pues más bien pareciera que quien adolece de una ignorancia supina es el propio Presidente, o acaso sea más bien de soberbia y desvergüenza.

  2. 1:25 | 30 junio 2008 | Permalink

    De vergüenza total.