Miércoles, 18 de Junio de 2008

PGOUA. Una lección aprendida

Fernando Marcet Manrique

El lunes fue un gran día para Arrecife. Al menos yo lo sentí así. La decisión de archivar el Plan me insufló de moral y de optimismo cara al futuro. Como expliqué en su día, para mí no era tanto una cuestión de que el Plan fuera bueno o malo (aunque lo consideraba pésimo) como una cuestión elemental de confianza entre los ciudadanos y sus representantes. Si el grupo de gobierno no era capaz de mantener la palabra dada insistentemente en precampaña, ¿qué crédito merecía?, ¿qué podíamos esperar de ellos durante el resto de legislatura?

Las semanas se sucedieron entre la incredulidad y la decepción por parte de quienes no nos resignábamos a aceptar que Enrique Pérez y sus socios no iban a revocar el PGOU de Arrecife. Antonio Hernández se plantó y durante mucho tiempo todo parecía indicar que el Plan seguiría adelante. Y seguramente así habría sucedido de no ser, increíblemente, por Dimas Martín.

Dimas Martín, con su desplante a CC en las últimas generales, quitó de en medio a quien había sido el principal escollo para la revocación del Plan. Desde luego, la labor tanto de Alternativa Ciudadana, como la de los vecinos de Morro Angelito, con la inestimable ayuda de Irma Ferrer, tuvo también mucho que ver con el desenlace final. Pero si no se hubiera dado la circunstancia previa, si Antonio Hernández hubiera seguido siendo concejal de Urbanismo de Arrecife, si el pacto PIL-CC hubiera sido avalado por Dimas Martín, hoy estaríamos, seguramente, narrando una historia muy distinta. Desgraciadamente todavía seguimos siendo una isla gobernada en gran medida, o secuestrada, por un solo hombre.

Sea como sea, tampoco es cuestión de quitar méritos a quienes tantos les sobran. Esta historia tiene muchas moralejas que contarnos, pero yo me quedaría sobre todo con la que expresa la frase escrita en la cartulina que los vecinos portaban en el pleno: todo gracias al movimiento ciudadano.

La política es una ciencia de presiones. De presiones y de acuerdos. Es un permanente regateo entre fuerzas con intereses muchas veces encontrados. Desde luego, la jugada de Dimas supuso un revulsivo muy importante para los interesados en acabar con el Plan, bastantes en número, pero a priori con escasa capacidad de presión en comparación con sus rivales. Sin embargo, siendo el factor Dimas importante, no fue el determinante.

Si todo hubiera sucedido entre bambalinas o si la repercusión mediática hubiera dependido exclusivamente de los medios de comunicación convencionales, el Plan habría sido aprobado hace muchos meses, con Antonio Hernández o sin él. Por un lado, unos cuantos vecinos, asociaciones voluntariosas, un partido político en horas bajas y poco más; en la esquina contraria, una alianza político mediático empresarial verdaderamente impresionante y un grupo de gobierno extremadamente dubitativo. ¿Hay color?

Pues no, normalmente no habría habido color. Pero corren nuevos tiempos. Nuevas formas de comunicación, nuevas formas de actuación, nuevas formas de lucha ciudadana. Nuevas formas de coordinación y de ejercer presión. Una presión económicamente barata, pero poderosa como la que más.

Hemos conseguido parar el Plan. A partir de ahora el límite es el cielo. Los vecinos de Morro Angelito, seguras ya sus casas, saben cuál es el secreto para conseguir las cosas. Es un secreto aprendido a base de noches en vela y de pasarlo mal, pero aprendido al fin. Es de desear que no se detengan aquí, y que el aprendizaje adquirido les sirva a partir de ahora para ayudarnos a hacer entre todos una ciudad mejor.

Nos hemos quedado sin nuevo PGOUA. Pero eso no significa, ni muchísimo menos, que no se puedan acometer todo tipo de obras. En perspectiva hay un plan de mejora de los barrios que si resulta la mitad de bueno que lo proyectado hará de Arrecife una ciudad irreconocible. Centrémonos en sacar adelante eso. Todos, políticos y ciudadanos en general. Es nuestra ciudad, mejorarla depende de todos, no sólo de quienes gobiernan. Que quienes se opongan queden en evidencia, pues demostrarán que sus intereses nada tienen que ver con los generales. Estamos hablando de canchas deportivas, parques, alumbrado, aceras amplias, arreglo y mejora de fachadas, arbolado…, todo eso está contemplado en el plan de mejora de los barrios. Sin una sola recalificación urbanística, simplemente mejorando lo que hay. ¿Por qué no? Sigamos ejerciendo presión para que ese plan para los barrios no permanezca en un cajón unos cuantos años más. Arrecife será por fin la ciudad en la que a todos nos gustaría vivir si empezamos a involucrarnos mucho más de lo que hasta ahora lo hemos hecho. El camino ya está trazado, solo hemos de seguir andándolo.