Lunes, 9 de Junio de 2008

Arrecife no pasa la PAU

Clara Beltrán

Muchas veces, cuando veo actuar a los políticos, me parece que viven en la cómica situación de quien hace mal su equipaje y después de cerrado tiene que abrirlo, una y otra vez, porque ha olvidado meter prendas o utensilios que de pronto considera imprescindibles. Esto ocurre mucho con proyectos que se hacen y deshacen o con calles que se asfaltan y reasfaltan, porque de pronto se acuerdan del ADSL. Otras veces, me parece estar viviendo un dejá vu. Últimamente he tenido esa sensación con el debate generado en torno al proyecto del campus universitario en Arrecife.

Así, el pleno del pasado lunes en el Ayuntamiento capitalino me pareció idéntico a uno que tuvo lugar en octubre de 2003, con la salvedad de que los protagonistas de la moción eran otros.

Hace cinco años, en vez del PP era el PSC el que abanderaba el proyecto de la universidad, llegando a considerarse así mismo “la principal fuerza política promotora” de este proyecto. En ese pleno celebrado en octubre de 2003, y desde la atalaya del concejal Carmelo García Déniz, los socialistas recalcaban su apuesta por “crear un único recinto universitario en Arrecife”, según reza en el acta municipal.

La moción en cuestión se presentaba ante los rumores de que se proyectara dividir el campus universitario entre los municipios de Arrecife y Teguise (¿les suena de algo?). Además, para garantizar el propósito socialista de concentrar los estudios superiores en la capital de la isla, Carmelo García Déniz sacaba su as: el pronunciamiento de la Mesa por el Campus de Lanzarote; el rector y el Consejo Social de la Universidad de Las Palmas y otras instancias, a favor de que las instalaciones universitarias se situaran en Arrecife.

Quiera o no, el PSC actuó en 2003 con voluntad deliberada de concretar una universidad en Arrecife, pero ahora, como miembro de un pacto con el PIL, se entrega a fondo y sin reservas al deseo insularista de que Teguise sea la cuna del saber. Con María Isabel Déniz de primera edil, ya existían estas luchas por arrimar el ascua a la sardina. Ella tiraba para Arrecife, mientras Dimas Martín quería concentrar este servicio en su feudo.

Y, aunque en el fondo la ubicación de la universidad es un tema secundario, porque lo que hace falta es que ese proyecto sea una realidad, me doy cuenta de que lo que les puede pasar a los políticos insulares es que sepan que es muy peligroso proponerse algo en serio en Lanzarote, porque adquirir compromisos exige caminar en todas las direcciones, hacer una cosa y la otra…, quemar todas las naves. Ser, en definitiva, tenaz. Sin embargo, tenemos que la insuficiencia, el engaño y la falta de compromiso social no prescriben y eso que ya han pasado cinco años desde ese pleno de 2003. Desde entonces ha habido tanto movimiento de ficha que la partida ha comenzado demasiadas veces. Todos dicen que el campus universitario es necesario, pero por el momento nadie suelta suelo.

Muchas veces veo a los gobernantes corriendo hacia su cargo, y “ponérselo” apresuradamente, como si no fueran conscientes de lo que pesa esa responsabilidad, como si se tomaran su trabajo a la ligera. ¡Otra vez el dejá vú!