Carlos Martínez Gorriarán
[El blog de Carlos Martínez Gorriarán, 28 de mayo de 2008]
¿Es el zapaterismo un nuevo modelo de caciquismo in ovo? Algunos indicios permiten pensar que sí. Está, por una parte, el hecho escandaloso de que la nueva financiación autonómica se discuta y resuelva –de resolverse- no en sede parlamentaria, sino en las cenas que Zapatero convoca en la Moncloa con sus diversos virreyes y adelantados. No son los parlamentarios que hemos elegido quienes se dedican a deliberar sobre el problema –problema, creado, por cierto, por los propios socialistas y por Zapatero especialmente, al aceptar la reivindicación nacionalista de la bilateralidad en las relaciones Estado-Generalitat-, sino los presidentes de comunidades autónomas con carnet socialista. Hace algunas semanas, el mismísimo Solbes, si no me equivoco, anunció que no había motivos para alarmarse porque habría un sistema de financiación autonómica justo, solidario y… socialista. Esto es, un sistema partidista, en vez de constitucional. En una democracia que se tomara un poco en serio, con alguna autoestima, el misterio estaría temblando ante estado de cosas, porque esta suplantación del Parlamento por las cenas privadas de los prebostes socialistas implica, ni más ni menos, que la conversión –mutación, diría quizás González Pons ya puestos a ser realistas- del sistema parlamentario en un sistema simposíaco (del simposion, el banquete griego antiguo). Naturalmente, la cena la pagamos todos los contribuyentes, no ellos: todos estamos invitados a pagar… y callar.
Hay antecedentes no menos escandalosos de este crecimiento del neocaciquismo que han pasado también sin pena ni gloria, como procederes corrientes y molientes pese a su evidente incompatibilidad con la democracia. Pues, se pongan como se pongan, sustituir a las instituciones públicas competentes por reuniones privadas e intrigas de amiguetes, coleguillas y enterados no es otra cosa de que vaciar completamente de sentido al sistema democrático. Es el caso, por ejemplo, de la Mesa de Partidos alumbrada –a oscuras y oscurantista- durante el “proceso de paz” con ETA. Y de la propia concepción del Estatuto de Cataluña. Por no hablar de la sistemática invasión del poder judicial por parte de los grandes partidos tradicionales, responsables en buena medida del colapso del sistema y del descrédito irreparable del Tribunal Constitucional (cuya sentencia sobre el Estatut, sea la que sea si es alguna vez, sólo puede tomarse ya a beneficio de inventario).
Este pasado fin de semana, Zapatero viajó a Alange, Badajoz, para premiarse con un baño de multitudes (socialistas) en una dehesa cercada por más guardias que encinas. La mayor parte de los medios de comunicación pasaron por alto que en el pueblo mismo se habían concentrado gran número de manifestantes críticos con la política socialista, como el absurdo proyecto de refinería de petróleo que exigirá un enorme oleoducto de ida y vuelta, hasta el puerto más cercano, salvando 300 kms. entre sierras y ríos (toma progreso medioambiental). En el curso de la autocelebración, y tras regodearse en un árbol genealógico obsequiado por la autoridad local que es todo un epítome del lameculismo, Zapatero anunció a los allí acarreados que Él rescatará a Extremadura del secular atraso del que la derecha es culpable, que Él llevará allí inversiones y desarrollo, que Él no permitirá que decaigan las políticas sociales y el aumento del gasto público pese a la situación de las cuentas públicas… Naturalmente, los acarreados aplaudieron a rabiar. Pues Él puede hacer milagros, y sin duda a Su intercesión se debe que ahora llueva en Cataluña, llevando la división al Tripartito (que siempre tiene razones para estar dividido, indeciso y paralizado) sobre si mantener el trasvase o suspenderlo o todo lo contrario.
¿Y la oposición, a qué se dedica? Pues la oficial no sólo a despedazarse, sino a acomodarse al modelo neocaciquil, cuya clave consiste en la sustitución de los ciudadanos, como titulares de derechos y obligaciones constitucionales, por los Territorios, que pactan entre ellos nada menos que sistemas de financiación, naturalmente por medio de sus representantes, a saber, los nuevos dueños de la tierra, que son los poseedores del cuerno de la abundancia en forma de dádivas y subvenciones. Cualquiera que haya oído y leído estos días a González Pons, Elorriaga y otros notables sabe que la suerte está echada y que los esfuerzos regeneradores de Vidal Cuadras y compañía llegan tarde: el PP, o lo que quede de él, privado de cualquier proyecto político que no sea ganar las elecciones como sea, también se ha apuntado a la relectura neocaciquil de la Constitución (y va siendo evidente que María San Gil acertaba al no fiarse, aunque no entendiera por qué…)
flanagan
12:02 | 29 Mayo 2008 | Permalink
¿Qué importa todo eso para cuando la mayoría de españoles Zapatero es la persona ideal con la que te irías a tomar unas cañas?
Eso es lo que cuenta de verdad para ganar unas elecciones. Tener un líder que se forje la imagen de tipo con talante y buena gente. Lo demás, lo de la política que practique, sus coherencias como presidente y demás, son temas absolutamente secundarios, porque esa es una realidad que la mayoria de la gente no sigue ni conoce.