Sebastián Sánchez Siverio
La gestión del incendio en los municipios del norte gomero y la supresión de la línea marítima que une Gran Rey y el sur de Tenerife, pasando por Santiago y La Villa, son un botón de muestra de la poca eficiencia y escasa capacidad de los gobernantes políticos de La Gomera.
En el reciente incendio comprobamos la total indefensión en la que nos encontramos. Y no fue un simulacro. La falta de previsión, medios, formación, etc., nos convierten en un territorio muy frágil en el que sólo se actúa a golpe de desgracias y victimismo para solicitar subvenciones con destino incierto. Sólo nos acordamos de la prevención cuando el fuego cerca vidas y bienes, y es entonces cuando caemos en la cuenta de que aún no tenemos cupo para el famoso helicóptero. Tiene que venir un temporal con una barranquera para que empecemos a canalizar los barrancos, canalización que, por cierto, es una golosina para que los grandes empresarios hagan su agosto. Tiene que venir una crisis del turismo para que nos demos cuenta, tal vez demasiado tarde, de que no podemos basar nuestro sistema de desarrollo exclusivamente en servicios. Se sigue obviando el sector primario que ha sido, y debe ser, fundamento de nuestro sustento y de la apuesta política esencial.
Por otro lado, la supresión de la línea marítima del sur es la prueba más llamativa de que los representantes públicos gomeros no están a la altura de las necesidades del pueblo. Una supresión sin alevosía y nocturnidad de una ruta consolidada que, sobre todo, beneficia a las clases sociales más desfavorecidas de la isla. El avión sigue siendo el juguete de las clases pudientes y de los políticos que lo cargan al erario público. En cambio, el enlace marítimo está al alcance del pueblo, es cercano, económico, rápido y ofrecido con un personal de elevada profesionalidad. Por todo ello responde a los intereses de las familias gomeras, con la posibilidad, no sólo de viajar entre localidades de la isla sino, también, con Tenerife. De especial utilidad es para el colectivo de estudiantes que cursan enseñanzas medias en La Villa y para los equipos deportivos en sus traslados. Esta ruta sin clase VIP, donde todos somos iguales, que favorece el intercambio cultural y que tanto está influyendo en el desarrollo económico de La Gomera, pasará a dormir el sueño de los justos.
Ante este hecho lamentable, nuestros políticos sólo emiten comunicados de rechazo. ¿Qué gestiones o movilizaciones efectivas han hecho los responsables políticos de los municipios afectados? ¿Qué gestiones ha hecho el Cabildo? ¿Es que acaso se esconde algún oscuro interés de otra compañía naviera tras la incompetencia política?
En cualquier caso, ante los verdaderos problemas de la isla, es evidente que nuestros representantes políticos han demostrado no estar a la altura de las circunstancias y pierden más el tiempo en machangadas que en solucionarlos.
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