Aitor Cabrera Barrera
Están los que señalan que la imputación a Pérez Parrilla por un supuesto delito contra el patrimonio resulta una exageración; eso, porque a alguien se le haya ocurrido arreglar una fachada que el propio Cabildo, según dicen, debiera haber dejado en estado de revista una vez que abandonó el edificio del PIOT en La Marina de Arrecife.
Algunos consideran que a lo mejor es que se trata de una fachada de la antigua Roma. De todos ellos, y hablo de Lancelot TV, ninguno parece saber de qué habla, ni quien denuncia, ni por qué está en la Fiscalía, quién está detrás, o por qué entre administraciones no se hacen arreglitos por teléfono cuando uno mete la pata, y más en un caso como este, cuando son los cabezas de ambas administraciones, Cabildo y Ayuntamiento, compañeros de partido. Tampoco lo sabe el ex concejal Antón, que aboga igualmente por lavar los trapos sucios en casa, y, en cuanto al Alcalde, desconozco cuánto sabe. Como yo tampoco lo sé. Sí intuyo que en esto de lo público no debe ser correcto que se hagan apañitos telefónicos para llamarse la atención discretamente cuando alguno ha metido la pata, sea patrimonio, asuntos sociales o agricultura, y lo que procede es que cada cual cargue con las consecuencias. De momento, lo único meridianamente claro es que el procedimiento de amonestación parece de una corrección sin precedentes, lo cual honra a las fuerzas de seguridad y a la presidenta del Cabildo, le pese a quien le pese. Me queda claro también la generalización de esa forma de corrupción que se deriva de los arreglitos telefónicos que los contertulios televisivos y la propia clase política no tienen reparos en defender. ¿Lo harían si quien incumple es un particular? Depende de quien sea el particular. Lo que no parece, por lo dicho, es que sea un asunto político para desgaste de nadie, tratándose de un incumplimiento de un procedimiento obligado por ley y de una orden de paralización con reiterados actos de desobediencia para el cese de las obras. Se representan los intereses de la ciudadanía desde las dos administraciones, por lo que se debe ser impecable e implacable, y a quien no le gusten las reglas, puerta.
Del devenir de las obras y de las instrucciones dadas a los trabajadores durante el transcurso de las mismas, del Alcalde para abajo, habrá quien tenga alguna responsabilidad en el asunto. A mí lo que me da es que alguien ha ido de por libre, y han fastidiado y bien, a Enrique y al patrimonio, aunque aún ignoro en qué orden. Al Alcalde ya sabemos por qué, del tema en conflicto ya nos explicarán si la fachada es romana, y no siéndolo, cuál es el alcance de los daños perpetrados, eso, en caso de haberlos. A Enrique, que se quite el sofoco y que saque la escoba que mucha casa tiene por limpiar.
Julia
14:09 | 16 Mayo 2008 | Permalink
Si llega a ser un particular, fulanito de tal, y sin enchufes no nos sorprendería que se le pidieran responsabilidades, así que aquí o cumplimos todos o no lo hace nadie.
Adolfo S. Hernández
14:36 | 19 Mayo 2008 | Permalink
¿qué se insinua? ¿qué por ser instituciones y del mismo partido no tienen que cumplir?. Tienen que cumplir y más, que además disponen de personal y de cuartos para hacer ello, y no como cualquier desgraciado que lo fríen a papeles y a malas caras cuando tiene que arreglar algo ante la administración