Lunes, 12 de Mayo de 2008

Lanzarote estéril

Clara Beltrán

En Lanzarote no es sólo el campo el que no da apenas frutos, sino que hay una esterilidad más profunda, más honda, casi metafísica: la isla está estéril de ideas. Tomo como ejemplo lo poco fecundos que son nuestros políticos. A ellos los comparo con una plancha ardiente en la que, si cae de pronto una gota, al momento se convierte en vapor. Es decir, surge una idea y al rato se evapora, porque la base sobre la que se posa está incandescente de tanta fricción política. Tal vez esta inercia hace que tras varias condenas judiciales y una gestión dudosa, resurja el ave Fénix entre sus cenizas. Me estoy refiriendo al omnipresente Dimas Martín, que se ha reinventado como asesor de Inalsa. Según parece, porque es el único que tiene claro qué hay que hacer con la empresa pública.

Con el plan de viabilidad sobre la mesa, el PIL-PSC parece pedirnos ahora un ejercicio de fe, que consiste en creerles sin pedir razones ni explicaciones. Quizás, por eso se ha puesto a Dimas Martín timoneando el barco. A él se le tiene fe ciega.

El caso es que, mientras Martín Martín parece cabalgar heroicamente por las oficinas de Inalsa y Costa Teguise, remangado y exultante con su nuevo juguetito, el recelo se ha extendido entre los políticos de la oposición y la propia ciudadanía. Y de nuevo se ha creado la confusión política. ¿Es posible sacar a Inalsa de su Apocalipsis? Hay quien responde rápido: “Sí, si se deja de utilizar la empresa como un medio de financiación de partidos”.

La verdad es que por el momento la oposición no tiene ideas concretas de cómo hacerlo; CC habla de un término genérico (apretarse el cinturón); el PP dice que el Consorcio Insular de Aguas recupere las competencias del Consejo de Administración de Inalsa, es decir, vienen a hablar de distintos perros con el mismo collar; el PNL pide directamente que el Plan de Viabilidad se retire… En conclusión, el único que parece encuadernar su idea, acompañarla de gráficos financieros y proyectos de futuro, es Dimas Martín. El encantador de serpientes, al que siempre le da impaciencia solucionar los problemas, y por eso dicen los que lo conocen que se mete en tantos “líos”, ha hecho una propuesta de acción. Lo curioso es que la propuesta de pedir más crédito para inversiones y externalizar servicios, es una práctica más que habitual en la Administración (ejemplo: Esperanza Aguirre y sus nuevos hospitales). El problema es que estamos tan marcados por las chapuzas y las sospechas de corrupción, muchas veces vinculadas a Dimas Martín, que todas sus ideas parecen buscar un interés propio y una oportunidad de enriquecimiento personal. Es un caso parecido al de Juan Francisco Rosa. La bondad de sus ideas queda diluida por sus “artimañas”. Así las cosas, puntualizo: en Lanzarote estamos estériles de ideas que conlleven buenas intenciones.