Fernando Marcet Manrique
Es que ni siquiera se trata de si es un buen plan general o un mal plan general. No hace falta entrar en detalles, aunque haya muchos detalles en los que entrar. Es algo mucho más básico, mucho más elemental. Ustedes lo prometieron. Así de claro. Lo prometieron.
¿De verdad eso no significa nada para ustedes? ¿De verdad son capaces de seguir mareando la perdiz con posibilidades y matizaciones como si aquí no pasara nada?
Ustedes verán lo que hacen, pero les recuerdo que quedan menos de tres años. Y tres añitos pasan en un suspiro.
El Plan General tiene buena culpa de que ustedes estén ahí ahora mismo. De hecho esa fue una de sus estrategias de campaña fundamentales. Salió en todos los periódicos, en todas las televisiones locales. El grupo de gobierno, comandado por Isabel Déniz, había aprobado inicialmente el nuevo Plan General rápido y corriendo, con la colaboración de tres “rebeldes” del PSOE. Es que la mayoría de la gente ni siquiera se preguntó si aquel Plan General tenía elementos positivos o negativos; todos dieron por hecho que aquellas prisas y aquella forma de hacer las cosas eran síntomas irrefutables de pelotazo bestia.
Y ustedes bien que sacaron tajada del río revuelto. Pero ganaron las elecciones, se firmó el pacto, se subieron los sueldos, se acomodaron en sus despachos. Y el Plan General permaneció.
Es verdad que Enrique Pérez Parrilla fue el único que siguió manteniendo públicamente su postura inicial. Es verdad que Antonio Hernández se desmarcó el primero de sus promesas electorales bajo la pobre excusa de haberse informado mejor. Pero oiga, es que da exactamente igual.
Si yo soy alcalde y no puedo mantener mi promesa por las razones que sea, pues entonces cojo y me voy. Si yo soy concejal de urbanismo y resulta que he basado mi campaña electoral en una tesis que posteriormente considero equivocada, cojo y me voy. Esto es como los embarazos, o se tienen o no se tienen. No hay medias tintas. No vale eso de si modificamos un poquito por aquí o cambiamos esto por allá. Y no vale por una sola razón. Porque para ustedes no valió cuando hicieron campaña y convencieron al electorado de que aquel Plan General era el mayor timo del siglo.
Ha pasado más de un año. El Plan General sigue ahí, como si nada. Y el caso es que sí que era el timo del siglo, o por lo menos de lo que llevamos de siglo. No hay más que echar un vistazo a las recalificaciones que se hacen en los terrenos de la Bufona, en uno de los ejemplos más descarados de abuso y aprovechamiento personal de poder público. Los terrenos de Garavilla, propiedad en su mayor parte de los dueños de Hiperdino y Marcial, son otro buen ejemplo de esa recalificación que tiene por objeto enriquecer a los más ricos en lugar de repartir las plusvalías resultantes de dicha recalificación.
Porque no olvidemos una cuestión fundamental. Un Plan General consiste en eso, en recalificar. En decir dónde se puede construir y qué se puede construir. Si de golpe coges un suelo rústico y lo conviertes en urbanizable, ahí lo que estás haciendo es revalorizar un terreno, lo cual traducido en dinero contante y sonante implica muchos ceros juntos. Con el Plan General que nos quiso endosar María Isabel Déniz todos esos ceros iban a unas cuentas corrientes muy determinadas. Se expropiaba a los menos acaudalados, como a los vecinos de Morro Angelito, y sin embargo se revalorizaba o directamente se legalizaban naves industriales o terrenos poseídos por los más pudientes.
Pero como dije al principio, es que todo esto no tiene ninguna importancia. Aunque fuera el Plan General más perfecto y justo del universo, ese Plan General debería estar durmiendo el sueño de los justos desde hace mucho. Lo prometieron, señores. Lo prometieron.
Hace falta un nuevo Plan General, eso a nadie se le escapa. Hace falta sentar de una vez las bases firmes de lo que será el Arrecife del siglo XXI. Solo cuando haya un nuevo Plan General, Arrecife podrá retomar su actividad sabiendo a donde se dirige, conforme a un patrón predefinido.
Pero algo tan importante no puede aprobarse a tres meses de finalizar una legislatura. Y muchísimo menos puede sostenerse por aquellos que prometieron su fulminante retirada. El Plan General de Isabel nació cadáver. Y con los cadáveres solo se puede hacer una cosa. Enterrarlos.
chapapote
11:18 | 17 Abril 2008 | Permalink
Pues sí que tiene usted razón, pero desgraciadamente para cualquiera de los muchos que creyeron que con la nueva corporación la situación mejoraría, el cambio ha sido muy distinto: es verdad que no se están haciendo negocios a cuenta del Plan General, pero porque no se está haciendo nada. El Ayuntamiento de Arrecife vive sus peores momentos, afectado por una parálisis como probablemente nunca se había conocido y que está provocando que incluso algunos concejales se hayan mandado a mudar hartos de tanta incompetencia.
J-P.
13:13 | 18 Abril 2008 | Permalink
HA NACIDO EL SALVADOR DEL MORRO ANGELITO, NO LO DEJEN IR ADEMAS TIENE UN BUEN ASESOR. ” JURIDIBIGOTE”. ES UNA BIRGUERIA DE TIO, MENOS TRABAJAR CUALQUIER COSA.
jotape
13:42 | 18 Abril 2008 | Permalink
Parece que a Marcet le salió un fan. Escribir no escribe muy bien, y tampoco es que se le entienda la mitad de las cosas que dice. Pero le pone ganas. Cuando sea capaz de comentar los artículos y dar argumentos sobre lo que hay escritos en ellos ya será la leche.
Fernando Marcet
18:10 | 18 Abril 2008 | Permalink
Segunda carta a Jorge Coll
Le escribo esta segunda carta a sabiendas de que la primera no mereció su atención. Espero disculpe mi insistencia, nada me conmovería más que importunar sus batallas mediáticas contra Eduardo Spínola. Pero es que da la casualidad que insiste en atribuir al presidente de la Cámara de Comercio unos actos que no le corresponden.
Estas fueron sus palabras textuales en su úlltimo editorial. Como no es muy difícil entender, tal sentencia deja en bastante mal lugar a quien redactó el texto de recogida de firmas, pues viene a significar que dicho redactor es un mero pelele (a lo mejor preferiría el adjetivo “mamporrero”) del señor Spínola. Obviamente, y por otro lado, ni siquiera se ha molestado en leer dicho texto.
Y digo que no se ha molestado en leerlo porque si se lo hubiera leído, sabría que lo que se pide en ese texto es que se deje entrar a supermercados de descuento duro. Ni Alcampo, ni Mercadona, ni Carrefour, que es lo que al parecer pretende instalar el grupo Spínola en su Argana Centro. Yo sé que todo esto puede ser un detalle sin importancia para usted, empeñado en vender una película con un guión prediseñado, pero es que resulta que sí importa. Y mucho. Porque si lo que pedimos desde un principio es que entren unos supermercados a los que no se les permite entrar en Canarias y cuya opción imagino jamás habrán contemplado los regidores de Argana Centro (pues supongo que necesitarán un supermercado ya mismo, no dentro de uno o dos años, cuando por fin sea rebocada la Ley de Comercio), en fin, que su historia se queda sin base argumentativa.
Y es que insiste e insiste, una y otra vez, en hablar de que si Eduardo Spínola hizo en el pasado esto, que si Valterra, que si Hiperdino…, dando por hecho que esto tiene algo que ver con aquello, como queriendo demostrar la incongurencia de unos señores que defendían antes una cosa y ahora defienden la contraria porque les interesa. Y yo, como ya he hecho en varias ocasiones, le vuelvo a repetir que fuimos mi mujer y yo, Leticia Padilla y Fernando Marcet, quienes convocamos la primera manifestación que acabó frente a la Cámara de Comercio. Que fui yo, Fernando Marcet, quien redactó el texto de recogida de firmas que ya han firmado decenas de miles de residentes lanzaroteños. Y no lo digo por inmodestia ni porque necesite que se me reconozcan unos méritos determinados, sino por el simple hecho de reivindicar algo tan objetivo como que yo soy yo, y no Eduardo Espínola. A ver si todo esto va a acabar ocasionando crisis de identidad a alguno.
Le vuelvo a reiterar, aunque pretenda ignorarlo, que no me interesan para nada sus guerras empresariales ni las incongruencias pasadas o futuras de unos u otros. Vamos, que me dan igual. Nosotros empezamos esto por pura indignación, porque tenemos dificultades reales para llegar a fin de mes y porque estamos hartos de la pésima calidad de unos productos que nos venden a precio de oro. A partir de ahí nos han salido unos que nos apoyan y otros que nos atacan. Y tanto nos da que nos da lo mismo quienes nos apoyen o quienes nos ataquen. Sabemos lo que queremos y no pararemos hasta conseguirlo. Usted, mientras tanto, siga con lo suyo, ¿eh?, que yo ya no le molesto más.
(Esta carta solo la enviaré a la revista Lancelot y la dejaré como comentario en La Opinión de Lanzarote. A estas alturas no vale la pena darle más difusión a este absurdo diálogo de besugos).
lolo
16:50 | 19 Abril 2008 | Permalink
don fernando , como pretende usted que a la ultima asocición contra el abuso de la cesta de la compra,no la interpretemos como politizada y falta de independencia, si no hace usted mas que seguir los pasos que le marca espinola…..por favor ALEA huele muy mal y usted pretendio engañarme con sus cuentos, asegurando en uno de sus escritos que era independiente.
que desilusión
Fernando M.
18:03 | 19 Abril 2008 | Permalink
lolo, si no te explicas mejor, difícil será que pueda discutir lo que dices. ¿A qué te refieres con que sigo los pasos que me marca espínola? ¿Qué pasos son esos? ¿Por qué no los cuentas aquí para que todo el mundo los conozca, si es que tan seguro estás? Fíjate, lo puedes hacer desde el anonimato si quieres. Me encantaría escuchar tu teoría. La de Jorge Coll ya la conozco, y creo haber dado bastantes argumentos para refutarla. Pero claro, es difícil refutar nada cuando hablas con paredes que repiten lo mismo una y otra vez sin escuchar tus respuestas. ¿Eres tú una pared, lolo?
lolo
18:20 | 19 Abril 2008 | Permalink
soy la pered del anonimato?.don fernado,mi interpretación de sus escritos , son mis interpretaciones,seguro que como usted habra muchos que no compartan las mias, pero no pretenda sacar mas de algo que está muy claro para mi.
Sus guerras particulares con don jorge coll me inquietan poco, es su problema, mi papel en este “entretenimiento” es segir siendo un anónimo sin dar explicaciones hasta que yo lo decida darlas.
saludos don fernado
Fernando M.
18:58 | 19 Abril 2008 | Permalink
Esto me interesa, lolo, así que espero me permitas que sigamos con el entretenimiento.
Le reitero que puede usar el anonimato todo lo que desee. Se lo acabo de decir, y se lo repito ahora. No es ironía, lo digo en serio. Ese es su derecho y su opción, no pasa nada. Pero no veo por qué no voy a poder yo pedirle una explicación respecto a una afirmación que es absolutamente falsa. Aunque usted no quiera darla.
Usted dice que sigo los pasos de espínola. Y yo le he preguntado si tiene alguna prueba o base sobre la que sustentar tal teoría.
Si no quiere contestar no conteste, por supuesto. Mi intención es solo dejar a la audiencia claro que si usted no da pruebas ni argumentos es simplemente porque no los tiene, puesto que lo que ha dicho es mentira.
Entenderá, al menos, que intente dejar eso claro. No es nada personal.
lolo
19:11 | 19 Abril 2008 | Permalink
don fernando,le respeto, eso creo que queda muy claro.Ademas es usted, sin conocerlo, una persona con la que parece se puede hablar y solo por eso reconozco que no tengo ninguna prueba de uqe usted acompañe las ideas de este empresario.No las tengo y por ello le pido a todos los lectores que perdonen mis afirmaciones sin pruebas.
agradezco sus respuestas.Un saludo
Fernando M.
22:43 | 19 Abril 2008 | Permalink
Gracias, lolo. Estoy a su disposición. Un saludo.
EL MAJAMAPA..
19:33 | 22 Abril 2008 | Permalink
La Opinión:
Imaginamos que debe ser usted nuevo por estos pagos, y que por esa razón no estaba al tanto de que los ataques personales no son bien recibidos aquí. Se lo decimos para que comprenda usted, que seguro que lo comprenderá, el motivo de que hayamos eliminado su comentario. Aunque no es el único: también lo hemos hecho para que no quede usted en evidencia.
Un cordial saludo.
La Opinión de Lanzarote :: PGOUA. Una lección aprendida
9:00 | 18 Junio 2008 | Permalink
[...] así. La decisión de archivar el plan me insufló de moral y de optimismo cara al futuro. Como expliqué en su día, para mí no era tanto una cuestión de que el Plan fuera bueno o malo (aunque lo [...]